
Pensarse
en desobedecer para realmente estar libres, seria un asunto de total
responsabilidad con la especie humana, pues, quién mas fomenta el
poder hegemónico sino es el pueblo en su necesidad de subsistir, de
tener la papita y la ropa que gentilmente la clase dominante le
suministra para que continué trabajando sin manifestarse. Somos el
pueblo quien sigue alimentando las arcas de los poderosos, de aquellos
que cada día tienen controlado no solo el poder militar sino el poder
económico. Es un utópico sueño, pero se han puesto ha
pensar ¿que pasaría si tan solo un día los trabajadores de esta ciudad,
se levantaran y dijeran a los poderosos ya no seguiremos alimentando
mas sus arcas, y todo este pueblo se revelara contra ellos,
desobedeciendo sus causas injustas?

Ver
como los campesinos en el nordeste antioqueño continúan siendo sujeto
de múltiples vulneraciones y maltratos solo por el hecho de vivir en
una rica tierra, la cual les provee lo suficiente para subsistir, como
lo decía mi amigo Nelson, campesino del municipio de Yondo quien solo
subió a lejanías para la acción humanitaria, a dos días de camino,
“nosotros solo queremos que nos dejen trabajar, qué se ganan los
gringos con el oro y explotando la tierra de esa forma, no se dan
cuenta que a las próximas generaciones no les dejaran nada, esta bien,
ahora poder y riqueza pero mañana... Mañana querido amigo, ese futuro
es el que no desean que construyamos, es aquel que cada instante se
torna mas confuso y menos real, es imposible dejar de vivir por culpa
de todos aquellos que ostentan el poder, en el caso concreto del
nordeste, dos multinaciones que extraen el oro de los municipios en los
que ostentan mayor recurso aurífero que son Remedios y Segovia, y que
llevan tradición en esta tierra, y obviamente no les interesa dejar su
tierrita. Esos.”
Cuentan que un día unos gringos todos monos y bien emperifollados se
dieron cuenta que en Antioquia los campesinos tenían una minita de oro,
OH! grata noticia para ellos, entonces decidieron conversar con uno de
esos presidentes que teníamos en aquel entonces, que no se diferencia
mucho del que tenemos ahorita, que si por favor, (con bastante
diplomacia hablaban los condenados), podían sacar un orito que nosotros
no sabíamos sacar ni mucho menos manejar, ese gobierno todo feliz, al
ver que los gringos le decían que iban a ganar mucho dinero le dijo que
si:
- Tranquilo mister, esa tierra es de todos y si usted ve que
puede explotarla y sacarle la riqueza para que de pronto el oro no se
pudra, pues hágale, que ahí vamos conversando…

Los
gringos felices, very happy, empezaron sus excavaciones, obviamente con
la ayuda de los campesinos, a quienes les pagaban una cantidad
irrisoria y les daban las condiciones mas indignas en lo laboral, pero
en cambio para que no se quejaran mucho, les construyeron un club, de
esos que nunca se iban a ver por estas tierras con trago, y comida y si
uno era buen trabajador pues lo invitaban al club de ellos, ¡oiga! allá
se comía de lo rico, platos que dios bendito uno nunca había visto, en
fin… esta gente seguía adueñándose de nuestras tierras, claro
ellos se unieron con el gobierno para que le dijera a los soldaditos,
esos que hacen las cosas sucias que sacaran algunos campesinos de la
tierra, pues estaban impidiendo el trabajo de las excavaciones ya que
la tierra que poseían era bastante rica y ni modo, tocaba que se
abrieran del parche, como quien dice, go out, muchos campesinos se
rehusaron, entonces los chicos verdes los mataron, y de miedo para no
perder sus vidas, los otros campesinos huyeron de sus tierras, no
dejándolas solas, dejándolas en manos de esos gringos, quienes tenían
el control. Bueno un día llegaron las guerrillas, que siempre
habían vivido en esa zona y estaban mamadas de no poder seguir
vacunando a los gringos pues los paras les habían quitado el trabajito,
y decidieron hacerle un atentando a los gringuitos, estos parecían
cantantes de bares, decían “oh my good”, quien podrá salvarnos, y ni
crean no llego superman, pero en cambio llegaron otra vez los paras y
como los gringos eran nuestros huéspedes tenían que defenderlos y
garantizarles seguridad, de pronto se enojan y no nos dan la platica
que tanto necesita el gobierno para seguir armándose y armando al
pueblo. ¡Oiga! y tremenda plomacera la que se vivía en estas
tierras, si uno salía a la media cuadra dale, dale, que dale, pero
plomo venteado, guerrilla, paracos y soldados todos dando bala y mi
gente en la mitad del fuego, dando pero gritos de angustia y dolor por
sus muertos. bueno siguió la plomacera un buen tiempo, y nuestros
muchachos esos que van a seguir cuidando la tierra, cuando nosotros no
podamos se los llevaban obligados a cumplir con los deberes de la
patria, y de inmediato uno veía como las viejas de la tierra lloraban a
sus hijos, a pesar de que el presidente decía que estaban cumpliendo
con un deber de la patria y era un honor y un orgullo servirle a este
país, ni las viejas ni nosotros entendemos eso, pues matar y mas por
los intereses de los que nos tienen llevados del putas no es una lucha
del pueblo, ni de la patria, es una guerra para ellos para seguir
afirmando su control y dominio sobre la tierra, por que también es
importante hablar claritico en Colombia, el conflicto se da por la
tierra, su adquisición es la garantía de seguir conservando el control
y aumentando la riqueza, eso es lo que quieren cada uno de los que
provocan esta guerra, por que pa' decirle la verdad mijita, esos
gringos se Irán cuando ya la tierra la tengan sequita y no puedan
sacarle ni un solo granito, y pa' eso falta poquito por que si usted
viera esas minas tan grandotas, con decirle que debajo de Segovia,
cuentan los que saben, hay una mina y el día que deje de ser explotada
se caerá todo el pueblo, como quien dice la tierra lo reclamara por el
hueco que han dejado “los mister”.

Hoy aquí desde mi pueblo Lejanías, que queda cerquita del cielo, por lo
lejos, es evidente los estragos de esta guerra, un pueblo sufriendo,
con hambre y dizque protegido por el gobierno, solo por que
tiene unos yanquis colombianos armados hasta los dientes custodiando
cada paso que damos y mirando quien quiere promover procesos de
resistencia y organización campesina para eliminarnos como el caso de
mi compañero Tulio, que lo mataron los militares solo por creer que era
posible cambiar las cosas, en fin, ahí ve como vivimos en el pueblo, el
rió es nuestra fuente de vida, una agua sucia que no cumple con ningún
control sanitario, pero que ni modo, es la que nos da vida, y una
tierra a pesar de ser rica en nutrientes y todo lo que necesita para
dar buen fruto no cultivada sino destruida para sacar la madera otro
recurso de esta zona que tienen controlado los paramilitares, entonces
hay una tierra rica en recursos ambientales pero pobre y militarizada,
talvez por que de pronto del río algún día salgan las pirañas que
animen a los campesinos de la zona a desobedecer y soltarse de la
cadena opresora y empiece la lucha del pueblo contra el pueblo, quien
los manda a defender causas de los ricos y no de los pobres, pero
de alguna forma el pueblo seguirá resistiendo e impidiendo que los
campesinos sigan sufriendo.