Wednesday, 03 de December de 2008


 
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Crónicas de barrio
POR
Comité DDHH
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En el barrio El Raizal, como todos los viernes en la noche, sus habitantes gozaban de un merecido descanso por la ardua labor de un día de trabajo. Para los habitantes de este populoso barrio, ubicado en la zona nor oriental de Medellín, el ambiente de tranquilidad y de descanso se vio fracturado, aproximadamente a las 8 y 45, con la llegada de una jaula (Camión Jaula) de color rojo, en la que se encontraban soldados del ejercito nacional, y estos como siempre con sus particulares miradas toscas y aspecto Power (?).
 
Era un 20 de enero, aún con rezagos de la temporada decembrina del año 2005, cuando el temor en la barriada se hizo notar, pues los uniformados tenían la misión de reclutar en esta zona jóvenes para la guerra. En el interior del camión también se pudo ver a los muchachos con caras tristes y un dolor impregnado de difícil descripción, sus edades oscilaban entre 16 y 25 años, los jóvenes eran del barrio vecino La Cruz.
 
A pesar de que este tipo de accionar del ejército en el país es cotidiano, esto aún causa sorpresa. A los muchachos les hacían bajar del camión para que se congregaran en la cancha de arenilla, al mismo tiempo jóvenes del mismo sector eran obligados a sumarse a los demás, posteriormente les hicieron filar.  El ambiente se tornaba confuso a medida que la noticia se iba esparciendo, la angustia hacía presa a los familiares de los jóvenes, donde la única explicación que recibieron de los militares fue que este era para verificar la tenencia de la libreta militar. Con ello solo lograron que los familiares pasaran a la desesperación, pues la mayoría de los muchachos no contaban con la libreta, algunos argumentando su alto costo y otros, porque no ven la importancia de tenerla. Más y más jóvenes escoltados por soldados no paraban de llegar a la cancha para que se filaran, ya sumaban más de 200 jóvenes, los últimos muchachos eran  procedentes de los  barrios vecinos: Villa Roca, La 30 y la Banca. Estos jóvenes eran victimas de insultos y empujones para que caminaran y se filaran.
 
mc19_2Todo era un caos, la penumbra y los dolores físicos por la angustia se hacían presente en algunos habitantes del sector, el llanto incontrolable de los niños preguntando por que su padre, su tío o su hermano se tenia que ir con los soldados, algunos de estos se sujetaban lo mas fuerte que sus débiles brazos lo permitiesen, acto repetido por algunas mujeres: madres y compañeras, para evitar la ausencia de ese hombre que era retenido, (secuestrado para la guerra). Algunos vecinos avezados consultaron a un soldado donde se encontraba el capitán a cargo del operativo, acto seguido de una abrupta respuesta de no saberlo, se aclaro que había que esperar a que llegara.
 
La angustia se transformo en terror al ver que varios de los uniformados estaban encapuchados y golpeaban a algunos  de los habitantes, al mismo tiempo que señalaban a personas del lugar, que luego sujetados por los militares ferozmente y puestos en otro sitio, donde la oscuridad era cómplice de la fuerza pública.
 
mc19_3Rápidamente alguno de los vecinos pudo constatar, no se sabe como, que este operativo era coordinado por el Batallón Tulio Ospina de Girardot, entre los vecinos una de las mujeres repetía mentalmente, una y otra vez, una serie de letras y números, dicho operativo terminó a las 11 de aquella noche, viendo como los militares se llevaban a los muchachos y dejando la angustia. Más tarde los vecinos se reunían para salirle al paso a este atropello, a lo que inmediatamente empezó a fluir una cantidad de información, la primera fue de una mujer que de su mente repitió unas letras y números que pertenecían a las placas de automóviles oficiales.
 
Hoy aún se recuerdan las placas de esos vehículos y los momentos vividos en esas horas y de otras que no se quieren recordar y es la de  jóvenes que se perdieron en esa noche y aun siguen perdidos… hoy existe una vigilancia intimidante en la zona, los militares nocturnos aun continúan protegiendo a la población civil, donde se preguntan ¿de quién?....

Este operativo lo coordino el batallón Tulio Ospina de Girardot, el batallón ASPCM, los carros que se encontraban en la escena eran de la fiscalía placas OMK 665 de Medellín, IVA 036 de Itagüí  y con el apoyo de algunas patrullas de la estación de policía de San Blas. El operativo termina a las 11 p.m.
 
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