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Bogotá, D.C. Septiembre 24 de 2006
Por: COMISION INTERECLESIAL DE JUSTICIAY PAZ
Los efectos de la política de seguridad sobre el pueblo indígena Nasa
que se encuentra en el Resguardo de San Francisco han quedado
nuevamente evidenciados en los últimos 15 días.
La militarización de la cotidianidad, bienes y personas, en el
casco urbano de San Francisco y varios de sus caseríos se ha realizado
con abusos de autoridad, ocupación ilegal de predios civiles, amenazas,
señalamientos, robo de bienes de supervivencia.
Una de las técnicas de operación psicológica se ha dirigido sobre los
jóvenes a quienes se les ha pretendido involucrar en
actuaciones militares. Algunos de ellos han sido declarados en
blanco militar de la guerrilla de las FARC EP. Este tipo de
involucramiento en el conflicto armado ha generado una gran
fragmentación del tejido social.
En medio de la vulnerabilidad, las comunidades indígenas continúan
desarrollando Asambleas Permanentes, han ratificado y han
reiterado la Visibilización de las Zonas de Asamblea Permanente
como lugares de protección.
Adelante hechos en Detalle
INFORME 17
“Toman lo que quieren del paisaje,
hombres y mujeres engañan, para saber que nunca comprenden, como una
piedra, un árbol, el agua de nuestra tierra construye el
techo de nuestro cielo”
HECHOS DETALLE
*
Lunes 11 de Septiembre a las 7:00 a.m. en el caserío La Pila, resguardo
de San Francisco un grupo de efectivos militares del Batallón Pichincha
No 8 de Cali hizo presencia ubicándose en los espacios delimitados por
la comunidad como Zonas de Asamblea Permanente, a partir de los
hechos ocurridos en Toribio el 11 de Abril de 2005.
Las instalaciones de la escuela, los corredores de las casas de
los comuneros fueron ocupados por los soldados, quiénes
allí descargaron sus equipos y armas. A algunas de ellas los
soldados ingresaron en su interior sin ninguna orden judicial.
Los comuneros a una voz exigieron a los militares respeto a las Zonas
de Asamblea Permanente, la mayoría de ellos callaron y continuaron
ocupando los espacios de la población. Uno de los efectivos militares
expresó a dos comuneros que exigieron respeto a sus bienes “ustedes son
unos hijueputas guerrilleros, démonos plomo si quieren”. Otro soldado
amenazó a una comunera con matarla si no estaba con él en la
noche. Los profesores de la escuela al ver que los soldados
violaban las Zonas de Asamblea Permanente, tomaron la decisión de
suspender las clases ante el riesgo en que los colocaron efectivos del
ejército.
A las 3.00 p.m. el gobernador del Resguardo de San Francisco, junto con
el coordinador de Guardia Indígena hicieron presencia en el caserío La
Pila se dirigieron a los militares exigiéndoles que se retiraran del
lugar porque estaban colocando en riesgo a la población.
Algunos militares expresaron a la Autoridad Indígena: “Nosotros no
sabemos nada, nadie nos ha dicho nada aquí, pero ya nos vamos a
retirar, solamente estamos de paso”
A las 7.00 p.m. se retiraron del lugar los soldados del Batallón Pichincha No.8
En horas de la tarde comuneros ubicaron un artefacto explosivo cerca de
un escuela, al parecer, el material había sido dejado por milicianos de
la guerrilla de las FARC EP, aunque por el lugar también transitaron
las unidades militares de la Brigada 3.
* Martes 12 de septiembre en horas de la mañana los comuneros del
Resguardo realizaron un acto público comunitario en el lugar donde
hallaron el artefacto explosivo.
* Domingo 17 de septiembre desde las 4:00 a.m. al casco urbano del
caserío del Resguardo de San Francisco ingresaron tropas del
ejército colombiano del Batallón Pichincha adscrito a la Tercera
Brigada, Infantería Nro. 8 al mando del oficial PINEDA.
