Yo Diego Yesid Bosa Rico, identificado con la CC 1023889038 de Bogotá,
por medio de este escrito hago mi declaración pública como objetor de
conciencia, con base en los derechos que me confiere la constitución y
en particular el consagrado en el artículo 18, que establece mi derecho
fundamental a la libertad de conciencia. Este y otros derechos, que en
principio mi madre mencionó en las peticiones pertinentes ante las
autoridades de reclutamiento respectivas.
Me declaro objetor de conciencia, ratificando las razones de
conciencia, que han sido y son el producto de una vida de formación en
principios de amor, Noviolencia y respeto profundo por la vida propia y
ajena y del entorno mismo.
L a violencia sólo genera mal, por eso no quiero hacer ejercicio de
ella en ninguna de sus formas, ni bajo el reclutamiento de ningún
ejército legal o ilegal, puesto que todos dicen buscar la paz y la
justicia, pero bajo el fuego cruzado de sus armas se apaga la vida de
muchos seres humanos indiscriminadamente y con ellos se apaga la
esperanza de un futuro mejor.
No me parece justo que luego de terminar mi bachillerato, me vea
obligado a tomar armas en mis manos y se me obligue a prescindir de la
razón, pues de algo estoy seguro y es que las causas justas no se
defienden con armas y toda guerra o uso de la violencia en cualquiera
de sus formas genera más desigualdad, más pobreza y por ende más
injusticia. Las armas no conducen a nada bueno, no se pueden usar para
buscar el bien común, pues terminan creando sólo caos, dolor,
frustración y muerte.
Díganme por favor ¿Qué justicia hay cuando mi familia me forma en
valores y principios de Noviolencia y amor al prójimo y me reclutan
para hacer parte de una institución que me obliga a desnudarme de todos
mis procesos de formación para introyectar a través de repeticiones
interminables, oraciones al odio como principio y al fusil como medio
para ejercerlo?
“No mataras” mandamiento supremo de Noviolencia, que me indica que la
vida es un derecho sagrado, sobre el cual ningún ser humano tiene
poder. ¿A partir de qué principios, se puede comprender el afán de
crear máquinas para matar y no destinar todos los esfuerzos a cultivar
los valores y la razón?
Aquí me dicen que debemos prepararnos para ayudar a resolver los
problemas del país, pero considero que yo no necesito un fusil para
prestar un servicio y menos en zona de combate. Si, me quiero preparar,
pero estudiando medicina o derecho para servir a través de estas
disciplinas, salvando vidas o defendiendo los derechos de las personas
que lo necesitan. De hecho siempre he rechazado los juegos violentos,
aquellos que invitan a desarrollar todo tipo de estrategias de
eliminación y he optado por juegos en los cuales haya lugar para la
razón, la lógica y la convivencia.
Me dicen también que dentro de esta institución no obligan a nadie a
transgredir sus principios, sin embargo, todos los días me obligan a
repetir que “necesitamos mantener nuestro odio para convertirlo en una
fría, violenta y eficaz máquina de matar”.
Me siento agredido, yo no debo estar aquí, debería estar ayudando a mi
familia y estudiando para poder prestar un servicio de verdad a quienes
lo necesitan, a quienes por efecto de la violencia y de la destinación
de altos presupuestos para ejercerla, cada vez estamos más empobrecidos
y carentes de oportunidades.
Objeto a las presiones que las autoridades de reclutamiento han
ejercido hasta ahora en forma verbal para que renuncie a mis derechos
firmando la aceptación del reclutamiento en la modalidad de regular,
siendo bachiller.
Hago públicos mis principios de conciencia, pues aunque creo que
nuestro país sí requiere de un servicio, éste debe estar alejado de una
obligación de carácter militar; un servicio que contribuya a reducir
las enormes diferencias sociales que existen actualmente en nuestro
país, pero desde un accionar noviolento. Los jóvenes como yo,
necesitamos garantías para el ejercicio de nuestros derechos, de
nuestros valores, de nuestros principios para la reivindicación de la
vida y la construcción de futuro.
Me declaro objetor de conciencia públicamente ante todos ustedes,
puesto que siempre lo he sido, pero ahora me veo obligado a hacerlo
desde el interior de un batallón, por cuanto me negaron la posibilidad
de hacerlo en el marco del debido proceso para definir mi situación
militar y por ende, la única posibilidad que tenía de argumentar y
exponer mis razones.
Hoy expongo públicamente mis razones, mis principios ante ustedes para
que sean testigos de ellos, pues así como me he negado a muchas
prácticas incoherentes a través de la vida y me he negado a prácticas
dentro de este batallón, me seguiré negando y no voy a tomar las armas.
Muy seguramente si no se respetan mis derechos, también serán
testigos de una muerte en estado de indefensión total, sólo por el
hecho de ser coherente con lo que me dicta mi conciencia.
Pase lo que pase no permitiré que me arrebaten mis principios de
conciencia, mis derechos, pues todo esto hace parte de mi construcción
de vida y esta última es un regalo de Dios, y sólo la pongo a
disposición para defender la vida en todas sus formas, pero sin hacer
uso de la violencia.
Diego Yesid Bosa Rico
C.C. 1023889038 de Bogotá
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