Wednesday, 03 de December de 2008


 
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Declaración de Objeción de Conciencia al Servicio Militar Obligatorio - David Rodriguez

“Lo maravilloso de la guerra es que cada jefe de asesinos hace bendecir sus banderas e invocar solemnemente a Dios antes de lanzarse a exterminar a su prójimo”
                                                                                             -Voltaire-

dartaBuenas nuevas: les habla David Rodríguez L. Les propondré a dar en sus timpanadas caracolas auditivas aquello que desea esta persona darles a entender. Escribiré para públicos de multiples gamas coloridas, diferentes pareceres, pensares, sentires entre otros. Bien, veamos. Estoy presente antes ustedes para darme a decirles que me declaro Objetor por Conciencia  dirigido a los diferentes grupos armados, partidarios disparadores estatales con licencias resumidas en los apellidos de sus uniformes, como para aquellos entes que golpean con palabras las dignidades, sumisan cuerpos, compra-venden conciencias y aniquilan a ellos y ellas… trafican y drogan para asemejarse a alucinados lisiados de hambre frente al oasis inexistente de dinero. Nos encontramos con el porqué de declararme, son variadas las causas para hacer evidenciar mi postura: lo muestran las portadas de los periódicos diciéndonos las muchas detenciones arbitrarias por parte del ejército a jóvenes entre los que esta su hijo, la amenaza e intimidación de lo Vigilantes del Barrio a los jóvenes para que se les unan por migajas monetarias y egos materiales sin alma; comprar libretas militares, bancarias, de E. P. S. (Empresas Pobres en Salubridad) que atiborran las billeteras de innecesarias papeladas, de pegarle a la niña por portarse mal sin antes arraigarme hasta mi muerte de decirle qué esta mal y qué no es debido hacer; de ir a Casas de Tres Cruces, cualesquiera que sean éstas, a obedecer principios morales divinos y palabras sagradas que te digan qué y cómo debes vivir, vestir, hablar y comer. Desobedecer burlas cotidianas que no podamos ayudar a los nuestros, esos que hacen valernos con hipocresía ante quienes gozan desvergonzadamente del respeto ajeno; no pegarle a palabradas a la mujer de mi compañía, de trabajo y de amor solo porque no entiende un oficio del cual no ha sido parte de su común vivir ni porque nadie sirve para nada de lo que no ha probado aferradamente. esta acostumbrada y esperas de

1.  La urbe:

Nos manejamos en un gran pueblo, forjado desde comienzos de siglo XX por campesinos que llegaban a abastecer bocas de los nuevos andariegos del pueblo abarrotado como ciudad, de otras gentes que verían crecer autos, edificios, imponer nuevas vestimentas, articular nuevos vocablos y extender infinidad de muros para múltiplos de familias. Ahora en este presente, yo como tantos otros nos toca vivir en un gran pueblo donde hay un millón de ojos: paramilitarizados, delincuenciales, “de orden público”, “por seguridad”, prohibidos, “inocentes”, ignorantes (¿?), envidiosos, locos entre otros a quienes queremos dejar reflejada una reflexión de que hay entes a quienes no queremos asistir a sus plegarias de “vigilancia y seguridad para todos” metiéndonos en una obediencia no apta para nuestras perspectivas de vida.

“No se pude fumar bareta aquí, no pueden tomar aquí”, es una de las muchas excusas con que excluyen nuestros seres de las conciencias en que nos caminamos –o viceversa- de nuestros ambientes sociales, de parlas, consumos; de ahí que incidamos a hablar con los cercanos de que hay maneras de contrarrestar tales políticas aburridas y conservadoras. No solo de inservibles húsares hay que desaprender sus normas y leyes  para aprender a permanecer donde gustamos estar, sino de hablas y palabrerías, señalizaciones de dedos, ordenes estigmatizadoras, imposiciones en cruces, clérigos predicadores propagandistas de la Nueva llegada de El Señor (cosa que mientras viene podemos mejorarlo nosotros), de opiniones vendidas en los diarios del diario vivir, productos en venta perjudiciales para la visión y las mentes, comestibles 100% libres de grasas  más no de levaduras brumosas, y mil y un variedades de consumideses que empalidecen nuestros cuerpos. No dejando de olvidar la negativa que doy a lo que nos vende las televisoras vitrinales de los almacenes y demás contaminación visual de las grandes cadenas supermercaderas entre otros ofrecimientos de pacotilla.

