
Para
la derecha política encarnada en el presidente Uribe, no existe derecha
ni izquierda, es más, hacen un esfuerzo sobrehumano para demostrar lo
atrasado o fuera de moda que está hablar de estos conceptos, queriendo
con ello, no sólo confundir al pueblo, sino también, eludir su
compromiso intelectual en el impulso a uno de los gobiernos más
reaccionarios y autoritarios de que se hubiese tenido noticia en
Colombia, superando con mucha distancia a los gobiernos
antidemocráticos, militaristas y guerreristas de LAUREANO GÓMEZ y de
JULIO CESAR TURBAY AYALA, ambos representantes de dos de los períodos
de mayor oscurantismo y premodernidad de nuestro país.
Durante el debate y discusión de la nueva Carta de navegación francesa,
de donde se crearía el modelo de Estado de Derecho Demoliberal, donde
aparecieron sentados del lado derecho al frente del presidente de
dichas asambleas, quienes se presentaron como defensores de los
privilegios de los poderosos, mientras que al lado izquierdo se
ubicaron en esas discusiones quienes se presentaron como críticos de
los privilegios de los poderosos y a favor de las aspiraciones de
cambio de los pobres, excluidos y débiles. Desde entonces, la derecha
ha sido identificada con la defensa del statu quo, la defensa de las
ideas conservadoras, la defensa de las viejas costumbres y la defensa
de las ventajas del orden establecido; mientras que la izquierda, se ha
identificado por su defensa de las ideas de progreso, por la defensa
del cambio, por la defensa de la renovación, por la defensa de todo
aquello que ha sido negado como tabúes o asuntos herejes en búsqueda de
la máxima libertad. En todo caso, en medio de estos dos polos opuestos,
se ha venido construyendo todo el universo ideológico y político de la
historia moderna; el cual fue muy fácil advertir, observar y entender
cuando en el mundo había dos grandes corrientes de pensamiento y por
consiguiente dos formas o sistemas políticos de gobierno, conocido uno
como el capitalismo, promovido y defendido por la derecha, y el otro
como el socialismo, promovido y defendido por la izquierda.
En Colombia como nunca antes, hoy se vive, se siente, la supremacía de
la derecha, con actitudes extremas encarnadas en la legalización del
paramilitarismo, hay pruebas suficientes, que ilustran sobre como el
presidente Álvaro Uribe Vélez, no sólo representa a la derecha política
del país, sino también es fiel promotor y defensor de la extrema
derecha, lo cual, se evidencia en el seudo proceso que adelanta con el
paramilitarismo a fin de consolidar la impunidad absoluta de sus
crímenes; además, viene impulsando una serie de medidas de profundo
raigambre neoliberal en materia laboral, en materia de salud, en
materia educación, en materia de alimentación, en fin en materia
económica, donde el TLC con EE.UU. sería la obra cumbre, para colocar
nuestra débil economía al servicio del imperio del norte y de unos
pocos ricos Colombianos, quienes serían los únicos beneficiados; y como
si ello fuera poco, ha decidido desmantelar o desmontar la Constitución
Política de 1991, a fin de arrasar con el modelo de Estado Social y
Democrático de Derecho, el cual se funda en la garantía de la dignidad
de toda persona humana y en la protección de todos sus Derechos
Humanos. Este modelo de Gobierno, riñe con la carta política de 1991 en
su parte rectora o filosófica, y por tanto, su proyecto autoritario de
antiestado, lo ha denominado hacia un “estado comunitario”, a la mejor
forma de lo que fue el estado corporativo en el fascismo alemán; a
pesar de ello, a este gobierno de Uribe y a muchos de sus voceros, les
molesta y no aceptan que se los señale como defensores de la derecha y
el militarismo y prefieren que se les endilgue palabras más
sofisticadas, como la de defensores del orden; defensores de la familia
tradicional monogámica, heterosexual, patriarcal y machista; defensores
del amor a la patria; defensores del exterminio del terrorismo y para
ellos todo es “terrorismo” menos el que ellos aplican; defensores de
las detenciones masivas; defensores de la “seguridad” y de la fortaleza
de las “instituciones”.
