Wednesday, 08 de September de 2010


 
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Entre la Vida y la Práctica

ALGUNOS DATOS HISTÓRICOS
  • En 1994 ocurre un hecho significativo: El joven Luis Gabriel Caldas León presenta su declaración pública como Objetor de Conciencia, siendo la primera vez que se presenta este caso en particular, hecho que tuvo incidencia internacional pues debido a su declaración, Luis Gabriel fue condenado, encarcelado y sometido a la clandestinidad hasta que Amnistía Internacional lo acogió como preso de conciencia y efectuó acciones frente al gobierno Colombiano.
  • Actualmente en la Ciudad de Bogotá funciona la ACCOC - Acción Colectiva por la Objeción de Conciencia -, quienes tiene como objetivo ¿promover el reconocimiento de la objeción de conciencia en Colombia como derecho fundamental para el desarrollo de las libertades humanas, por medio de la consolidación de sujetos sociales que, basados en este derecho, generen procesos de intervención organizada y de impacto, con incidencia en la vida legislativa, política y social del país, logrando posicionar alternativas al militarismo y a la agudización de las violaciones a los derechos humanos?.
Relato fragmentario de lo que es nuestra experiencia colectiva de vida
La Objeción por Conciencia: Una Postura de Hecho
“Pensar lo que se siente,
sentir lo que se piensa”.
Miguel de Unamuno
Por:
Victor Hugo Jímenez

El grupo ART (Accionando, Resistiendo, Transformando) de Objeción por Conciencia de la Red Juvenil y su experiencia en esta práctica de vida...

El grupo ART (Accionando, Resistiendo, Transformando) de Objeción por Conciencia de la

Red Juvenil y su experiencia en esta práctica de vida, decisión individual de no ir a ningún ejército, de no participar en las guerras y de no tomar una arma como mecanismo para ser escuchado y atendido que colectivizamos para llegar a acuerdos y consensos; para de allí pasar a las propuestas, asumida desde el hecho y la manifestación en el espacio público como la posibilidad de visibilizar nuestras posturas antimilitaristas, y de incidir en un contexto, creando un impacto - aunque efímero - ante la arremetida diaria, hasta cotidiana de la no posibilidad de la interacción en los espacios públicos; la represión, la brutalidad policial incrementándose a términos dictatoriales con la creación del escuadrón anti-disturbios, el estatuto antiterrorista, las jornadas permanentes y consecutivas de reclutamiento, el militarismo introyectado como filosofía fundante del machismo y las legislaciones que se quieren implantar para contrarrestar el trabajo social de las organizaciones de base.

Por ello, en el colectivo, nos damos la posibilidad de realizar jornadas de encuentro por la apremiante fragmentación de la cadena de tensión invisible que nos mantiene unidos y trabajando por afinidades, puntos comunes; esto es, nuestra convicción de no incentivar y replicar prácticas jerarquizadas y valores militaristas, que se ve afectada, a veces, al olvidar preguntarnos por nosotros mismos, mismas, retraernos a nuestras intenciones como individuos, para tramitar desde allí los decires y pensares con la cultura que vivimos, sentimos, nos comunicamos y posibilitar espacios de interacción y de mucha escucha para ubicarnos, darnos cuenta que estamos aquí aleatoriamente construyendo algo alterno a los residuos que a diario ofrece la ciudad des-hechable, para transformarlos en ideas que muestren y digan que estamos más allá de un número o un papel, tratando de vivir libremente y desde ahí sumarnos a los proyectos que acarrean todo nuestro esfuerzo, responsabilidad y alegría; cumpliendo las actividades que son una parte de este camino, lleno de complejidades, cruces y tramas; sin olvidar que estas iniciativas no pueden opacarse y quedarse ahí en nubes dispersas, inconexas.

La conciencia es lo que buscamos todos los días, es la relación con el otro, otra y andamos para apoyarnos entre procesos individuales y colectivos (políticos), y proyectos (planeaciones grupales de codecisión y corresponsabilidad).

Pero, escribir sobre algo que se vuelve cotidiano es muy ambiguo, pues pocas veces como colectivo nos hemos dado a la escritura de textos que reflejen nuestra experiencia conjunta, la cual es una práctica de vida y no un derecho, mucho menos una escritura. Por ello pensamos en otras maneras para comunicarnos con las personas, simples transeúntes, habitantes de una ciudad. Nosotros pensamos y entendemos que la acción es un medio para compartir- difundir, sensibilizar sobre nuestra experiencia, y a través de lo simbólico posicionar reflexiones políticas y de no participación en ningún ejército, fundamentado en la Desobediencia Civil como principio y con la Noviolencia como marco de referencia (es decir, el desaprendizaje constante a través de hacer concientes las actitudes/aptitudes guerreristas y violentas y la acción directa como vía de hecho, de contacto e irrupción)? Eso es la acción directa, la forma de visibillización que adoptamos para mostrarnos como objetores en la construcción de una conciencia, es decir, nuestro enfoque es la vivencia, la intervención de los espacios públicos y la resistencia a que estos lugares se pierdan y se borren de la memoria colectiva en una ciudad inacabada y de des-hechos.

