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Un canto a la vida se escuchó en Medellín, en medio de las bendiciones a la Militarización… Por: RJ
¿Le parecen las fotos que verá a continuación una expresión terrorista, o un acto terrorista?
¿Cierto que no?... Pues tiene toda la razón, no es más que la acción directa de la Red juvenil de Medellín este 20 de Julio.
Hoy 20 de Julio desde las 6:30 de la mañana, nuevamente nos reunimos en la Red Juvenil, los grupos, activistas, amigos y otras organizaciones, para salir a la calle con pitos, colores, bombas, cantos y disfraces, para decirle a la ciudad, su gente e instituciones, que la independencia no deja de ser más que un simple trofeo conmemorativo de las estructuras militares e institucionales de un estado que no ha representado en su historia los intereses de la mayoría Colombiana, es decir, los pobres, marginados y excluidos de condiciones mínimas que puedan permitir la vida, la salud, la educación y el techo, y que por el contrario se ha dedicado a fortalecer una estructura militar que lucha por la defensa de los intereses de una clase privilegiada, la cual solo propugna por mantener el dominio económico y político, para continuar llenando sus arcas de dinero a costas del trabajo de nosotros… los pobres.
Así, en un recorrido desarrollado en caravana-carnaval antimilitarista, lleno de payasos, mimos, bailarinas y otros disfraces, caminamos por el centro de la ciudad, pasando por la formación militar, tomándonos la calle, sintiéndola como nuestra, legitimando el derecho a manifestarnos y decidir, derecho que el control nos ha negado y que ahora debemos retomar.
Nos estaban esperando, ellos, los militares y el sequito gubernamental. En sus rostros reflejaban el deseo de agresión, mirándonos como si fuéramos su enemigo, empuñando las armas y expresando el deseo de ser disparadas, pero vaya decepción: solo éramos nosotros, un grupo de jovenes que ya no puede aguantar más un tenso silencio, que desea no hacer parte de la guerra y construir la vida real que no pasa por la explotación ni la opresión.
Ahí estuvimos para decirles que este pueblo tarde o temprano tendrá que girar seriamente a la paz, sin armas, con salud, educación, sin reclutamientos y con vida digna. Vaya decepción se llevaron cuando como respuesta solo encontraron sonrisas, bailes y hasta abrazos, que a la vez provocaron un eco inesperado en los transeúntes y vecinos ,que ya no esperan mas que el silencio de la resignación, en una ciudad que calla su dolor y su inconformidad.
Manifestaciones de todo tipo se escuchaban provenir de personas externas:
“-Bravo, que ya es hora de que alguien diga algo” ”-Que contra cuál guerra es que gritan”. A veces incluso nos daría para pensar que nuestro pueblo ni siquiera reconoce el país en el que vive, su terruño, que ha sido tan alienado y dogmatizado, del cual podríamos decir que es maravilloso, en el que no pasa absolutamente nada, un país con hambre en el que ya nadie ni siquiera se reconoce.
A la par de la chirimía con música folclórica, los pitos y trompetas, se escuchaban coros que cantaban “¿Cuál independencia si no hay vivienda?” “¿Cuál independencia si hay reclutamiento?” “¿Cuál independencia sino hay salud?” “¿Cuál indepencia si hay represión?” “¿Cuál independencia si el dinero va pa` la guerra?”…
“¿Cuál independencia?
“¡Libera tu conciencia¡”
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