Ante semejante panorama, creo pertinente que recojamos el legado y la
experiencia de los pueblos hermanos de América Latina, muchos de los
cuales en forma decidida y soberana han dado un viraje político hacia
la izquierda y sin ningún titubeo reclaman la vigencia del socialismo,
como forma eficaz y real de superar la grave crisis de miseria, hambre
y opresión que viven nuestros pueblos; por ejemplo Bolivia, con el
primer Presidente Indígena EVO MORALES, quien después de más de 500
años de resistencia contra el colonialismo español y el neocolonialismo
del imperio del norte, enarbola y defiende las banderas del Movimiento
Al Socialismo (MAS); otro ejemplo es Venezuela, con el Presidente HUGO
CHAVES FRÍAS, quien encabezando el movimiento Bolivariano, ha derrotado
en más de ocho procesos electorales a los antiguos y corruptos partidos
de la derecha Venezolana, que habían dominado a dicho país, hasta con
dictaduras militares apoyadas siempre por los señores del imperio del
norte, por más de 150 años; es por ello, que el lema central sobre el
cual se construye el nuevo gobierno de la hermana República Bolivariana
de Venezuela es: HACIA EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI y en su política de
integración latinoamericana su norte está definido por el lema de:
ALERTA, ALERTA, ALERTA QUE CAMINA LA ESPADA DE BOLIVAR POR AMÉRICA
LATINA, en un mensaje claro de esperanza para la transformación y la
liberación de todos los pueblos de América del yugo del imperio del
norte.

Hoy se impone construir, promover y defender, un nuevo modelo de
socialismo, una izquierda que sin renunciar a sus principios sea ágil y
oxigenada, pero firme, coherente y con carácter; es decir, que ello no
implica que viremos hacia el centro para agradarle a la derecha, para
parecernos a la derecha, pues debemos hacer honor a la expresión POLO
DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO y eso es opuesto al Polo de la derecha, por
tanto en el Polo de la izquierda Colombiana de manera creativa, criolla
y latina, debemos recoger todo nuestro legado de pensamiento político
histórico Latinoamericano de izquierda. Hoy, es prioritario hacer
comprender a la gente, que desde una concepción política socialista,
podemos recrear y hacer, deconstruir y construir, unos nuevos
significados para los ya anacrónicos y desacreditados conceptos de
democracia, de participación, de cristianismo; pues a mi juicio, la
democracia real, es la vigencia plena de los Derechos Humanos civiles,
políticos, económicos, sociales, culturales y del medio ambiente, donde
la redistribución equitativa de la riqueza, debe orientarse dentro de
los principios rectores de la igualdad formal y material y la
solidaridad; la participación real, es habilitarnos todos los
mecanismos de participación democrática en la toma de decisiones por el
soberano o pueblo; y el cristianismo, es estar en una opción
preferencial por las y los pobres, por las y los débiles, por las y los
excluidos en materia de política, de sexo, de religión, de raza, de
economía, etc.; vistos esos conceptos de esa manera, podríamos afirmar
entonces, que democracia, participación y cristianismo son socialismo.
Es hora de desterrar los dogmatismos de la derecha pero también los de
la izquierda; acaso no es suficiente el dogmatismo fundamentalista y
mesiánico del actual gobernante de turno Álvaro Uribe Vélez y como si
fuera poco, con su macartismo trasnochado típico de un gran ideólogo y
promotor del paramilitarismo Colombiano, quien ve comunistas y
guerrilleros (hoy terroristas), en cada dirigente de la oposición, en
cada dirigente sindical, estudiantil, comunitario, en los defensores de
derechos humanos, en los feministas, en los indigentes, en los
vendedores ambulantes y más grave aún quieren dar igual tratamiento
militar y paramilitar con sus siniestras fuerzas legales e ilegales,
ejecutando en forma indiscriminada toda clase de masacres, asesinatos
selectivos, desapariciones forzadas, torturas, destierros y
encarcelamientos indiscriminados contra las comunidades de paz (en
particular se han ensañado contra la comunidad de paz de San José de
Apartado) y contra el movimiento indígena, quienes nos vienen dando un
gran ejemplo de resistencia y desobediencia civil.