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POR
Comité DDHH
ROC
En el barrio El Raizal, como todos los viernes en la noche, sus
habitantes gozaban de un merecido descanso por la ardua labor de un día
de trabajo. Para los habitantes de este populoso barrio, ubicado en la
zona nor oriental de Medellín, el ambiente de tranquilidad y de
descanso se vio fracturado, aproximadamente a las 8 y 45, con la
llegada de una jaula (Camión Jaula) de color rojo, en la que se
encontraban soldados del ejercito nacional, y estos como siempre con
sus particulares miradas toscas y aspecto Power (?).
Era un 20 de enero,
aún con rezagos de la temporada decembrina del año 2005, cuando el
temor en la barriada se hizo notar, pues los uniformados tenían la
misión de reclutar en esta zona jóvenes para la guerra. En el interior
del camión también se pudo ver a los muchachos con caras tristes y un
dolor impregnado de difícil descripción, sus edades oscilaban entre 16
y 25 años, los jóvenes eran del barrio vecino La Cruz.
A pesar de que
este tipo de accionar del ejército en el país es cotidiano, esto aún
causa sorpresa. A los muchachos les hacían bajar del camión para que se
congregaran en la cancha de arenilla, al mismo tiempo jóvenes del mismo
sector eran obligados a sumarse a los demás, posteriormente les
hicieron filar. El ambiente se tornaba confuso a medida que la
noticia se iba esparciendo, la angustia hacía presa a los familiares de
los jóvenes, donde la única explicación que recibieron de los militares
fue que este era para verificar la tenencia de la libreta militar. Con
ello solo lograron que los familiares pasaran a la desesperación, pues
la mayoría de los muchachos no contaban con la libreta, algunos
argumentando su alto costo y otros, porque no ven la importancia de
tenerla. Más y más jóvenes escoltados por soldados no paraban de llegar
a la cancha para que se filaran, ya sumaban más de 200 jóvenes, los
últimos muchachos eran procedentes de los barrios vecinos:
Villa Roca, La 30 y la Banca. Estos jóvenes eran victimas de insultos y
empujones para que caminaran y se filaran.
 Todo era un caos, la penumbra
y los dolores físicos por la angustia se hacían presente en algunos
habitantes del sector, el llanto incontrolable de los niños preguntando
por que su padre, su tío o su hermano se tenia que ir con los soldados,
algunos de estos se sujetaban lo mas fuerte que sus débiles brazos lo
permitiesen, acto repetido por algunas mujeres: madres y compañeras,
para evitar la ausencia de ese hombre que era retenido, (secuestrado
para la guerra). Algunos vecinos avezados consultaron a un soldado
donde se encontraba el capitán a cargo del operativo, acto seguido de
una abrupta respuesta de no saberlo, se aclaro que había que esperar a
que llegara.
La angustia se transformo en terror al ver que varios de
los uniformados estaban encapuchados y golpeaban a algunos de los
habitantes, al mismo tiempo que señalaban a personas del lugar, que
luego sujetados por los militares ferozmente y puestos en otro sitio,
donde la oscuridad era cómplice de la fuerza pública.
 Rápidamente alguno
de los vecinos pudo constatar, no se sabe como, que este operativo era
coordinado por el Batallón Tulio Ospina de Girardot, entre los vecinos
una de las mujeres repetía mentalmente, una y otra vez, una serie de
letras y números, dicho operativo terminó a las 11 de aquella noche,
viendo como los militares se llevaban a los muchachos y dejando la
angustia. Más tarde los vecinos se reunían para salirle al paso a este
atropello, a lo que inmediatamente empezó a fluir una cantidad de
información, la primera fue de una mujer que de su mente repitió unas
letras y números que pertenecían a las placas de automóviles oficiales.
Hoy aún se recuerdan las placas de esos vehículos y los momentos
vividos en esas horas y de otras que no se quieren recordar y es la
de jóvenes que se perdieron en esa noche y aun siguen perdidos…
hoy existe una vigilancia intimidante en la zona, los militares
nocturnos aun continúan protegiendo a la población civil, donde se
preguntan ¿de quién?....
Este operativo lo coordino el batallón Tulio Ospina de Girardot, el
batallón ASPCM, los carros que se encontraban en la escena eran de la
fiscalía placas OMK 665 de Medellín, IVA 036 de Itagüí y con el
apoyo de algunas patrullas de la estación de policía de San Blas. El
operativo termina a las 11 p.m.
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