Friday, 30 de July de 2010


 
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Del miedo a la desazón suprema
Por: RJ
“ahí están, vivos en la memoria;
Ahí van, vivos los asesinos”



LEYENDO LAS REGIONES DESDE LA COMUNIDAD


Caminar por las calles de esta ciudad y las subregiones de Antioquia,  hace recordar el verso de José Manuel Arango que metafóricamente resumía en dos frases la militarización,
“la ciudad:
Sobre los adoquines se extiende
la sombra del soldado”

Y así es, calles infestadas de militares, paramilitares, mercenarios, sicarios, violación de derechos, control, vigilancia, tragedia. Dentro de tantas diferencias en la ciudad algo nos une, nos une el mismo temor que se respira en todos los barrios, nos une la misma tragedia, nos unen los mismos asesinos que permanecen mientras el dolor se sume en medio del silencio y la mentira.

El documental realizado sobre el escritor antioqueño Fernando Vallejo, titulado la desazón suprema, resume un poco el camino que se transita por estas calles, pasamos ahora del miedo a la desazón suprema que lleva a que la gente no se atreva a ver al otro como un ser humano, a que la gente se teme entre ella, a que nadie denuncie, a que la gente diga que nada pasa; a que el silencio, la soledad y la incertidumbre nos hagan creer que no hay salidas y que ya nada se puede hacer ante tantas desgracias juntas.

En este documento, se presentan  varios relatos escritos por integrantes de la organización alrededor de sus experiencias en el trabajo comunitario en algunos sectores; estos relatos dan cuenta de la cotidianidad en los barrios de una ciudad y en algunas subregiones. Los medios de comunicación y la Administración han tratado de hacer ver  una ciudad que vive del miedo a la esperanza, las grandes avenidas y las construcciones ultimo modelo; pero detrás del cemento del centro, en las periferias, se vive la desazón de una sociedad que ve como las cifras que muestran la pobreza y la exclusión no registran rostros, ni sentimientos, ni hablan del silencio en medio de los muertos y la miseria; el panorama en las subregiones de Antioquia no es mejor, la vulneración de derechos fundamentales, los megaproyectos y la avanzada del modelo económico neoliberal se impone a partir de las leyes y si es necesario se utiliza la ilegalidad.


 

DESDE LAS SUBREGIONES DE ANTIOQUIA SE RESPIRA EL MIEDO DE LA CIUDAD.

Nordeste Antioqueño

Amalfi

Soñarse o pensarse en un proceso que pueda articular el trabajo urbano con el trabajo rural ha sido  todo un reto para la organización comunitaria, máxime cuando planteamientos de distintos grupos, conformados obviamente por personas que desean vivir otras experiencias, se han suscitado al respecto de querer crear estilos de vida en lo rural, enamorar a los jóvenes campesinos de procesos que tengan que ver con la no participación en ninguna estructura armada , ir desaprendiendo las distintas prácticas que tiene el sistema de dominación para someter a las demás personas y fortalecer el arraigo por su territorio. Éste antecedente motiva a escribir la forma como este orden dominante, evidenciado en la consolidación de un modo de producción capitalista, arrasadora de pensamientos y planteamientos colectivos, se impone en el municipio de Amalfi, concretamente en la vereda la Cruz.

Es  pertinente realizar esta pequeña reflexión en distintos puntos:

1.    En tres ocasiones este año se ha visitado la Vereda La Cruz en el municipio de Amalfi-Antioquia, éstos encuentros han posibilitado tener ciertas miradas sobre los procesos juveniles que se están desarrollando en el Nordeste y el Suroeste.

Para detallar un poco, en la vereda la cruz se están presentando una serie de fenómenos de recuperación del territorio por parte de los grupos paramilitares y las FARC. Si bien es cierto en esta zona no se ven enfrentamientos  ni disputas directas o confrontativas, hay cierta zozobra en la que viven los y las habitantes; sensaciones de temor que los hace replegarse en sus casas y adormecerlos, imposibilitando la concepción de ideas liberadoras, justificando la alta inversión en lo militar y sacrificando el mejoramiento de las condiciones de vida digna que merece la población.

