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ALGUNOS
DATOS HISTÓRICOS |
- En 1994 ocurre un hecho significativo:
El joven Luis Gabriel Caldas León
presenta su declaración
pública como Objetor de
Conciencia, siendo la primera
vez que se presenta este caso
en particular, hecho que tuvo
incidencia internacional pues
debido a su declaración,
Luis Gabriel fue condenado, encarcelado
y sometido a la clandestinidad
hasta que Amnistía Internacional
lo acogió como preso de
conciencia y efectuó acciones
frente al gobierno Colombiano.
- Actualmente en la Ciudad
de Bogotá funciona la ACCOC
- Acción Colectiva por
la Objeción de Conciencia
-, quienes tiene como objetivo
¿promover el reconocimiento
de la objeción de conciencia
en Colombia como derecho fundamental
para el desarrollo de las libertades
humanas, por medio de la consolidación
de sujetos sociales que, basados
en este derecho, generen procesos
de intervención organizada
y de impacto, con incidencia en
la vida legislativa, política
y social del país, logrando
posicionar alternativas al militarismo
y a la agudización de las
violaciones a los derechos humanos?.
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Relato
fragmentario de lo que es nuestra experiencia
colectiva de vida |
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La
Objeción por Conciencia: Una Postura
de Hecho |
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“Pensar
lo que se siente,
sentir lo que se piensa”.
Miguel de Unamuno |
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Por:
Victor Hugo Jímenez
El
grupo ART (Accionando, Resistiendo, Transformando)
de Objeción por Conciencia de la Red
Juvenil y su experiencia en esta práctica
de vida...
El grupo ART (Accionando, Resistiendo, Transformando)
de Objeción por Conciencia de la
Red
Juvenil y su experiencia en esta práctica
de vida, decisión individual de no ir
a ningún ejército, de no participar
en las guerras y de no tomar una arma como mecanismo
para ser escuchado y atendido que colectivizamos
para llegar a acuerdos y consensos; para de
allí pasar a las propuestas, asumida
desde el hecho y la manifestación en
el espacio público como la posibilidad
de visibilizar nuestras posturas antimilitaristas,
y de incidir en un contexto, creando un impacto
- aunque efímero - ante la arremetida
diaria, hasta cotidiana de la no posibilidad
de la interacción en los espacios públicos;
la represión, la brutalidad policial
incrementándose a términos dictatoriales
con la creación del escuadrón
anti-disturbios, el estatuto antiterrorista,
las jornadas permanentes y consecutivas de reclutamiento,
el militarismo introyectado como filosofía
fundante del machismo y las legislaciones que
se quieren implantar para contrarrestar el trabajo
social de las organizaciones de base.
Por
ello, en el colectivo, nos damos la posibilidad
de realizar jornadas de encuentro por la apremiante
fragmentación de la cadena de tensión
invisible que nos mantiene unidos y trabajando
por afinidades, puntos comunes; esto es, nuestra
convicción de no incentivar y replicar
prácticas jerarquizadas y valores militaristas,
que se ve afectada, a veces, al olvidar preguntarnos
por nosotros mismos, mismas, retraernos a nuestras
intenciones como individuos, para tramitar desde
allí los decires y pensares con la cultura
que vivimos, sentimos, nos comunicamos y posibilitar
espacios de interacción y de mucha escucha
para ubicarnos, darnos cuenta que estamos aquí
aleatoriamente construyendo algo alterno a los
residuos que a diario ofrece la ciudad des-hechable,
para transformarlos en ideas que muestren y
digan que estamos más allá de
un número o un papel, tratando de vivir
libremente y desde ahí sumarnos a los
proyectos que acarrean todo nuestro esfuerzo,
responsabilidad y alegría; cumpliendo
las actividades que son una parte de este camino,
lleno de complejidades, cruces y tramas; sin
olvidar que estas iniciativas no pueden opacarse
y quedarse ahí en nubes dispersas, inconexas.
La
conciencia es lo que buscamos todos los días,
es la relación con el otro, otra y andamos
para apoyarnos entre procesos individuales y
colectivos (políticos), y proyectos (planeaciones
grupales de codecisión y corresponsabilidad).
Pero,
escribir sobre algo que se vuelve cotidiano
es muy ambiguo, pues pocas veces como colectivo
nos hemos dado a la escritura de textos que
reflejen nuestra experiencia conjunta, la cual
es una práctica de vida y no un derecho,
mucho menos una escritura. Por ello pensamos
en otras maneras para comunicarnos con las personas,
simples transeúntes, habitantes de una
ciudad. Nosotros pensamos y entendemos que la
acción es un medio para compartir- difundir,
sensibilizar sobre nuestra experiencia, y a
través de lo simbólico posicionar
reflexiones políticas y de no participación
en ningún ejército, fundamentado
en la Desobediencia Civil como principio y con
la Noviolencia como marco de referencia (es
decir, el desaprendizaje constante a través
de hacer concientes las actitudes/aptitudes
guerreristas y violentas y la acción
directa como vía de hecho, de contacto
e irrupción)? Eso es la acción
directa, la forma de visibillización
que adoptamos para mostrarnos como objetores
en la construcción de una conciencia,
es decir, nuestro enfoque es la vivencia, la
intervención de los espacios públicos
y la resistencia a que estos lugares se pierdan
y se borren de la memoria colectiva en una ciudad
inacabada y de des-hechos.