Un grupo de los militares ingresó ilegalmente a la huerta que forma
parte de la propiedad religiosa, lugar de culto, en donde habitan
las Hermanas Misioneras de la Madre Laura
A las 6:00 a.m. las religiosas solicitaron a los efectivos militares no
acampar en el lugar, retirarse del mismo por el riesgo que implica para
ellas, para el refugio de la comunidad indígena si se presentan
combates, por el carácter sagrado del espacio, y el desconocimiento de
la Zona de Asamblea Permanente como espacio humanitario.
A la solicitud de las religiosas de la iglesia católica, los militares expresaron que se irían a las 9:30 am.
A esa hora las religiosas constataron que los militares continuaban en
lugar, por lo que por tercera vez, requirieron a los militares para
abandonar el lugar. Uno de los militares respondió a la exigencia de
las religiosas: “Yo tengo autoridad, de ahí no salimos y nos quedaremos
aquí todo el día”.
Solamente a las 6:00 p.m. las unidades regulares empezaron a salir del
lugar, luego de varias horas de requerimiento que le hiciera la
Vice Presidencia de la República.
A las 7:00 p.m. el Gobernador del Resguardo de San
Francisco, integrantes del Cabildo, algunos comuneros, y las religiosas
de las Hnas de la Madre Laura buscaron al oficial PINEDA para dejar
constancia de los abusos cometidos contra los habitantes y el irrespeto
a las Zonas de Asamblea Permanente – Zonas de Protección Especial-
El militar PINEDA respondió con mentiras, entre ellas, que sus
unidades se instalaron en la casa religiosa y la de los pobladores
porque habían recibido permiso para ello de las religiosas; que ellos
desconocían esos lugares delimitados y no observaban la visibilización
como Zonas de Asamblea Permanente, tanto la parroquia, la escuela, el
puesto de salud, la sede del cabildo indígena y las casas de la
población civil.
El Gobernador del Resguardo expresó que la presencia militar no
generaba tranquilidad sino que era factor de vulnerabilidad de la
población y de los bienes de la comunidad. “Ustedes han perdido el
rumbo, miren lo que hicieron en Jambaló, los ametrallamientos al aire
en Toribio, las acciones abusivas con los pobladores, la metida en las
casas, el robo de la gasolina y de los productos de la gentes, hacen
simulacros de enfrentamiento. Qué podemos decir de un ejército con esta
clase de vicios y dizque son los que defienden... ¿defienden qué?”
A esta afirmación PINEDA manifestó que:”mientras ustedes no se
metan en nuestros pantalones no entenderán lo que pasa” (…) “los
disparos no son solo del ejército, en esto es muy difícil saber de
donde salen los disparos”.
Los militares permanecieron en el lugar desde el domingo 17 de
septiembre a las 4.00 a.m hasta el día lunes 18 de septiembre cuando a
las 11 a.m los pobladores vieron pasar el último grupo de soldados que
iban en dirección hacia Toribio.
* Domingo 17 de septiembre al caserío La Primicia las 3.00 a.m.
ingresó un grupo de 50 efectivos militares del “Batallón
Pichincha” se instalaron en la escuela, la capilla, los corredores de
las viviendas de los comuneros, un restaurante público.
Una comunera se dirigió a los militares exigiéndoles que se retiraran
del caserío porque con su presencia en el sitio colocaban
en riesgo a la comunidad, la mujer indígena afirmó que estaban violando
las Zonas de Asamblea Permanente. Los militares expresaron: “así como
acampa la guerrilla aquí, nosotros también podemos acampar,
además esto es territorio colombiano y el ejercito no tiene territorios
vedados”.