Este primer elemento evidencia un sistema que ve como primera fuente de la acumulación de riqueza: la guerra; guerra que utiliza la eliminación del opositor, no solo el combatiente, sino el que piensa diferente; con esta finalidad se motiva a los jóvenes de la zona a que presten el servicio militar obligatorio o mejor forzado, a que sean los héroes que salvaguarden el orden de cosas establecido y apoyen la patria que les margina, fortaleciendo la seguridad; a que tengan la disposición de eliminar al oponente, sin reflexionar sobre el hecho; aspectos metódicamente influenciados en la población por la oficialidad, la para-oficialidad y la insurgencia; incluso dichos discursos se evidencian al escuchar a algunos padres justificando la participación de sus hijos en la guerra como acto productivo.

Algunas de las características que llevan a que los jóvenes se incluyan dentro de la dinámica militar son las siguientes:

1.    Una economía de mercado con una creciente ideología neoliberal que conduce y guía  ciertas practicas de los jóvenes de la zona, que tienden al fortalecimiento de la sociedad de consumo, evidenciada en  una sobre carga laboral, en el tiempo de cosecha, para que después el dinero obtenido por ello se gaste en celulares u otros objetos tecnológicos de masificación,  publicitados como puertas para acceder a los lejanos privilegios de la elite dominante. De ésta manera se fomenta la inmersión de los jóvenes que están en zonas altamente alejadas de los procesos urbanísticos y de progreso, en los ideales que plantea el sistema sobre la posesión y la concentración de las fuentes de poder, promoviendo la idea de que “si tienes dinero puedes conseguir lo que desees”.

2.     El individualismo va ganando escenarios internos y colectivos, que posibilitan la formación de jóvenes que solo piensan en su interés y en tener los mejores medios para aparentar y ser reconocidos en la comunidad, este suceso en particular se ve ligado con la no aceptación del diferente, del que no se parece a mi, del otro, el que tiene pensamientos y concepciones del mundo  distintas a las mías en un ejercicio de eliminación subjetiva introyectada.


3.    El ser campesino no es lo que esta de moda, principalmente cuando el campo Colombiano no tiene procesos de agro industrialización; ni es prestigioso vivir en una zona en la que ordeñar vacas y labrar la tierra no da los resultados económicos para acceder a los privilegios que exige la vida ideal diseñada por el sistema.
Este fenómeno lo aprovecha el modelo capitalista para motivar a los campesinos a que continúen en su tierra, indicando que para tener mejores beneficios es necesario  acceder a procesos de  monocultivos y mas aún si son estos los que el país ya ha vendido o ha prometido vender a precios irrisorios en el mercado internacional, como es el caso de los biocombustibles, (por ser estos de origen agrícola y sustituir los derivados del crudo). En el caso concreto de este territorio, la imposibilidad de sacar productos de consumo básico a la venta si no sigue las normas que el INVIMA - ente dedicado al control y vigilancia la calidad y seguridad de los productos farmacéuticos y alimenticios - ha designado; dicha medida permite tener controlada la producción, y su supuesta calidad, así el producto que se elabore vaya a ser vendido en el pueblo que esta a escasas tres horas, generando como es obvio una disminución en los recursos económicos que los y las campesinas puedan generar para su sobre vivencia.


4.    El protestantismo y el catolicismo están en una disputa territorial,  se pensaría al ver que en esta vereda hay una disputa por quien se lleva a los fieles y quien dura mas , pero la realidad es otra, al entender que es la manera en la que el aparato ideológico cumple un papel fundamental al plantear patrones de dominación y de control de los habitantes, que los hace pensar  que no pueden hacer nada para cambiar la realidad que padecen asi estén sufriendo consecuencias nefastas, y que no es posible cambiar el rumbo de este sistema ya que es dios el que ha enviado estas formas y deben esperar pacientemente a que en una vida futura las cosas cambien. Sometimiento y sumisión.


