Por: RJ
EL CONTEXTO EN LOS BARRIOS DE MEDELLIN
VISTO POR LOS Y LAS JOVENES DE LA
RED JUVENIL.
DOCUMENTO N. 2
La Red Juvenil desde el
equipo de Fortalecimiento del Colectivo, viene acompañando a jóvenes
especialmente en cuatro sectores, tres en la ciudad de Medellín y uno en la
región del Oriente Antioqueño, específicamente
en el Municipio de La
Unión.
Como asunto característico de
todas estas zonas está por mencionar que el contexto no es diferente, por lo tanto hablar de una zona o
barrio en particular de Medellín es el mismo contexto al hablar de cualquier
barrio de la ciudad; pues el proceso de militarización es un asunto sistemático
y general.
Estos procesos barriales se
caracterizan por estar ubicados en zonas
marginadas, que han padecido la violencia sistemática que se impone desde las
lógicas de una sociedad militarizada, variable común también en el resto del
país; aunado a esto se encuentran los altos niveles de pobreza como un punto común, causada además,
por la falta de empleo, salud, desplazamiento interno,
educación, vivienda, libertad de expresión y movilidad. Como si fuera poco, a
pesar de la cacareada desmovilización del paramilitarismo en la ciudad, la periferia
sigue siendo afectada por este, así se siga insistiendo desde la oficialidad en
que se trata es de bandas nuevas; aún
continúan algunas prácticas después de la supuesta desmovilización, tales como:
el cobro de la vigilancia que se presta en el barrio, cosa que es común para la
población ya que si se niega a dicha “colaboración” como la llaman, se puede
ser víctimas de los supuestos vigilantes; el robo de sus pertenencias
personales y/o del hogar; agresiones a
miembros de la familia, y la permanente intimidación; todo ello para justificar
la vigilancia.
Otra práctica es el manejo de
lugares para el expendio y consumo de drogas ilícitas, conocidas comúnmente por
la población como “plazas”, que siguen aliadas a ciertas instituciones que
deben ejercer represión contra estos lugares, tales como la policía, la
fiscalía y otros entes estatales. Incluso en algunos lugares destinados para la
seguridad ciudadana, como los CAI (centros de atención inmediata) no cumplen su
papel sino que por el contrario agudizan más el conflicto urbano de los y las jóvenes.
Es paradójico que en algunas de las llamadas plazas en las cuales los
consumidores pueden entrar sin ningún problema a comprar la droga, al abandonar
el lugar son detenidos por la policía para quitarles la droga comprada, en la
mayoría de los casos la dosis personal, terminando todo ello en chantaje.
Esta droga “incautada” es luego
devuelta a los expendedores del lugar. Aunque esta medida no es generalizada, a
estos lugares no se les hace un seguimiento para tomar medidas represivas
cuando el mismo Estado manifiesta que el expendio y consumo de drogas es una
problemática tan neurálgica para esta sociedad, hecho que muestra el discurso y
una política de doble moral.
Otro lugar de conflicto para
algunos de las y los jóvenes son los centros educativos, todo el tiempo se está
imponiendo un pensamiento militarista y de reglas para un buen funcionamiento
del país, esos centros apoyan las fuerzas militares para que los recluten. Los
jóvenes también son atraídos al paramilitarismo bajo la promesa de dinero,
reconocimiento y poder.
Quienes están en grados
superiores, se tienen que estar cuidando de no movilizarse por donde hay fuerza
pública o conflicto entre grupos armados, además, de que quienes están en
Universidad son estigmatizados y hostigados por el hecho de ser estudiantes de
una universidad pública.
En sí el contexto que se presenta
a continuación hace una descripción breve de algunos barrios y municipios, ello con la finalidad de hacer
especial énfasis en la necesidad de desarrollar otras alternativas de
organización diferentes a la violenta.
La cotidinianidad del
conflicto riñe con la costumbre en Zamora.
Los y las integrantes de grupo que
acompaña en este sector la RED JUVENIL,
se han hecho visibles un poco más y se
ha ganado un reconocimiento por el trabajo que se ha realizado desde los y las
jóvenes con la comunidad; pero las condiciones del barrio no han cambiado
mucho, ya que los “pelaos” como los
nombran los integrantes del grupo se
rotan la vigilancia del sector.
Una de las situaciones más
notorias es que pasan los domingos por
cada casa reclamando 1000 pesos por lo
que ellos consideran vigilancia y hacen
festivales y actividades con el fin de
recolectar fondos para mandarle al “jefe” que esta en la cárcel.
Al parecer la cotidianidad del
barrio es de costumbre, es decir, la gente no ve nada malo en lo que estas
personas hacen, pero los jóvenes del grupo juvenil ya tienen una mirada un poco
mas critica de las situaciones que militarizan la vida cotidiana.
