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" PIROBO, SI NO ESTUVIERA ESTE EVENTO AQUÍ, TE COGÍA DE ESE PELO
Y TE LEVANTABA" "VAYAN POR LAS CEDULAS AL COMANDO HABER SI ASI SI SE VAN A
DEJAR REQUISAR O NO" "NO NOS ATREVIMOS A ACERCARNOS A LA ESTACIÓN DEL PARQUE
BOLIVAR POR LAS CEDULAS, PUES SABÍAMOS QUE EL RESULTADO SERIA PRIMERO UNA GRAN
PALIZA Y SEGUNDO LA CÁRCEL, COMO HAN ACOSTUMBRADO A PROCEDER" "OJALA Y SE
RETIREN ESTOS JOVENES COMO NOSOTROS DE ESE ESPACIO MILITAR PARA ESCLAVOS".
UNA TARDE EN LA CULTURAL MEDELLÍN (EL PARQUE
HABLA)
Somos
tres jovenes comunes y corrientes, activistas de la vida y soñadores de
sociedad. En la tarde del sábado 11 de junio de 2005 Salimos de almorzar del
Restaurante La Estancia, ubicado en un extremo del parque Bolívar; después de
salir del sitio, nos sedujo la idea de quedarnos en el parque para disfrutar de
un evento de cuentearía que se realizaría en la pequeña media torta en el centro
del parque.
Este
evento era organizado por la secretaria de cultura ciudadana y una organización
o un grupo, no se lo que era, llamada: EL PARQUE
HABLA.
El
presentador hablaba de la recuperación de los parques como sitios de reencuentro
cultural, y de que era una iniciativa que se estaba instaurando en los muchos
parques, que era una forma de integración de la comunidad y que bla bla bla.
Después comenzó el evento, el primer cuentero, el segundo y los tres estábamos
sentados en una de las bancas cerca de la tarima. En ese momento miramos cómo en
medio de la multitud, camina un joven común y corriente, asi como nosotros, y de
repente es victima del estigma de la autoridad y es detenido por tres policías
bachilleres de los que merodeaban el parque, siendo sometido a una extrema
requisa con la única justificación de su vestimenta, pues el parque estaba lleno
de gente ¿Cómo puede entonces ser requisada una persona en especifico? ¿Bajo que
sustento?. En ese momento uno de nosotros movió la cabeza manifestando nuestra
incomprensión por el acontecimiento, con tan mala suerte que uno de los
bachilleres lo vio y de repente, ahí en frente de nosotros estaban los mismos
tres jóvenes bachilleres de la policía, solicitándonos una requisa, en medio de
la multitud y mientras presenciábamos el show de cuentería, mas incomprensible
aun para nosotros. El joven no había dicho nada unos minutos antes y permitió la
requisa. Como si leyeran el pensamiento y conocieran así la fobia que uno de
nosotros tenia a que un extraño tocara su cuerpo sin su consentimiento, se
fueron acercando y nos pidieron a los tres que les dejáramos hacer una requisa,
los tres, sin necesidad de ponernos de acuerdo nos pareció una solicitud abrupta
y sin sentido; les pedimos respetuosa y calmadamente que nos dieran una
explicación del por qué y lo único que respondieron como quien se ha aprendido
bien la lección, fue que ellos eran la autoridad, y uno de ellos señaló con su
índice el aviso que esta en su pecho y que dice policía nacional y preguntó "¿
es que no saben leer? Nosotros somos la autoridad, nosotros podemos hacer una
requisa cuando nos de la gana" como somos afortunadamente tan dados a no aceptar
imposiciones de ese tipo, le argumentamos que el poder que ellos tienen es para
garantizar nuestro bienestar y no nuestro malestar, queríamos entrar en dialogo
inteligente, pero nos sentimos como arando en el desierto, y en cada argumento
que le exponíamos al joven, el sentía que este descuadernaba más su compostura,
pues no esperaba que alguien le refutara sus ordenes.
La
cosa se iba tornando cada vez mas tensa y queríamos evitar problemas; el joven
se torno agresivo con sus palabras y dijo con sus argumentativas palabras:
"PIROBO, SI NO ESTUVIERA ESTE EVENTO AQUÍ TE COGÍA DE ESE PELO Y TE
LEVANTABA" (las mayúsculas son directamente proporcionales a la furia
que se le veía en el rostro) y agarro a uno de nosotros de la camiseta tratando
de levantarlo, preguntamos porque lo agredía y tratando de evitar problemas le
dijimos que no quería que nos tocara y le mostramos que no teníamos nada ni en
el bolso, ni en ninguna parte; revisaron y no encontraron nada, el dijo que
necesitaba requisarnos y uno de nosotros se levanto la camisa y se bajo los
pantalones para que viera que no tenía nada.
No
contento con esto, nos dijo a los tres "Muéstrenme la cedula" y
los tres efectivamente le mostramos la cedula y ellos salieron con nuestras
cedulas retenidas diciendo: "vayan por ellas al comando haber si asi si
se van a dejar requisar o no"
Pero
la cosa no termina así: Sentimos el apoyo de la gente que estaba presenciando
todo el hecho y quisimos hacer uso de ese instrumento de comunicación que estaba
allí, el micrófono del evento, para denunciar públicamente el hecho en un evento
organizado en el parque, que nunca pudimos definir que era y que sabíamos se
llamaba "el parque habla" y tenia cuenteros, cuando nuestro amigo quiso hablar y
el cuentero le cedió el micrófono en solidaridad, no sabemos quien, corto la
amplificación... Y el parque jamás pudo hablar.
Ante
la presencia de los asistentes, sentimos como si le cortaran la lengua, y la
gente nos escuchaba aunque no pudiéramos hablar por el micrófono, se hizo a
capela. No nos atrevimos a acercarnos a la estación del Parque Bolivar
por las cedulas, pues sabíamos que el resultado seria primero una gran paliza y
segundo la cárcel, como han acostumbrado a proceder; decidimos llamar a
uno de los abogados de la Red Juvenil quien acudió en seguida, logramos
recuperar las cedulas gracias a su intervención, pues era un procedimiento
ilegal, una vez tuvimos las cedulas llego la personería con veedores de Derechos
Humanos, los bachilleres se asustaron mucho, pues no entendían como las ordenes
de procedimiento recibidas de sus superiores eran falsas, pues la autoridad como
acostumbran ejercerla, por las malas y a los tiestazos resulto ser ilegal, ojala
y se retiren estos jovenes como nosotros de ese espacio militar para esclavos.
Y
esta es la historia de un país donde el circo continúa, los parques son
escenario donde los que argumentan su pensamiento son enemigos, y donde los que
se atreven a hablar les cortan la lengua con bolillo.
Red Juvenil de Medellín Declaración publica, víctimas de
arbitrariedades policiales. |