Entender estos procesos de marginación y explotación que viven algunos sectores campesinos, como imposición soterrada de la falaz necesidad de responder a las dinámicas de la sociedad de consumo, ha obligado a que en las reflexiones desarrolladas con los jóvenes en estos sectores, se dinamice la construcción de personas que estén mirándose constantemente, planteándose que tipo de propuesta ante el orden establecido quieren construir, generando ejercicios de conciencia sobre el fortalecimiento que se hace desde el accionar cotidiano a la injusticia social actual.

Con relación al modelo económico y la militarización de la vida Amalfi es un municipio que se presenta como un pueblo bello, organizado, amable, es como si realmente no hubiera pasado nada durante tantos años, o como si aun no pasara nada. Es un pueblo en construcción, con un nivel de vida algo costoso, una joven  explica ese fenómeno de la siguiente manera; “...el comercio se ha venido fortaleciendo lo que hace que el costo de la vida es mas alto, miren que hay mucho comercio, eso se debe a que mucha gente que vive en el campo, se tubo que venir porque Empresas publicas de Medellín, les obligo a venderles los terrenos para la construcción del proyecto Porce III, algunos fueron obligados a vender, otros indemnizados, lo cierto es que la mayoría de gente que construye y tiene negocios en el pueblo es con ese dinero; otros que vendieron se fueron para Medellín. Por otro lado están las altas inversiones que hacen los paramilitares, los hoteles son de ellos, las discotecas y los bares son de ellos, los mejores restaurantes y los mejores negocios son de ellos. Definitivamente el comercio lo tienen controlado, y las mejores casas también son de ellos, a la entrada hay una casa grande que es de Carlos Castaño, el jefe paramilitar de la zona también tiene una casona aquí.

Por otro lado esta el control de la fuerza publica, aquí hay Ejercito Nacional, hay policía, hay sijin, hay fiscalía, y hay un cuerpo elite de la policía; además de eso, hay paramilitares que no operan pero que están ahí, cuando pasa algo, siempre quienes investigan son los “paras” y luego ellos informan a la policía. A pesar de que estén estos actores armados aun así, hay muchos ladroncitos”.

CESAR es un viejo Amalfitano de nacimiento, amable, quien con agrado cuenta algunas cosas sobre el contexto. El vive ahora en un pequeño apartamento, solo; después de que su amplia familia se fuera para Medellín, aquí se quedará ya hasta que se muera, dice el mismo.

Cesar, aunque vive en el pueblo, tiene un finca en la vereda “El Tigre”, una de esas que si saben historias, de esas que en la vía para Segovia, cantan en silencios detrás de los árboles las tragedias de sus muertos, de esas personas que se las llevaron sin quererse ir. En la vereda el Tigre tiene una finca, pero no de una cuadra, dice él “esa si es una verdadera finca, solo mía, grande, en donde se puede sembrar de todo y tener de todo, con casa  y todo, yo me vine de por allá hace mucho tiempo,  muchos años, toda la familia se fue para Medellín, algunos pocos quedan por acá, pero en la finca nadie, yo hace mucho no voy, y creo que no voy a volver, mis parientes también dejaron las fincas, han intentado volver pero les da miedo. Yo me vine de allá cuando comenzó la violencia de la guerrilla y los paracos y me vine antes de que me mataran, mataron mucha gente por allá. Ahora dicen que está más tranquilo pero uno nunca sabe, lo mismo pasa por la vereda el Silencio y la vía a Vegachí”.

Continua diciendo, “Yo vivo aquí tranquilo, y esa finca nadie la trabaja, hasta podrá terminar con otros dueños. Cuando yo me vine mucha gente también de aquí del pueblo se iba para la ciudad, todos huían de todas partes, el pueblo en dos veces se lo tomo la guerrilla, en dos veces acabaron con el comando, hoy está reconstruido; en donde está la policía ahora se encuentra entre uno de los colegios mas grandes del pueblo y la universidad de Antioquia. Hace mucho que la guerrilla no se entra por acá. Pero en el campo es diferente. Ahora es mas tranquilo, aunque tal vez todavía hay de todo, pero el tiempo de la violencia fue muy grave. Muchos campesinos los mataron, ahora viven por allá algunos pero con mucho miedo.

