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El reclutamiento forzado: una odisea continua... |
Durante el año 2005 y 2006 escuchamos, vivimos y nos indignamos frente a la forma como el Ejército Nacional continúa llevando a cabo el reclutamiento de jóvenes.
El día 9 de abril como presagio del incremento del reclutamiento, los noticieros masivos anunciaban con cierta vocecita de triunfo que el ejército se proponía reclutar a 18.000 jóvenes para cumplir con su deber patrio; quien narra la noticia, no puede ocultar su animo-obvio-, puesto que no serán sus hermanos, ni hijos quienes Irán al frente de batalla, ¡ah! y mucho menos los hijos de los congresistas, empresarios y altos dirigentes de nuestro país; puesto que “ellos se encuentran construyendo nación” en las universidades privadas de Europa y Estados Unidos.
Es indignante el procedimiento que aplica el ejército nacional frente a la práctica de reclutamiento, y partiendo de nuestro caso cercano en los diferentes municipios del departamento de Antioquia, reclutar y perseguir a los jóvenes se ha convertido en pan de cada día sometiéndolos con intimidantes réplicas de violencia verbal e incluso física, que termina con la aglutinación de estos jóvenes en un camión cual si fueran ganado listo para llevar al matadero.
Este acto, es una manifestación concreta de la ausencia de un control a las instituciones militares, es una forma de desvirtuar lo que con frecuencia se repite: los derechos son limite al poder, pero es imposible que sean limites sin los mecanismos para que efectivamente se ejerza control.
Hoy estamos frente a una visión estrecha de los derechos, puesto que se han sujetado a recalcar los deberes (obligaciones) como ciudadanos y a no reconocer las garantías, que nos han de ser proporcionadas en condición de equidad como seres humanos.
Como evidencia de la cruda situación de reclutamiento en nuestros municipios, les describiremos el caso que se presentó en el municipio de Cisneros Antioquia:
El día sábado 8 de abril de 2007, a las seis de la mañana el joven ALEJANDRO DE JESUS GONZALEZ DUQUE, se dirigía a la ciudad de Medellín proveniente la ciudad de Cúcuta, el vehículo en el que se desplazaba fue abordado a la altura de este municipio, por soldados del Batallón de puerto Berrio, quienes al establecer un reten militar, le hicieron bajar del vehículo y le pidieron libreta militar.
El no portaba la libreta porque su situación habría de ser resuelta en el mes de diciembre de este año, por la convocatoria que hace el ejército a los jovenes que culminan sus estudios de bachillerato.
Alejandro es un joven de 18 años estudiante del último grado de bachillerato de la Institución Educativa JOSEFINA MUÑOZ GONZALEZ en la jornada nocturna, quien además labora durante el día.
El procedió ante los militares a explicarles su situación, pero estos argumentos fueron en vano puesto que fue trasladado al batallón Bombona de Puerto Berrio y es reclutado bajo el sustento de “la llamada seguridad democrática”, de requerir personal para enlistarse y defender la nación.
Alejandro Gonzáles fue privado de la libertad y vulnerado en sus derechos al trabajo y a la educación por parte del ejército.
Sólo hasta el día 12 de abril de 2007 fue puesto en libertad, gracias a la interposición de un derecho de petición instaurado ante la IV Brigada del ejército en la ciudad de Medellín el día 11 de abril, además también se presentó denuncia del caso ante la defensoría del pueblo y la procuraduría el día 10 del mismo mes, todo esto como constancia de los atropellos que comete el ejército en su afán de reclutar jovenes para engrosar sus filas.
Creemos que se hace necesario el resonar de la voz de tantos jóvenes que expresan enérgicamente ¡QUE ESTA JUVENTUD NO VA A LA GUERRA! Que no irá, que quiere construir sociedad desde propuestas comunitarias, grupos juveniles, manifestaciones artísticas, lúdicas, generadoras de alternativas para la vida, Bajo el amparo de un sueño donde podamos vivir en un mundo sin armas.
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