Parece ser que el proceso de maduración política
realmente comienza a expresarse, hablo de proceso y maduración,
porque no es nuevo, se ha procesado en 15 años de acumulado y
experiencias de resistencia. El hecho de que la Red, este pensando como
hacer fisuras en la violencia estructural que algunas veces con
sutileza y otras con cinismo frontal y brutal nos impone esta idea de
progreso occidentalizada, ya representa un avance en sus reflexiones.
Las globales construcciones burguesas, administradas por el fondo
monetario internacional y el banco mundial y que en lo micro se traduce
en el monopolio de cuatro familias financieras dueñas de 12
bancos en el momento, un gremio de terratenientes con el 90% de las
mejores tierras, una política de estado colonizada por los gringos, es
decir, violentamente, al mejor estilo imperial y con títeres
burocráticos locales, que venden lo que no es de ellos, lo que nos
roban, que se sienten con poderes mesiánicos, nacidos del mercenarismo
narco-opresor y endiosados y re-elegidos publicitariamente por quienes
a punta de circo, sin pan, tienen empobrecido al 90% de 45 millones de
seres y de estos el 60% en la miseria. Tienen que ser
desobedecidos.
En ruta de desobediencia hemos gestado y vivido este proceso, las
últimas reflexiones de nuestra apuesta trienal nos deja en el punto
exacto del no-retorno, ya la propuesta de articulación grupal llamada
Red Juvenil esta en condiciones de Interlocutar en la política, las
acciones de visualización de la violencia estructural y la definición
de centros de gravedad a intervenir (servicios públicos domiciliarios e
impuestos empleados para el fortalecimiento de la ideología militar)
concretizan la no-cooperación al modelo imperante desde las estrategias
de la defensa popular noviolenta.

Es
mucho lo que hay que hacer, dialogar y asumir. Pero el camino es amplio
y el horizonte esperanzador cuando focalizamos las reales causas
de la injusticia y se llena de fondo contextual nuestra posición de no
participación en las guerras. Como bien lo dice alguno de los nuestros,
"Apellidando nuestro antimilitarismo para que no quede neutro".
Las decisiones del último tiempo, por ejemplo la orientación del
énfasis, porque el techo del mismo (desobediencia al modelo económico)
ya lo habíamos definido en la construcción del trienal que esta
terminando (desmilitarización de la sociedad), nos ha puesto un poco
tensos frente a algunos consensos en cuanto a nuestros debates
políticos asumidos históricamente, con mucha o poca conciencia según el
caso de afinidad, vinculación, convicción o tiempo de permanencia en la
propuesta de Red.
La tensión política vigente como espacio para discutir y construir es
oportuna, pero sin anacronismos, ni purismos vacíos. Posturas en
supuesto anarquismo, han expresado sus dudas frente al antimilitarismo
y la noviolencia de nuestro proceso actual. Con frases como: "Esa ya no
es la Red", dejan ver el romanticismo utópico de sus idealismos.
Posturas sorprendentemente desconocedoras de la noviolencia activa como
forma y experiencia de lucha popular. Inventada, impulsada, legitimada
y emancipadora y que solo ha podido existir en las conciencias
colectivas de las clases populares. Porque es la forma realmente
alternativa a la tradición coercitiva de la falsa democracia electoral
burguesa o a la imposición de la democracia pacificadora y silenciadora
del militar que también defiende solo al burgués.
La historia que estamos construyendo, ya no será la de las guerras, ni
la de los decretos de los emperadores locales, nuestra conciencia les
echará un pueblo con poder transformador encima.
Eso no quiere decir que la identidad como clase hacia una
transformación estructural, como principio generador de las condiciones
objetivas para la vida con dignidad, este desechando el papel de las
microrevoluciones con nosotros mismos y nuestros hábitos de consumo,
competencia, obediencia, roles de genero y nuestras revindicaciones
como hombres y mujeres de los sectores populares. La transformación
cultural es un desarrollo paralelo y debe ir de la mano con la forma de
lucha política y ese es el componente clave, el valor agregado, y la
diferencia con las otras formas de lucha, que respetamos pero que no
asumimos por condiciones de conciencia.
Esta es la forma de lucha noviolenta en contexto, con conciencia, con
empoderamiento, pero sobre todo con el pueblo oprimido, que no
cooperará más con el opresor.
La organización comunitaria Red Juvenil de la ciudad pobre, en
desobediencia con el modelo económico imperante, asume su rol de clase
y se anima a la transformación de las causas de la injusticia que
soportan y sustentan la guerra.
RED JUVENIL - 2006
"LOS RICOS CUENTAN CON EL CAPITALISMO Y VOS CON LAS MANOS.
Los impuestos para la guerra reproducen el hambre"