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Por: REDHER
Las dictaduras militares son abiertamente asesinas, sinceras con relación a las
dictaduras de los paramilitares, que siempre lo niegan. Las dictaduras
militares, no dejan votar, no dejan elegir. Las dictaduras
paramilitares obligan, amenazan, asesinan, masacran para obligar a la
gente a votar por un determinado candidato. Como pasa en Colombia.
Las dictaduras militares ponen abiertamente un militar de alcalde, de
gobernador; las dictaduras paramilitares, han perseguido los candidatos
que no son de ellos, los asesinan, los apresan, los persiguen, los
desplazan los obligan al refugio, los sacan del escenario político. Los
paramilitares en varios departamentos como el Cesar, Colombia, en
recientes elecciones, dieron la orden de votar por determinados
candidatos a alcaldías, la gobernación y la presidencia. Eso lo sabe
todo el mundo.
En las dictaduras militares todo el sector político civil está
sometido, sin derechos civiles y políticos; en las dictaduras
paramilitares, existe un sector político civil de apariencia,
secuestrado por ellos, que legisla bajo la amenaza del asesinato y la
masacre, muchos de ellos cooptados voluntariamente, para conservar sus
privilegios de casta, como terratenientes, ganaderos, banqueros,
industriales, o narcotraficantes, como ya lo están confesando algunos
de sus propios secuaces.
Los legisladores militares imponen abiertamente las leyes, como lo hizo
Pinochet, clausurando Congresos y escenarios de decisión democrático.
Los legisladores paramilitares en Colombia, se mimetizan, no se
autoreconocen, se esconden, argumentan, piden “pruebas”, confían en que
la amenaza de muerte de sus secuaces es invencible, segura, leal. Creen
que sus mentiras van a ser eternas. Hoy ya se pudo demostrar algo que
todo el mundo sabía, la relación entre varios congresistas de la Costa
Caribe y sus socios paramilitares, demostrarlo era cuestión de días. Y
van a seguirse descubriendo otros más que están U ntados.
Los legisladores paramilitares están por entregar el país a las
empresas multinacionales, por privatizar las empresas del Estado como
ECOPETROL, por acabar con la biodiversidad para sembrar grandes
cultivos de palma aceitera, desplazar indígenas, campesinos y
negritudes. Por asesinar o apresar al movimiento social que se opone a
ellos. No les importa el futuro del país, porque sus hijos y nietos ya
viven, trabajan y estudian en el extranjero.
Como yo soy un hombre honesto, trabajador, demócrata, que aún me queda
moral, me averguenzo, de tener en mi país, Colombia, Sudamérica, un
CONGRESO DE LA REPUBLICA DOMINADO POR PARAMILITARES, quiero gritar,
quiero exigir que otros como usted gritemos:
EXIGIMOS QUE RENUNCIE EL CONGRESO PARAMILITAR, POR INMORAL, POR ANTIETICO, POR LADRON, ASESINO Y MAFIOSO.
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