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Por: El pasquin de Radio bemba.
Juan de Dios García, es uno de los tantos amenazados de muerte que ha tenido que
salir de Colombia para salvar su vida. "Yo soy víctima de la casería de
los paramilitares por más de un año. El 7 de septiembre pasado entraron
a mi casa en Buenaventura en mi búsqueda, yo pude escaparme, mataron a
7 miembros de mi familia, dice , mientras se le quebranta la voz
recordando los trágicos sucesos.
García es dirigente del Proceso de Comunidades Negras, una red de 140
organizaciones que tienen su base en la región selvática y húmeda del
Pacífico colombiano. A raíz de la Asamblea Nacional Constituyente de
1991, las comunidades afro-colombianas, que habitan la región por más
de 300 años, lograron la legalización de sus tierras de las que ahora
están siendo desalojados por los grupos paramilitares de las
Autodefensas Unidas de Colombia, que cuentan con 8000 hombres en armas
y son responsables de numerosas matanzas de población civil desarmada.
En la siguiente entrevista, el dirigente afro-colombiano desentraña los
verdaderos objetivos de los paramilitares, su forma de operar y los
devastadores efectos que
están teniendo la violencia sobre las comunidades negras de esta atormentada región.
P. ¿Desde cuándo y cómo se manifiesta la violencia en la región del Pacífico colombiano?
R. El paramilitarismo comenzó su acción en Urabá, sobre la Costa
Atlántica; hace mas o menos cuatro años cayó sobre el Pacífico y está
haciendo estragos sobre unas comunidades que no estaban preparadas,
porque son comunidades que han vivido en paz en su selva, en armonía
con la naturaleza. Nosotros no tenemos experiencia, no tenemos cultura
de guerra. Nuestra gente, al escuchar el traquido de las
ametralladoras, huye despavorida, como lo hacían los indígenas cuando
escuchaban el estampido de los cañones de Pizarro y de los
conquistadores españoles, esos grupos indígenas no estaban preparados
para la guerra, lo mismo está ocurriendo exactamente en este momento en
el Pacífico.
P. ¿Por qué surge el paramilitarismo en la región del Pacífico?
R. Las familias afrocolombianas de la región del Pacífico usan la
tierra y son dueñas de lo que la tierra produce más no de la tierra en
sí que es de todos nosotros, ese es el concepto de propiedad colectiva
que nosotros tenemos, pero la conquista territorial por parte de los
afro-colombianos ha despertado la furia del gran poder económico
nacional y de las transnacionales que encuentran amenazado sus grandes
mega-proyectos que han diseñado sobre la zona, como la
apertura del nuevo canal inter-oceánico, que uniría el Atlántico con el
Pacífico a través de los ríos Atrato-Truandó y bajaría a Bahía Cupica.
Este proyecto se complementa con la creación de grandes puertos
marítimos para satisfacer las necesidades del gran comercio
internacional. Hay otros proyectos como el cultivo de la palma
africana, la ganadería extensiva, todo a costa del rico bosque de
manglar del cual devengamos nuestra subsistencia. La cultura del
afro-colombiano y del indígena que mira al territorio como hábitat de
vida y no como potencial de riqueza económica está siendo vista como un
estorbo para esos mega-proyectos ; y entonces ahora se está utilizando
a una milicia privada, llamada paramiltarismo, que ha asesinado a miles
de líderes sociales y ha desplazado a más de dos millones de personas,
incluidas más de un millón de la comunidad negra, que han tenido que
salir de la región del Pacífico.
P. ¿Cuáles son los efectos del desplazamiento en las comunidades negras?
P. Un negro que sale del Pacífico y lo llevan a un albergue en Bogotá,
Cali o Medellín se encuentra en la misma condición que un cóndor
enjaulado, al que se le puede proporcionar toda la comida que se
quiera, pero se muere. Esa es la cultura del negro. Los negros, que
están en los albergues en Bogotá, salen a buscar la playa y el bosque
donde jugar y lo que encuentran es la autopista, son víctimas de los
autos que los masacran. Nosotros pensamos que todo acto contra la
cultura debe ser tipificado como un crimen contra los derechos humanos,
porque no hay vida humana sin cultura.