A los campesinos, me dice una vecina, los reunieron, a las 13 veredas, lo reunió un programa de la administración, y les dijo que les iban a dar 300 mil pesos mensuales para que no volvieran a sembrar coca, ni nada de eso, y que en cambio sembraran cosas permitidas por la ley, y que además tenían que denunciar a las fincas que vieran que cultivaban coca, y  a esos les quitarían la finca y los meterían a la cárcel. Muchos campesinos se metieron en eso pero no se como les ira.” Al respecto cuenta doña Clavel otra de las campesinas desplazadas de la región, que los campesinos comenzaron a recibir el aporte, pero que en una carretera asesinaron un transportador de la empresa que pagaba, eso fue por atracarlo y entonces desde eso, no le pagan a la gente y a la fecha ellos no saben que va a pasar con eso.

Es una difícil situación de la que en la actualidad se da cuenta en las desazones de las personas, en el miedo y sobre todo en la difícil situación de los jóvenes que se encuentran en riesgo de ser reclutados.

La vereda la Manguita-Amalfi esta conformada por mas o menos 50 familias, una de las mujeres lideres de la comunidad explica que la carretera está muy buena  porque esa es la carretera de paso para ir al proyecto de Porce III, así que EPM la arregló bastante bien; igualmente la vereda no tiene luz, las instalaciones de Porce  si tienen, fue porque pasaron las instalaciones por la vereda y les dijeron a los habitantes que les iban a poner luz, están las instalaciones, pero la luz no ha llegado.

Dice la mujer, “La gente de EPM compró casi todas las fincas del cerro, compró la parte del frente y le dio trabajo a muchas de las personas de por acá, les ponen mucho trabajo y les pagan el salario mínimo; a otros los obligaron a vender o los intimidaron; pues igual al desviar el río y meterlo por entre la montaña muchas de las cosas de nosotros se acabarán”; frente al asunto del la economía cuenta que “ellas viven de la agricultura algunos del río que baja con oro, entonces viene mucha gente a sacar oro, desde  niños trabajan ahí; hay veces que nos va bien, en un buen día uno puede sacar 300 mil pesos, pero por ahora eso esta muy mal, hace 15 días que el río no da nada; dicen que es que EPM saco el oro; y otros pocos por estos lados viven de la coca, claro que hay un programa que nos apoya para que no cultivemos coca pero hace días que no nos paga. Unos pocos viven de la lechE. Por estos días esto a estado muy mal. Algunos trabajan la madera.”.

Finalmente cuenta sobre el ejército, dice que “esta vereda ha sido tranquila, sin embargo antes de iniciar lo de Porce comenzó a llegar el ejército e incluso tiene una base militar arriba de la carretera, esa base pertenece a Puerto Berrio. Al principio llegaron con soldados de otras partes, luego comenzaron a reclutar los jóvenes de la vereda como soldados campesinos y hasta la fecha aún se presenta eso, en la vez pasada se había convocado a una reunión a los jóvenes para hablar del tema de la objeción, se hizo por la emisora y a esa reunión llegó el ejercito y los muchachos se fueron de inmediato por el miedo; hace poco días, en el parque de Amalfi había un concierto y llego el ejercito al final  y se llevo a los jóvenes. De manera que muchos jóvenes de aquí se fueron, otros no salen de sus fincas y otros se fueron para el ejército (...)

Nosotros no queremos que nuestros hijos se vayan, sin embargo, al comandante de la base lo cambiaron y el nuevo organizó una reunión en la escuela con las mamás y nos dijo que por ahora no necesitaba soldados, así que no reclutaría a nadie a excepción de los que hicieran desorden, se pusieran aretes y esas cosas. Por ahora no han vuelto a haber redadas, pero los pocos jóvenes que quedan no salen”.