No validamos nuestro proceso de base desde la ley, las constituciones y las vías de derecho como la tutela, el derecho de petición, entre otros aunque utilizamos la asesoría jurídica de la organización para contextualizarnos y protegernos. Nos gustan los hechos y por ello salimos a intervenir en el espacio público: en el comando central, en las jornadas de reclutamiento del Estadio y los distritos, en el parque Bolívar y el parque Berrío.

La acción directa es un medio para incidir en el espacio que se cree y se denomina público y crear a través de los semi performances - empíricos, preguntas por la conciencia y lo cuadriculados que estamos, sumidos a los modelos militares, replicándolos a cada instante. La acción directa es un llamado al público a salirse un momento del anonimato que caracteriza a un civil común y corriente, invitándole a una reflexión de no temerle a la vida y abordarla con ideas que trasmitan mensajes de solidaridad y exigencia a la libertad, de intervenir y proponer otras formas de asumir y representar en el espacio público, incluso ideas políticas que se contrapongan a la propuesta estatal, militar, predominante.

En ese sentido, pensamos que no solo nosotros lo hacemos sino que cada uno, una, como organización, colectivo, parche o individuos estamos asumiendo en nuestra práctica cotidiana, desde el cuerpo, la risa, el teatro, los malabares, la marcha, la comunicación escrita y visual, las pintas en las calles, la música y otras, formas de accionar en una ciudad a la que ya no se le hace posible ser y tener espacios del anonimato, es decir estamos en proceso de construir los topos experimentales para explorar las preguntas de los lugares que habituamos y que los convertimos en lugares de expresión de lo propio, lo construido en un proyecto en doble vía: para nuestra formación y enriquecimiento, para construir en el lugar desde el cual cada uno está, ideas alternas y simbólicas que manifiesten y se empoderen del espacio reducido que se llama espacio público en todas sus múltiples manifestaciones.
Además las acciones y todas nuestras actividades las acompañamos con producción de material alternativo antimilitarista: afiches, plegables, pósters, videos para la difusión y la formación de la conciencia antimilitar y de no ir a ningún ejército o banda armada en Medellín. Creamos proyectos para encontrarnos, proyectarnos y sensibilizar. Nos relacionamos con otros grupos, colectivos, parches: como la gente del Movimiento en Pro del Desarme de Jóvenes, ¿No Matarás?, de la organización Pastoral Social, con el colectivo Antimilitarismo Sonoro para constituir orgánicamente un programa en la Red Juvenil - nuestro espacio, la casa o comunidad que construimos en la medida que estamos los unos y las otras.

Tratamos de fortalecer un acompañamiento con cabildos indígenas en el Cauca (C.R.I.C), con los Paeces y con las comunidades de paz dentro de Antioquia: San José de Apartadó y Caicedo. Hemos tenido encuentros, intercambios y diferencias con el Colectivo de Objeción de Conciencia (C.O.C) de Bogotá, con la Acción Colectiva por la Objeción de Conciencia en Colombia (ACCOC) y el Grupo de Objeción de Conciencia del Ecuador (G.O.C.E). Intentamos para seguir poniendo la objeción como práctica de vida, que nuestros padres y hermanos, hermanas, se enteren de lo que hacen sus hijos, hijas para ello preparamos unas jornadas sicosociales, en aras de pensar la tranquilidad propia, única seguridad y el acompañamiento oportuno de ellos y ellas como personajes importantes que queremos sensibilizar y hacer parte de esta idea, sueño y realidad de vida.

Para nosotros y nosotras la relación implícita que hay entre la Objeción por Conciencia y el género, no es la perspectiva de género, pues por lo que abogamos es por el reconocimiento de seres activos y propositivos, con las mismas posibilidades de participación y decisión, hombres y mujeres que se hacen la pregunta de dónde está la diferencia, dicotomía ancestral de un matriarcado o un patriarcado, de violencia y Noviolencia, de guerra y paz; decidiendo hacer concientes a veces olvidándolas - estas constantes de la vida social, para subvertirlas en el fortalecimiento de nuestras diferencias reales y visibilizarlas como la garantía de poder seguir transformando un contexto que no ofrece sensibilización, ni difusión de una sociedad no machista, no militarista, no jerarquizada por roles, clases, razas.

