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“HAY HAMBRE”, QUE NOS OBLIGA A MOVILIZARNOS
Por: Reporteros Populares
En la Ciudad de Popayán, Departamento del Cauca en Colombia Sudamérica, cerca de 3000 familias viviendistas, cuyo proceso se acerca a los 8 años, proponen iniciar una marcha que trascienda en el simple hecho de caminar, caminando en los procesos, en la reivindicación y la imposición a partir del empoderamiento, de la justicia social. La propuesta toma fuerza al ser aceptada por otros procesos en pueblos, campos y ciudades e inician el caminar, con gran alegría y sin punto de llegada, porque será de escenarios permanentes, socio-políticos y culturales, para una continua construcción en la movilización, persistente, formativa y organizativa. No esperaran “salvadores” y colectivamente se proponen enfrentar la actual crisis que anuncia “el fin de la historia”, pero del sistema económico actual, construyendo su propio camino hacia la esperanza y el futuro porvenir.
Simple es entenderlo si tenemos en cuenta esas leyes históricas que nos indican: “En la producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones...El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real...a la que corresponden determinadas formas de la conciencia social...Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes... De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se
convierten en trabas suyas”. ¿No es acaso el fenómeno que nos está pasando? Por eso, al pensamiento avanzado que expone argumentos y razones, se le contesta con una derecha retrograda que acude al show mediático, la intimidación el sabotaje y la fuerza. Propiamente la marcha arrancará de Popayán el día 28 de agosto, desplazándose por pueblos y ciudades intermedias hasta llegar a Bogotá el día 12 de septiembre. En el desplazamiento se interactuara, se intercambiara y se construirán afectos con procesos organizados de las propias comunidades y se escuchará de sus necesidades, sus dolores y de sus propuestas para solucionar y generar políticas públicas que trasciendan los simples espacios de quienes durante tiempos han utilizado el movimiento social para
legitimar mezquinos intereses.
El día 13 de septiembre en la ciudad de Bogotá se instalará el “encuentro de organizaciones sociales y populares”, de carácter Nacional y al que vienen sumándose cada vez más procesos. La movilización levantará una propuesta de logo representada en una planta de maíz, como elemento figurativo identificador del hambre, que será diseñada en banderas blancas, símbolo de la paz con justicia social que se resiste a la pobreza. Y es que en nuestra Colombia HAY HAMBRE como causa de la galopante y cada vez más profunda pobreza y para el caso, el programa para el desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD, 2006) muestra cómo 17 millones de Colombianos viven en la pobreza, es decir el 44% de la población es pobre; de los 17 millones de pobres seis (6) millones de personas en nuestro País viven en condiciones de indigencia. En Colombia el 10% de la población dispone del 46.5 del ingreso total, cifra que casi triplica al 10% de la población vinculada con la clase media y que percibe el 15,9% del ingreso; al 80% de la población, unos treinta y seis millones (36.000.000) les corresponde el 37,6% del ingreso. La pobreza en las regiones adquiere matices diversos, el hambre en el Departamento del Chocó, la escasez de agua en el Departamento de sucre, la desnutrición en el Departamento de Boyacá, el desempleo en departamentos como Nariño y Tolima y si siguiéramos enumerando la lista se nos haría interminable.
Lo que hemos heredado del Neoliberalismo no han sido los “ríos de leche y miel” que nos vienen prometiendo porque se ha profundizado la pobreza y el desempleo, aunándole casi cerca de cuatro (4) millones de desplazados, sin hablar del cierre de empresas, el aumento constante del precio de la gasolina, la privatización de la salud, la educación y hasta la privacidad de las personas, y tantas otras desgracias que desde el alto gobierno se nos impone y lo que estamos observando no es mas que una nueva invasión colonizadora de parte de Europeos y Norteamericanos y mafiosos narcoparamilitares Colombianos. Sabemos que la Guerra, los alimentos y la propiedad intelectual son tres elementos estrechamente vinculados a la estrategia económica norteamericana. Jhon Block,
secretario de agricultura entre 1981 y 1985, afirmó: “El esfuerzo de algunos Países en vías de desarrollo para volverse autosuficientes en la producción de alimentos debe ser un recuerdo de épocas pasadas. Estos Países podrían ahorrar dinero importando alimentos de Estados Unidos”. Quiso decir que debemos depender de ellos para poder imponernos sus políticas, sus mezquindades y sus perfidias. Pero, por si es poco sus amenazantes e insidiosos discursitos, en el artículo especial para “ARGENPRESS” articulo titulado “Bases militares de Estados Unidos en América Latina: Real problema”, de fecha agosto 8 del presente año, como elemento necesario a la política económica norteamericana, ya la guerra en nuestro continente se nos anuncia, pues según este articulo el sitio Web purochile.org señala: “Las bases Norteamericanas en América Latina, de conformidad con los planes del Comando Sur, se dividen en las siguientes zonas: Centro América, Caribe, Sistema Andino y Cono Sur. El Sistema Andino comprende a Ecuador, Venezuela, Colombia, Bolivia y Perú. Continúa el articulo informando que: “el entramado intervencionista debe cumplir tareas de vigilancia del incremento de las relaciones políticas y económicas de esos Países con China y Rusia, a la vez que prestar especial atención a los gobiernos de Venezuela y Ecuador por su posición positiva hacia Irán”.
Hay hambre y en la crisis general confluyen cinco factores que han permitido la elevación de los precios de los alimentos. La utilización de granos básicos para elaborar agro combustibles y darle de comer a los carros de los ricos, aunque los seres humanos muramos de hambre. El incremento en el precio de los insumos que le permite a las multinacionales continuar llenando sus bolsillos a costa del hambre de más de la mitad del planeta. Los efectos del calentamiento global en la agricultura, que es un problema macro, asociado directamente con las potencias industriales quienes son los mayores contaminantes. La especulación en la bolsa de valores que son quienes descaradamente y de manera criminal encarecen los alimentos. Bajo este desolador panorama, nuestro grito es a crear e inventar nuevas formas de organización y lucha social. La creatividad nos debe llevar a elaborar nuevas formas de organización autónomas, que respondan a los intereses de los más pobres, el encuentro de todos, debe concienzarnos a cerca de la unidad; la imaginación debe ser nuestra guía en esta nueva etapa, la alegre rebeldía debe ser la fuerza de nuestro espíritu.
Marcharemos desde Popayán a Bogota con los destechados, los indígenas, los estudiantes, los vendedores ambulantes, los trabajadores, los desplazados, los afro colombianos, los gay, los comunales... en fin, con todas las personas que pensamos y sentimos que esto tiene que cambiar y que solo nosotros seremos constructores de nuestra esperanza y de nuestro futuro. Desde Colombia, hacemos un llamado a la comunidad Internacional, a los intelectuales, y a lo seres humanos, hombres y mujeres, sensibles ante la desgracia por la que atravesamos las grandes mayorías, para que aúnen esfuerzos junto a nosotros y para que nos acompañen en profunda solidaridad de clase, en esta marcha que viene caminando desde diversos procesos en nuestros campos y ciudades para enfrentar la muerte a la que se nos quiere someter.
Quienes se propongan caminar esta marcha sin parada, serán bienvenidos, pudiéndose
comunicar al correo