Lo cierto es que en la Manguita el control sigue, las fuerzas militares continúa, continúan los mega-proyectos, continúa la pobreza de la gente, la tragedia y el capitalismo salvaje abriéndose pasa por entre las montañas.


De paso a Yolombó

YOLOMBO, el pueblo de las subidas y de las bajadas, si eso es, de las contradicciones, de las locuras como la de su marquesa. Ese fue el pueblo que antes de la oleada de violencia de los años 90, representaba el centro comercial del nordeste, pero que ahora, solo de el habla el olvido. Olvido de la pintura, olvido de las calles empedradas, olvido de la importancia de sus jóvenes, olvido para llevar la platica del pueblo, olvido de respetar la libertad de los jóvenes, olvido de su historia que ni siquiera habla de su nombre.

Este es un espacio para el detenimiento, calles apeñuscadas,  tratando de taparse de vergüenza; Yolombó ese nombre con música, suena como a mambo, como a sabor, como a picardía, como a Cacique. Pero bueno, las calles del centro contemplan con horror a los milicos transitando, y los otros, los del mismo lado, en las esquinas, atentos a quien entra al puebluco, en las porterías de los hoteles, en las veredas desangradas.

En algunas de las esquinas del pueblo aparecen carteles de las fuerzas militares invitando a los jóvenes a participar del ejercito nacional como soldados campesinos, ahora están incentivando e invitando a los jóvenes a que participen voluntariamente, pero no siempre es así,  nos cuenta una joven del Municipio, que hoy en el pueblo no hay jóvenes por que casi todos se fueron, asunto que es evidente, o se ven niños, o jóvenes mayores o con familia, o aquellos que tienen libreta militar, en general los jóvenes que se ven son los soldados.

Por ello muchos se fueron y los de las veredas, por ejemplo, no salen porque les da miedo entonces se quedan en las veredas, pues allí por lo general no van a reclutar; eso lo afirma Juan Carlos, el único objetor declarado que tiene Yolombó, “cada vez que veo un camión me asusto porque así fue que me reclutaron a mi, ponían los camiones en el parque principal, los domingos que baja toda la gente de las veredas y se llevan a los jóvenes, a mi  me llevaron pero ya me sacaron; pero los jóvenes ya no bajan al pueblo por que les da miedo; claro que no han vuelto ha hacer esas redadas así”.

El Oriente Antioqueño

Es importante hablar de tres aspectos a la hora de referirse al contexto subregional y particularmente en el caso del Oriente Antioqueño.

Los megaproyectos: Los mega proyectos en el departamento se enmarcan dentro del Plan Estratégico de “Antioquia la mejor esquina de América”, que pretende abrir la región al comercio mundial,  que hace que cada una de las subregiones se especialicen en actividades concretas y con objetivos específicos, por ejemplo, en el Oriente se concentra la producción de energía del país, es la despensa agrícola de Antioquia y se producen el 90% de las flores del departamento, e ahí el conducto para utilizar esta zona como escondite a esas formas de ilegalidad, el control de los corredores estratégicos para el transporte de estupefacientes y drogas, al que está acostumbrado este país.

    Además resulta estratégico porque por allí se comunica a Medellín y el resto del     país. Esto esta ubicado mas que todo en las mentes de desarrollo de las clases     burguesas de la región, en donde nunca van a pensar para el beneficio del pueblo     si no de su bolsillo, y no dejar por aparte que esta misma clase esta aliada con los     paramilitares y la elite de este municipio.
 
La militarización: hay que recordar que esta es una zona con gran influencia guerrillera y de organización comunitaria con fuerte movilización social, es así como los grupos armados de derecha, los paramilitares, se han venido apoderando de estos municipios, sobre todo en el Oriente Lejano y en las diferentes veredas y corregimientos, concretamente en el municipio de la Unión donde se centra nuestro trabajo, se sigue visibilizando mucho la problemática del reclutamiento ilegal en donde los jóvenes siguen siendo las víctimas de ese sistema. Al indagar el porqué de las arbitrariedades y las detenciones ilegales los militares argumentan que es necesario la presencia de los jóvenes dentro de sus filas, para defender la patria y demostrar que ellos son dignos de ser Colombianos, aunque esto lo hacen sin aviso previo a sus familias y contra la voluntad de los jóvenes, utilizándolos como carne de cañón para lograr su objetivo militar.