P. ¿Existen discriminació n racial contra las comunidades afro por parte del Estado colombiano ?
R. El Pacífico colombiano ha estado sometido a la exclusión, a la
marginación y a la negación, al Pacífico lo han mirado en función de
los recursos naturales, el componente social que hay allí no cuenta
para el Estado colombiano. Cuando ocurrió, por ejemplo, el terremoto
que arrasó el eje cafetero y murió mucha gente, se invirtieron grandes
recursos del gobierno nacional y de la ayuda internacional para la
reconstrucció n, pero ahora que hay millones de personas que están
siendo desplazadas y muertas por el fenómeno paramilitar, el Estado es
insensible ante esta situación, se sigue mirando al negro como un
objeto que no tiene valor, por lo tanto, su sacrificio, su holocausto,
no cuentan. Esta es una forma de racismo que se está cometiendo contra
nosotros.
P. ¿Existe vinculación entre ejército y paramilitares?
R. Cuando los militares vinieron a buscarme pude observar cómo los
crímenes de mis familiares se cometieron utilizando los carros del
ejército y de la policía. Los paramilitares actúan con la participación
directa o indirecta de los altos funcionarios del Estado, de tal manera
que si uno va a poner una denuncia frente a esos crímenes queda más en
riesgo
Para nosotros hay pruebas evidentes, y hemos denunciado ante el
gobierno colombiano, que demuestran las relaciones muy armónicas entre
los paramilitares y el ejército, pero a pesar de eso no hacen nada. En
el mes de junio pasado entraron al río Yurumanguí y en la vereda de
Veneral presionaron a la comunidad para que diga dónde están los
guerrilleros, la comunidad dijo que por aquí vemos pasar a muchos
hombres armados pero no sabemos si son guerrilleros, soldados del
ejército colombiano o son paramilitares, además, tampoco sabemos hacia
adonde van. Lo que respondió el ejército es que la comunidad está
aconsejada por la guerrilla y que no quiere decir la verdad, y que
pronto vendrán los paramilitares y les harán decir la verdad por
la fuerza, y eso no tardó en suceder: el 29 entraron los paramilitares y masacraron a la comunidad. Eso prueba que hay una
evidencia, que hay una relación, pero lo que pasa es que el Estado colombiano no lo quiere reconocer, siempre lo niega.
P. ¿Cuáles son los justificativos de los paramilitares para masacrar a la población?
R. El primer pretexto es que son auxiliadores de la guerrilla. Nosotros
estamos 400 años antes de que llegara la guerrilla, por lo tanto si la
guerrilla hace presencia en nuestro medio, no tenemos la fuerza para
sacarlos de allí, el gobierno y el Estado colombiano no ha podido
sacarlos de allí, mucho menos una humilde comunidad puede sacar de allí
a los guerrilleros. Por otro parte, los paramilitares tiene dos listas:
una de personas que son auxiliadores de la guerrilla y otra
de las personas que tienen posiciones "peligrosas, personas peligrosas son aquellas que defienden el territorio y su derecho
sobre los recursos naturales, es decir todo aquel que se pronuncia en
contra de la avalancha del neoliberalismo y del arrase de la
globalización.
P. ¿Entonces el objetivo de los paramilitares no son solo los guerrilleros sino los líderes sociales?
R. Precisamente, el conflicto ha tomado una connotación ya no meramente
política sino más está primando el interés que hay por el territorio y
sus recursos. Entonces el desplazamiento de nuestras comunidades no es
una consecuencia del conflicto, sino más bien el conflicto está hecho
para desplazar a la comunidad, para que la gente huya y deje el
territorio, y nosotros, como organizaciones estamos tratando de evitar
ese desplazamiento. Las tierras entregadas a las comunidades negras en
propiedad colectiva son tierras inajenables, imprescriptibles e
inembargables. Los paramilitares quieren presionar a la gente para que
abandone el territorio, y las tierras puedan ser expropiadas por
desuso, es decir, por una simple sustracción de materia, si no hay
gente sobre el territorio, por supuesto el Estado extinguiría los
títulos.
Nosotros estamos interesados en resistir políticamente, no tenemos
brazo armado, porque dejar el territorio es dejar nuestra vida, nuestro
hábitat, allí es donde podemos vivir, no podríamos desarrollar la vida
cultural en otro espacio distinto.