No
validamos nuestro proceso de base desde la ley,
las constituciones y las vías de derecho
como la tutela, el derecho de petición,
entre otros aunque utilizamos la asesoría
jurídica de la organización para
contextualizarnos y protegernos. Nos gustan
los hechos y por ello salimos a intervenir en
el espacio público: en el comando central,
en las jornadas de reclutamiento del Estadio
y los distritos, en el parque Bolívar
y el parque Berrío.
La
acción directa es un medio para incidir
en el espacio que se cree y se denomina público
y crear a través de los semi performances
- empíricos, preguntas por la conciencia
y lo cuadriculados que estamos, sumidos a los
modelos militares, replicándolos a cada
instante. La acción directa es un llamado
al público a salirse un momento del anonimato
que caracteriza a un civil común y corriente,
invitándole a una reflexión de
no temerle a la vida y abordarla con ideas que
trasmitan mensajes de solidaridad y exigencia
a la libertad, de intervenir y proponer otras
formas de asumir y representar en el espacio
público, incluso ideas políticas
que se contrapongan a la propuesta estatal,
militar, predominante.
En
ese sentido, pensamos que no solo nosotros lo
hacemos sino que cada uno, una, como organización,
colectivo, parche o individuos estamos asumiendo
en nuestra práctica cotidiana, desde
el cuerpo, la risa, el teatro, los malabares,
la marcha, la comunicación escrita y
visual, las pintas en las calles, la música
y otras, formas de accionar en una ciudad a
la que ya no se le hace posible ser y tener
espacios del anonimato, es decir estamos en
proceso de construir los topos experimentales
para explorar las preguntas de los lugares que
habituamos y que los convertimos en lugares
de expresión de lo propio, lo construido
en un proyecto en doble vía: para nuestra
formación y enriquecimiento, para construir
en el lugar desde el cual cada uno está,
ideas alternas y simbólicas que manifiesten
y se empoderen del espacio reducido que se llama
espacio público en todas sus múltiples
manifestaciones.
Además las acciones y todas nuestras
actividades las acompañamos con producción
de material alternativo antimilitarista: afiches,
plegables, pósters, videos para la difusión
y la formación de la conciencia antimilitar
y de no ir a ningún ejército o
banda armada en Medellín. Creamos proyectos
para encontrarnos, proyectarnos y sensibilizar.
Nos relacionamos con otros grupos, colectivos,
parches: como la gente del Movimiento en Pro
del Desarme de Jóvenes, ¿No Matarás?,
de la organización Pastoral Social, con
el colectivo Antimilitarismo Sonoro para constituir
orgánicamente un programa en la Red Juvenil
- nuestro espacio, la casa o comunidad que construimos
en la medida que estamos los unos y las otras.
Tratamos
de fortalecer un acompañamiento con cabildos
indígenas en el Cauca (C.R.I.C), con
los Paeces y con las comunidades de paz dentro
de Antioquia: San José de Apartadó
y Caicedo. Hemos tenido encuentros, intercambios
y diferencias con el Colectivo de Objeción
de Conciencia (C.O.C) de Bogotá, con
la Acción Colectiva por la Objeción
de Conciencia en Colombia (ACCOC) y el Grupo
de Objeción de Conciencia del Ecuador
(G.O.C.E). Intentamos para seguir poniendo la
objeción como práctica de vida,
que nuestros padres y hermanos, hermanas, se
enteren de lo que hacen sus hijos, hijas para
ello preparamos unas jornadas sicosociales,
en aras de pensar la tranquilidad propia, única
seguridad y el acompañamiento oportuno
de ellos y ellas como personajes importantes
que queremos sensibilizar y hacer parte de esta
idea, sueño y realidad de vida.
Para
nosotros y nosotras la relación implícita
que hay entre la Objeción por Conciencia
y el género, no es la perspectiva de
género, pues por lo que abogamos es por
el reconocimiento de seres activos y propositivos,
con las mismas posibilidades de participación
y decisión, hombres y mujeres que se
hacen la pregunta de dónde está
la diferencia, dicotomía ancestral de
un matriarcado o un patriarcado, de violencia
y Noviolencia, de guerra y paz; decidiendo hacer
concientes a veces olvidándolas - estas
constantes de la vida social, para subvertirlas
en el fortalecimiento de nuestras diferencias
reales y visibilizarlas como la garantía
de poder seguir transformando un contexto que
no ofrece sensibilización, ni difusión
de una sociedad no machista, no militarista,
no jerarquizada por roles, clases, razas.