Las oportunidades de los jóvenes: dentro de este panorama de una sociedad militarizada somos nosotros los jóvenes quienes nos toca luchar por cambiar estas condiciones creadas por el Gobierno y por una sociedad patriarcal; por tal motivo es que estos hechos han generado temores entre aquellos jóvenes del municipio de la Unión, pues sus actividades recreativas y cotidianas pasan a ser el blanco y el objeto del reclutamiento ilegal. Hoy en día podemos hablar de algunos jóvenes que creen y le apuestan a un sistema diferente, donde reivindican posturas como la Objeción por conciencia y la no violencia como formas de resistencia.




ENTRE  LA MOLE DE CEMENTO Y EL MILITARISMO


ZAMORA: UN BARRIO NORMALIZADO POR LA ANORMALIDAD

En encuentros con el grupo Lazos Juveniles de Zamora se han realizado en diferentes ocasiones algunas reflexiones entorno al contexto del barrio. En este podemos ver y “sentir” como la presencia de grupos armados siguen intimidando, mandando e influyendo en la dinámica barrial.

Desde finales de febrero del presente año la dinámica barrial ha cambiado totalmente por órdenes de las llamadas águilas negras quienes tienen a la comunidad casi que cumpliendo con las supuestas “sugerencias” que ellos hacen. “Sugerencias” como lo entienden las personas adultas de la comunidad pero que se convierten en medios de intimidación y amedrantamiento para la población juvenil, quienes desafían la situación y no se acuestan a la hora que mandan y no dejan de hacer lo que les gusta, pero lastimosamente la presencia de hombres vestidos de negro y encapuchados que se pasean todas las noches por el barrio en motos grandes y lujosas no deja de intimidar.

Según los muchachos y muchachas que les han visto, les hace pensar y sentir que la situación no es tan normal. “Por que no hay que normalizar lo anormal” y el miedo aparece con mas fuerza, cuando no hay más formas de confrontar lo que pasa, cuando la denuncia no sirve y no hay apoyos que tranquilicen la comunidad o por lo menos la población juvenil que se empieza a sentir sola.

En el imaginario de las personas del barrio estaba que quienes hacían ese tipo de intimidación eran los mismos muchachos que delinquían en el barrio en tiempos pasados, las llamadas bandas comunes, por eso al comienzo fue muy tranquilo el ambiente en el barrio no obstante con el paso de los días el ambiente empezó a tornarse tenso e inseguro.

Después de las 8:00 pm las calles empiezan a estar solas, los muchachos y muchachas de las esquinas salen poco, en el barrio la vida nocturna empieza a desaparecer, de hecho los encuentros con el grupo se han visto afectados por tal situación ya que la noche es el único espacio en que el grupo puede encontrarse.

Ahora no podría dar cuenta de cómo sigue la situación, el ambiente pareciera menos tenso, pero no se sabe que se guarda ante tanto silencio, pues la comunidad del barrio y los integrantes del grupo ya no dicen nada del tema, da la sensación que empiezan a  “normalizar lo anormal”.

Eso de lado de los y las jóvenes, pero los niños y las niñas entre los 11 y 14 años del semillero que en el mes agosto hablaron de su barrio en uno de los encuentros, ven otra realidad que sigue imperando en el barrio; los grupos al margen de la ley, milicianos o los muchachos del barrio como son mas conocidos, ellos aun se mueven  y hacen de las suyas, esto es lo que los niños y niñas ven y piensan.