El Gobernador del Resguardo de San Francisco a las 9.00 a.m llegó al
caserío dirigiéndose a los militares reclamó el respeto a las Zonas de
Asamblea Permanente y el retiro inmediato de los lugares de habitación
de la población. Ante la autoridad indígena los militares respondieron
que solo estaban de pasada, agregando “¿por qué tanto problema con
nosotros?, no vamos hacer nada”. Otro con disimulo expresó: “llegó el
comandante y mandó a parar” (…) “Nosotros podemos controlar la
situación. En Caldono la pudimos controlar, nadie nos dijo nada. Allá
la gente no nos ha irrespetado como lo han hecho en todo Toribio, donde
nos tiran las motos encima, nos hacen la vida imposible”.
Solamente hasta las 11.00 p.m. los efectivos militares salieron del caserío.
Hacia las 8:00 a.m. aproximadamente del mismo domingo 17 en el
caserío Ullucos, una comisión de religiosas de la iglesia católica
acompañando a varios delegados del Gobernador del Resguardo constataron
la presencia de más de 30 militares dentro de las viviendas y la
ocupación o tránsito de los corredores.
A las solicitudes de retiro que han realizado los comuneros, los
militares se niegan a desocupar los lugares expresando: “cómo ustedes
son guerrilleros a la guerrilla no les dice nada y a nosotros sí”.
LINEAS DE INTERPRETACION
La cotidianidad del Resguardo de San Francisco se ha visto afectada por
la militarización de personas y de bienes en desarrollo de la política
de seguridad
Unidades policiales y militares desconocen de manera permanente los
derechos fundamentales, el Derecho Internacional Humanitario y el
Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Las propuestas e
iniciativas de los comuneros del Resguardo de San Francisco como
las Zonas de Asamblea Permanente, lugares perfectamente visibilizados y
definidos como espacio de protección y de refugio en desarrollo de
operaciones militares de los bandos, es desconocida por los agentes
estatales.
Los pretextos de la persecución a la guerrilla de las FARC EP y a la
siembra de cultivos de uso ilícito han sido usados como justificación
de los abusos de autoridad, de las amenazas, de la ocupación de bienes
de la población e incluso de asesinato de comuneros.
Los militares y unidades policiales, en particular, han dirigido
operaciones psicológicas y sociales para lograr involucrar a las niñas
y a las jóvenes en sus actuaciones de inteligencia, en la
consecución de alimentos e incluso en “favores” sexuales o en
relaciones afectivas. Esta práctica institucional ha fragmentado al
pueblo indígena, ha generado que en desarrollo de la guerra de
guerrillas estás personas que se han involucrado con los efectivos
estatales hayan sido declarado como blanco militar a
varios civiles.
Las comunidades indígenas mantienen en su memoria la ejecución
extrajudicial del indígena Aparicio Ñuscue, en abril de 2004, por
efectivos del batallón Pichincha en Toribio, cuando realizaba un ritual
en el río Isabelilla acompañado por otros dos indígenas y un Thewala
(Guía Espiritual). Ese mismo año en el caserío La Estrella un comunero
fue golpeado, vestido de camuflado y luego fue obligado a firmar un
documento de buen trato después de que lo habían maltratado.
Posteriormente el comunero ha sido hostigado y amenazado por efectivos
militares debido a las denuncias realizadas.
En este mismo lugar, ANTONIO PAVI fue detenido arbitrariamente bajo el
supuesto de ser cómplice de un propietario de un laboratorio para el
procesamiento de cocaína, debido a la reacción de la comunidad se logró
su libertad
Unidades militares, al parecer adscritas, al Batallón Pichincha,
ingresaron a la casa cultural destruyendo los instrumentos musicales,
cuando salieron del lugar escribieron en las paredes de la casa
letreros que decían “Autodefensas Unidas de Colombia”. La comunidad al
observar lo que estaban haciendo reclamaron a los militares, quiénes
respondieron, “seguramente lo hicieron algunos soldados desadaptados”.
A pesar de todo en medio del conflicto armado, existente y persistente
en San Francisco, las comunidades indígenas continúan desarrollando sus
propuestas e iniciativas como población en defensa de la Vida y del
Territorio.
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