Hablar
de género es incluirnos todos y todas,
con distintos gustos sexuales como humanos y
humanas: la diversidad. Es tratar de sacarse
desde adentro los estereotipos que nos impone
la cultura y el lenguaje que nos habita. Pensar
siempre en el otro, la otra, el homosexual es
una actitud de conciencia, de recordarnos que
lo que nos construye son las relaciones y el
exterior. Abandonar los roles del hombre fuerte
y afuera, la mujer débil y adentro, intentar
no portar una diferencia que lo único
que permite es dividirnos y sectorizarnos. Mezclarnos
reconociéndonos como seres que somos,
sin miedo y con una idea o pensamiento individual
que quiere la libertad y no la sumisión,
reivindicando los movimientos contraculturales
para imaginar otras formas distintas a la utilización
de la mujer como un objeto de mercado publicitario,
acompañando a los movimientos en sus
marchas en contra de la discriminación,
los crímenes de odio, entre otros.
Tanto
la masculinidad y la feminidad merecen una revisión
que vaya más acorde con la práctica
de la relación de cada individuo en lo
cotidiano. No desconocemos como la mujer es
víctima diariamente pero, nos gusta verla
y sentirla más como la que se organiza,
propone y participa, por ello una nueva lectura
desde la experiencia colectiva de esos tópicos
sexuales genitales designados y engrandecidos
por la cultura para escindirnos, nos hace reconocer
la complementariedad de los seres, para la vida,
las amistades, las relaciones de trabajo, de
conciencia y el amor, esa es nuestra apuesta.
La
Objeción, no de Conciencia sino por la
Conciencia diaria y cotidiana de estar transformándose
desde uno mismo/misma. Creemos que la Objeción
por Conciencia puede seguir siendo un mecanismo
de participación juvenil, aunque no este
explícito en la supuesta Carta Magna
social democrática, pero nosotros hemos
querido saltar de ahí, del discurso legal
y del Artículo 18 para ponerlo como una
instancia modeladora de nuestra vida y de nuestro
que hacer, como forma de intercambio con cualquier
personaje de la ciudad.
Para
nosotros la objeción es algo transversal
al diálogo, la amistad y el conocimiento,
que pensamos incentivar en colectivo, con carácter
asambleario, para irradiarlo a otros parches
y gentes. ¿Cada cual escoge su veneno?
- un equipo de fútbol, la iglesia, grupos
políticos -, pero sin llegar a compararnos
con un ejército y sin querer serlo, consideramos
que la otra vía, de hecho, de la Objeción
por Conciencia que estamos explorando es verosímil,
creativa y con alta recepción de los
personajes, números documentados. No
podemos decir que se han dejado de hacer los
reclutamientos por parte del Estado y otros,
como los de los paramilitares y las guerrillas,
pero insistiremos, resistiremos en la pregunta
- respuesta por hacer conciente los actos de
la vida diaria. Esa pensamos es nuestra tarea,
pues la Objeción por Conciencia es una
posición política que trasciende,
para nosotros, en una postura individual, de
vida y en constante construcción.
La
Objeción por Conciencia es la posibilidad
permanente del conocimiento a través
de la experiencia del trabajo en red, una experiencia
o manifestación individual de autonomía
y creatividad que se trata de colectivizar en
el diálogo permanente de la construcción
de comunidad, punto común, búsqueda,
confluencia para soñar el mundo, fortalecer
lazos con la diferencia, sin temor a ser nosotros
mismos, propendiendo por las relaciones iguales
y no jerarquizadas, pero cada uno asumiendo
responsabilidades para hacer viables los proyectos
que imaginamos... y recorrer así, el
camino de nuestros procesos. Es decir la Objeción
por Conciencia no se limita a decir, ¿Yo
no quiero ir al servicio militar?. No podemos
moralizar y quedarnos ahí en el pasivismo
de rehusarnos, escondiéndonos o en busca
de un servicio social legal; es necesario difundir
y sensibilizar, utilizar hasta donde creemos
conveniente supuestamente una herramienta que
parte del derecho a la libre expresión
y volverla, introyectarla como una actitud de
vida, una herramienta política, la insumisión.
La
Objeción por Conciencia y el Antimilitarismo
son simplemente dos ideas que sirven para formar
grupos de amigos o sea, de base. Amistades para
sentir el constante y fluido movimiento lento
de tratar de desaprender la violencia cuando
nos reunimos a conversar, de des-estructurar
las subrepticias prácticas que replican
el militarismo y el machismo, de difundir con
nuestra vida la posibilidad de un mundo sin
armas, sin guerras ni violencias, un mundo y
una sociedad desmilitarizado. |