“Por aquí siempre se inventan festivales en la cancha para recoger fondos y se hacen fiestas con mucho licor, lo que se recoge se lo mandan al duro que es el que da la orden desde la cárcel” 
                                                       
Eso no es nada “Por aquí hay celador, claro que son los muchachos lo que cuidan en la noche, pasan pitando toda la noche y que cuidan eso dicen, los domingos pasan pidiendo la plata de la colaboración, más de mil pesos por casa, eso también es para ese señor que esta en la cárcel y es el jefe de los otros” .


No siempre hay nuevo amanecer

El Barrio Nuevo Amanecer está ubicado en el corregimiento de Altavista,  la mayoría de sus habitantes  son desplazados y afros, lo que convierte la barrio según los habitantes de la zona en un peligro a su seguridad, por las condiciones como fueron reubicados estos habitantes de sus viviendas, las cuales fueron quemadas por grupos paramilitares en el año 2002, en una disputa territorial que les impedía su expansión y control total de la comuna centro oriental.

Al comienzo de la construcción, los habitantes de la zona  rechazaron las viviendas por no contar con su opinión frente a sus nuevos vecinos, esta reclamación a la alcaldía le valió un pepino, haciendo caso omiso del dictamen de la población  que no querían  la obra; sin embargo la población reubicada tubo que cargar con la irresponsabilidad de la entidad encargada al no resolver las asperezas que se crearon tras dicha decisión, además, las viviendas entregadas a la comunidad no contaban con el espacio físico correspondientes, sumado el mal estado de las casas, no apto para vivir en ellas.

La  constructora encargada de la obra  a la hora de entregar dicho proyecto no cumplió con lo pactado, lo que generó un desacuerdo inmediato por parte de los habitantes tras entregarles un barrio sin  los espacios correspondientes de educación, recreación, salón comunal y calles pavimentadas.

Desde su re-ubicación la población a tenido que enfrentar diferentes tropiezos ya que no es una comunidad unida en los momentos difíciles, además los lideres no son capaz de emprender un trabajo de base para la unión de la comunidad. Sólo las mujeres son las que sacan la cara, las  que le han metido la barraquera  para que el barrio salga adelante.
      
Por la falta de un plantel educativo y recreativo la población juvenil y la niñez han tenido que desplazarse hasta muy lejos, para poder recibir recreación y educación en planteles y zonas de esparcimiento. En esos lugares se encuentran con personas que los rechazan por su condición de desplazados y por problemas raciales. Este problema con el tiempo a disminuido pero se sigue presentando esporádicamente, afectando la autoestima de muchos niños, niñas y jóvenes  que lo tienen que padecer, sumándole el desempleo que se presenta, siendo los mas perjudicados los niños por que los padres descargan su frustración en ellos maltratándolos física y sicológicamente.

Desde que se conformó el barrio Nuevo Amanecer, la Red Juvenil ha venido acompañando la población en el trabajo comunitario con muchos retos, ya que son pocas las personas que se comprometen en lo social y que también tienen inconvenientes, pues a veces son cabeza  de familia y tienen que abandonar lo que les gusta por problemas económicos, y  el  poco interés de los jóvenes a participar en lo comunitario ya que las mayorías de las instituciones que trabajan con jóvenes los han puesto a que se interesen mas por un refrigerio que por la transformación y el trabajo por su comunidad.
   
Los conflictos que se presentan en la mayor parte es por problemas entre vecinos y familiares, que recaen en los niños, los cuales  replican esquemas de violencia cotidianamente en sus espacios,  aumentando la rivalidad y la competencia entre sus habitantes.

Hay que mencionar los controles que hacen los grupos armados ilegales y que son de forma permanente. El mediador del conflicto es la policía, la cual agranda el conflicto en vez de dar soluciones, ya que su presencia es demasiado provocadora, por ejemplo  su forma de actuar agresiva sobre las y los jóvenes, los cuales han terminado heridos sin razón alguna por parte de los agentes; a  estos abusos se les dio tramite por medio de una asamblea con las dos partes y poniendo condiciones en la comunidad para permitir el ingreso de las patrullas al barrio.

 
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