2. La familia:


Llega cierto momento en la vida de cada o casi todos los jóvenes en que se empieza a preguntar de su posición política o religiosa, cultural o ideal,  o todas juntas, y de cómo la acoplará o se acoplará a esa práctica personal. Muchos desde el querer ser como quieren ser se revela al dictamen religioso, social o el que haya en el interior de un seno familiar imponiéndose a sí mismo un estilo de vida. Así hice yo, sin altanería ni reniegos al Amá y al Apá, deserte de ser un muchacho de creencia a Dios al percatarme de que éste no hacía nada por el lisiado mundo en que vivimos, material o celestial, y leyendo ensayos tales como el Porqué tan imponente Dios deja hacer que en esta Tierra se maten entre sí, y permite que se impongan una a otra las más de 20.000 sectas religiosas, se torturen, se vituperen y se emulen los cuerpos y las conciencias dañando a otros  en respeto a su dogma y a la espera de la llegada de seres históricamente muy hablados, propagandeados pero no cuestionados como debe ser: ¿será que si llegan? ¿Porqué no obedecer mejor en un termino más orientado a vivir por sí mismos, de entablar una comunión de seno familiar dónde se valore el oficio interno por parte de todos, de desatarnos de ese anticuado “¡Aquí el/la que mando/a soy yo!”? ¿Siempre subyugaciones, siempre mandamases? ¿Deberemos vivir siempre de rangos familiares y no de igualdad de responsabilidad  de todos en los quehaceres hogareños?

Hablando un poco más de la libertad de conciencia, es uno de los puntos –lo veo así- centrales de disputa familiar al no dejar ser al sujeto tal y como desea ser. Aún se sobrevive con ese ambiente siguiendo una verticalización de los hijos, de que deben “ser como sus padres”. Hay casos en que si se da bien esta herencia, más deben ser muchos jóvenes los que padecen el rigor de la regla familiar al no poder emancipar los quereres, sentires, curiosidades, artes, entre otras visualizaciones para la formación de sus cuerpos y mentes. De aquí a que muchos de ellos manifiesten su inconformismo y se retracten a unas leyes patriarcales o matriarcales que no los dejan ser. Deberíamos entablar un dialogo más interno, de escuchar por los ojos y ver por los oídos entre quienes conforman ese lecho familiar, de cómo podemos entendernos mutuamente sin generar represalias, de abrir la comprensión entre todos para que se dé una nueva visión del vivir como familia unida. Muestra esta que puede reconstruir la convivencia familiar a costumbres más solidarias y de participación mutua, desobedeciendo estructuraciones verticales para articular un orden horizontal orientado al entendimiento sin obedecer, sin acatar.

3. Políticas:

No sé cuantos modos de política haya, pero muchos a desentender y de dejar a un lado si están presentes. Desde no votar, hasta salirse de la empresa por no seguir la política de esta. Aún no me he concebido si irme en contra del Estado, no votar por él, o si arremeter contra sus ESMAD tirándoles trastos, piedras y cócteles molotov y desde esta lucha insurreccional para demostrar mi inconformismo. Sólo sé de una: es difícil agregarla a nuestras vidas, pero en algún momento debemos osarnos en hacerla sacar a la luz, y es desobedecer a eso que ellos allá dictaminan. En un instante quizá cambiemos de parecer muchos  al tener que aprestarnos a una conflicto civil interno pero ¿se dará? Sólo optaré mejor por poner mi voluntad y virtud propia a mi autonomía, al poder hacer mis quehaceres desde mi propio sujeto con aquellos  que tendré a mi lado y que también apostarán a la autosostenibilidad de nuestros seres, de nuestras conciencias, y de levantarnos un mundo en el que quepamos demasiados equitativamente.

4. El contexto nacional:

Veo este territorio no solo de conflictos de armas sino de palabras mal habladas. No sé qué decir al respecto, estoy sombrío ahora  de imaginativa analítica pero sé que no solo de buenas economías hay grandes países sino –y más aún de ello- de buenas lenguas se forjan estos. El caso es que desistiré de malas parladas, puesto que eso hace mi ser más llegado al respeto a los demás: de aquí a que no engendre ningún tipo de batalla física, verbal o armada… tal como lo vivimos hoy en día, y más aún desde el territorio planetario de donde lo escribo.

No siendo más me despido de ustedes queridos oyentes de la Internacional de Resistentes a la Guerra, gracias y cuídense por la derrota (camino).

Que la fuerza les acompañe….
 
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