Hablar de género es incluirnos todos y todas, con distintos gustos sexuales como humanos y humanas: la diversidad. Es tratar de sacarse desde adentro los estereotipos que nos impone la cultura y el lenguaje que nos habita. Pensar siempre en el otro, la otra, el homosexual es una actitud de conciencia, de recordarnos que lo que nos construye son las relaciones y el exterior. Abandonar los roles del hombre fuerte y afuera, la mujer débil y adentro, intentar no portar una diferencia que lo único que permite es dividirnos y sectorizarnos. Mezclarnos reconociéndonos como seres que somos, sin miedo y con una idea o pensamiento individual que quiere la libertad y no la sumisión, reivindicando los movimientos contraculturales para imaginar otras formas distintas a la utilización de la mujer como un objeto de mercado publicitario, acompañando a los movimientos en sus marchas en contra de la discriminación, los crímenes de odio, entre otros.

Tanto la masculinidad y la feminidad merecen una revisión que vaya más acorde con la práctica de la relación de cada individuo en lo cotidiano. No desconocemos como la mujer es víctima diariamente pero, nos gusta verla y sentirla más como la que se organiza, propone y participa, por ello una nueva lectura desde la experiencia colectiva de esos tópicos sexuales genitales designados y engrandecidos por la cultura para escindirnos, nos hace reconocer la complementariedad de los seres, para la vida, las amistades, las relaciones de trabajo, de conciencia y el amor, esa es nuestra apuesta.

La Objeción, no de Conciencia sino por la Conciencia diaria y cotidiana de estar transformándose desde uno mismo/misma. Creemos que la Objeción por Conciencia puede seguir siendo un mecanismo de participación juvenil, aunque no este explícito en la supuesta Carta Magna social democrática, pero nosotros hemos querido saltar de ahí, del discurso legal y del Artículo 18 para ponerlo como una instancia modeladora de nuestra vida y de nuestro que hacer, como forma de intercambio con cualquier personaje de la ciudad.

Para nosotros la objeción es algo transversal al diálogo, la amistad y el conocimiento, que pensamos incentivar en colectivo, con carácter asambleario, para irradiarlo a otros parches y gentes. ¿Cada cual escoge su veneno? - un equipo de fútbol, la iglesia, grupos políticos -, pero sin llegar a compararnos con un ejército y sin querer serlo, consideramos que la otra vía, de hecho, de la Objeción por Conciencia que estamos explorando es verosímil, creativa y con alta recepción de los personajes, números documentados. No podemos decir que se han dejado de hacer los reclutamientos por parte del Estado y otros, como los de los paramilitares y las guerrillas, pero insistiremos, resistiremos en la pregunta - respuesta por hacer conciente los actos de la vida diaria. Esa pensamos es nuestra tarea, pues la Objeción por Conciencia es una posición política que trasciende, para nosotros, en una postura individual, de vida y en constante construcción.

La Objeción por Conciencia es la posibilidad permanente del conocimiento a través de la experiencia del trabajo en red, una experiencia o manifestación individual de autonomía y creatividad que se trata de colectivizar en el diálogo permanente de la construcción de comunidad, punto común, búsqueda, confluencia para soñar el mundo, fortalecer lazos con la diferencia, sin temor a ser nosotros mismos, propendiendo por las relaciones iguales y no jerarquizadas, pero cada uno asumiendo responsabilidades para hacer viables los proyectos que imaginamos... y recorrer así, el camino de nuestros procesos. Es decir la Objeción por Conciencia no se limita a decir, ¿Yo no quiero ir al servicio militar?. No podemos moralizar y quedarnos ahí en el pasivismo de rehusarnos, escondiéndonos o en busca de un servicio social legal; es necesario difundir y sensibilizar, utilizar hasta donde creemos conveniente supuestamente una herramienta que parte del derecho a la libre expresión y volverla, introyectarla como una actitud de vida, una herramienta política, la insumisión.

La Objeción por Conciencia y el Antimilitarismo son simplemente dos ideas que sirven para formar grupos de amigos o sea, de base. Amistades para sentir el constante y fluido movimiento lento de tratar de desaprender la violencia cuando nos reunimos a conversar, de des-estructurar las subrepticias prácticas que replican el militarismo y el machismo, de difundir con nuestra vida la posibilidad de un mundo sin armas, sin guerras ni violencias, un mundo y una sociedad desmilitarizado.

 
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