P. ¿Cómo operan los grupos paramilitares en las comunidades?
R. En la masacre ocurrida el 29 de abril, en el Firme, sobre el río
Yurumanguí llegaron doce hombres armados a la una de la mañana,
convocaron a la comunidad a una reunión con ellos, la gente salió de
las casas a atender la reunión e inmediatamente le presionaron para que
se tire en el piso. Algunos intentaron escapar, y entonces asesinaron a
dos, y a los que estaban en el suelo los descuartizaron con hacha. Y
esto lo hicieron a vista de todo el pueblo, para eso convocaron a la
reunión, para que todo el mundo viera cómo se descuartiza a la gente, y
de esa manera poder implantar el terror. Imagínense una barbarie cómo
esa, al día siguiente la gente salió en estampida y se produjo el
éxodo. A otras personas las cortaron con
motosierra, las descuartizaron y después jugaron fútbol con la cabeza
de las víctimas. Desde el año pasado han venido ocurriendo masacres y
la gente ha alertado al gobierno pero no se hace nada, los
paramilitares se dan el lujo de anunciar su masacre, con hojas volantes
o escritos en las paredes: iremos a tal parte, vamos a masacrar en
tales y tales veredas; y lo que prometen lo cumplen, sin que el
ejército haga nada para evitarlo, el ejército se dedica a recoger
víctimas, nosotros pensamos que esa ayuda no la necesitamos,
necesitamos evitar las masacres.
P. Luego de que la gente huye despavorida, ¿quién se queda con las casas, con las tierras, con los bienes ?
R. Las casas quedan deshabitadas por algún tiempo, pero se han dado
casos en algunas comunidades donde la población abandona sus hogares y
sus tierras, y luego de seis u ocho meses son habitadas por otra gente,
que se supone es recomendada por los paramilitares. En el caso de
comunidades negras precisamente estas huyen del territorio y sus casas
son ocupadas por otros grupos no negros, esto nos deja el sinsabor de
que se está cometiendo un etnocidio, porque se está acabando con los
grupos negros.
P. Uno de los elementos que preocupa es que en Colombia, los paramilitares estarían adquiriendo base social e incluso algunos
medios de comunicación les estarían apoyando.
R. El bloque que opera en el sur-occidente colombiano es el bloque
Calima de las Autodefensas Unidas de Colombia. No representa un
proyecto político, está constituido por mercenarios. En una región como
el Pacífico, en donde el ingreso per-cápita de un ciudadano no pasa de
los 500 dólares al año, los paramilitares han entrado ofreciendo 400
dólares mensuales, y entonces algunas personas de pigmentación oscura e
indígenas han sido comprados. Los que se venden son utilizados para
comandar masacres sobre el grupo étnico contrario, es decir, los negros
son utilizados para cometer masacres en territorios indígenas, y los
indígenas para cometer masacres en territorios afro-colombianos. La
armonía inter-étnica que hemos mantenido históricamente viene siendo
amenazada por los paramilitares. Esto nos ha convocado, una vez más, a
acercarnos a los hermanos indígenas para dar a conocer y aclarar que es
una trampa que nos están armando, y que antes que dividirnos, debemos
unirnos más para defendernos de este enemigo.
P. Frente esta situación pavorosa que nos describe, ¿qué es lo que debe hacer la comunidad internacional?
R. Hemos estado dando a conocer estos horrendos crímenes para sensibilizar a los gobiernos de Europa, a quienes el gobierno
colombiano les está pidiendo dinero para la implementació n de su plan
de guerra, que es el Plan Colombia, que es un plan de muerte. El
gobierno ha adquirido el compromiso de desmontar el paramilitarismo,
pero en las mismas fechas en que el gobierno se compromete en Bruselas
a hacerlo, esas mismas fechas los paramilitares cometen masacres. Es
decir, se pide plata para lograr la paz en Colombia, pero allá se está
haciendo todo lo contrario. Altos funcionarios del Estado colombiano y
del ejército colombiano están vinculados con el fenómeno paramilitar,
lo que nosotros consideramos una contradicción, y eso es lo que estamos
poniendo de manifiesto ante los gobiernos y la sociedad civil de
Europa. Y también de Estados Unidos, que es el que está dando el dinero
para ejecutar un plan de guerra y muerte, con el pretexto de combatir
el narcotráfico y la subversión.
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