Por: Por Nelson Lombana Silva
En la extensa zona rural del municipio de Chaparral, departamento del Tolima, fueron instaladas dos bases militares, aumentando la tensión y preocupación entre los moradores por la forma represiva y arbitraria como los uniformados tratan a la población civil.
La restricción a la circulación de campesinos, alimentos y vehículos por las vías en precarias condiciones, es cada vez más asfixiante, señalan los moradores de la zona.
"No se puede llevar un periódico, ni transportar cosas en cantidad. Por ejemplo, el viernes ocho de agosto, un tendero llevaba tres cajas de botas de caucho y en el punto la Balastrera se las quitaron", señala el campesino, Bertulfo López.
En la finca de este labriego instalaron una base militar, para lo cual no tuvieron inconvenientes los militares adscritos al batallón Caicedo, con sede en este municipio, en derribar el monte en Babilonia que los campesinos conservaban con esmero por cuanto allí nace el agua que alimenta el acueducto veredal que surte del preciado líquido a 40 familias.
"A mí me quitaron una hectárea de tierra los señores militares, dice Bertulfo López y al hacer el reclamo, me dijeron que me daban cincuenta mil pesos".
Esta base militar se encuentra en el filo, arriba de las veredas Argentina, Santa Bárbara y San Roque, exactamente en la vereda Pando – Líbano, corregimiento de la Marina. Según los campesinos, los militares se apoderaron literalmente del acueducto, no pueden visitar los tanques y el agua escasea desde que los uniformados se ubicaron en este lugar.
Por esa situación, las veredas aledañas, entre otras, Sauces, Jardín y el Moral, se encuentran secas, señala el líder comunitario de Sintragritol, Jaime Leal Galvis. Al hacer el reclamo, los uniformados han dicho que en conjunto hagan un acueducto más grande, que ellos colocan el material y la comunidad la mano de obra, pero la respuesta de los campesinos ha sido negativa, la idea clara es que los campesinos tienen su acueducto y que ellos construyan el de ellos por aparte, señalan los labriegos consultados por el semanario VOZ La verdad del pueblo.
Señalan también los labriegos que están a punto de perder sus mujeres por el horror que representa para ellas los crudos bombardeos, ametrallamientos, a cualquier hora del día y de la noche, muy cerca de sus viviendas.
De igual manera, destacaron los habitantes de la región los tétricos "falsos positivos"; "hace dos meses, dice Reinel Villabón Leal, el ejército sacó de la casa a un hijo de Grigelio Méndez, lo torturaron, lo asesinaron, simularon un enfrentamiento y no alcanzaron a colocarle un revólver para decir que era un guerrillero dado de baja porque la familia se hizo presente, reclamando airada por el atroz crimen, en la vereda Santa Bárbara".
De otro lado, los campesinos expresan con preocupación la ausencia del Estado en obras de desarrollo comunitario, las promesas que no se concretan y la desesperanza que esto genera. "Hay un proyecto para 13 veredas sobre café, cacao, en el corregimiento del Limón y otras regiones del sur del Tolima, expresa Ricaurte Triana Buenaventura, ex vicepresidente de Sintragritol y presidente de la junta de acción comunal de la vereda Helechales, en el que se habla que nos van a dar a cada campesino 13 millones de pesos para plantar 1.175 palos de cacao o de café, pero se han gastado más de cinco millones de pesos a punta de talleres y nada concreto. En el proyecto se habla de darnos el almuerzo y el transporte para participar de dichos talleres, pero en realidad nos han tenido a punta de agua de panela con pan. El proyecto liderado por el ICA nada que se hace realidad", termina diciendo el labriego visiblemente apesadumbrado.
Ibagué, agosto 12 de 2008
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