Uno de los jóvenes del sector
hace el siguiente relato:
Vivo en el Playón, allá están los Trianas,
tiene sus sitios para consumir vicios, muchos pelados que crecieron conmigo ya
están en el grupo armado, uno de ellos le dieron una papeletas de perico y lo
cogieron. En el 2000 unos que se llamaban los “sanduches” con otra banda se
daban mucha bala, y cuando se metían los
policías eso era mucho peor. Jugando fútbol
fácilmente se armaban meras plomaseras.
Ahora por donde yo vivo hay dos bandas, los Trianas y los de cañada
negra y ambos no se pueden ver, la gente
de los barrios no se pueden movilizar
libremente por los territorios. La policía casi no va por allá. Con el metrocable llegaron más tombos
(policías) y todo es más controlado. Los jóvenes dicen que pereza a otros tipos
de organización y participación distinta a la violencia, prefieren quedarse en
las esquinas sin hacer nada.
Moravia, un nuevo centro en
donde los habitantes viven secuestrados en su propio Barrio.
Es un sector del nuevo centro de
Medellín, que desde la mirada de la administración Municipal es una zona de interés económico y
estético para los proyecto de mejoramiento de la ciudad, y esto conlleva al
desaparecimiento de la zona residencial por todos los medios posibles, pues las
viviendas no contrastan con la imagen de una ciudad de progreso. Moravia son
unos vecinos no deseados por la lógica de progreso de esta ciudad ya que se les
trata como delincuentes o en el peor de los casos como basura.
A este traslado se le suma el
control militar y paramilitar, que se hace evidente en la manipulación de los
expendios de drogas o “plazas”, ya que
en este barrio son muy comunes por el punto estratégico de la zona; mientras
tanto los jóvenes tienen que vivir diariamente en un ambiente de miedo por los
actores armados.
Los momentos de más presión
militar son aquellos en los que se programan eventos “sociales”, ya que allí
llegan habitantes de los barrios más pudientes y turistas. Esto hace que a la
hora de dichas programaciones a los habitantes que quieren salir del sector de
Moravia se les practíca la llamada “raquetiada”, que es una minuciosa requisa.
De allí que los muchachos cuando cuentan sobre su realidad dicen que al barrio
es fácil entrar lo difícil es salir de este por el sector de Sevilla, que es
por donde se encuentran el Parque Explora, el Parque de los Deseos, el jardín
Botánico y el Parque Norte.
Así ve su Barrio uno de los
jóvenes del sector:
“Yo vivo en Moravia en la comuna 4. Allí
Tienen influencia los paracos que se
reinsertaron pero nunca dejaron las armas. Últimamente han salido muchos
distribuidores de droga, teniendo la policía alianza con las plazas, pues se la quitan a los compradores.... dicen que
se la vuelven a pasar los policías a los paracos. Hay mucha policía porque
cerca queda el parque explora y otros policías como los boinas verdes
(entrenados por militares que han estado en la escuela de las américas);
haciendo requisas y pidiendo papeles. Los jóvenes se insertan en los grupos
armados, los ponen en la plaza a vender o los mantienen de carritos (se nombran carritos a jóvenes
que hacen tareas de inteligencia o llevan mensajes de un mando a otro)”.
Bello Oriente, ¿A QUIEN
PROTEGE EL MILITARISMO?
El barrio comienza desde donde se
ubica la base militar hasta la
Terminal de buses, dejándose ver que la presencia militar es
solo por donde pasa el tubo de agua de las empresas públicas, y el dominio o control paramilitar es desde la Terminal hacia los
límites con el barrio La Cruz.
La pobreza y la miseria es un
factor supremamente marcado en el barrio, al igual que en Zamora (Bello) y
Moravia. La presencia del Estado se nota con una base militar que tiene
influencia en la parte estratégica donde están los recursos naturales y en la
mitad del barrio, en el sector del palomar; esta zona es una especie de lugar
de tolerancia en la que se visualiza la lucha entre los intereses de las
instituciones, lo cual se refleja en la sobre oferta institucional que se
tiene, que muchas veces es solo para cumplir con proyectos pero no para generar
procesos y hacer una real presencia Estatal. Al otro costado están los
paramilitares con un control total desde la frontera con La Cruz ya que en este punto,
dichos grupos sienten amenazados su territorio de dominio por otros mandos
armados.
Un joven cuenta:
Yo vivo en Bello Oriente, en la comuna 3; en
todo este sector y otros barrios cercanos como el barrio la cruz hay policía,
hay un batallón y es netamente influenciado por los paramilitares;
últimamente hay grupos emergentes de
águilas negras por la laguna y la cruz.
De corrido por Medellín, así hablan algunos jóvenes de su Barrio.
Vivo en la comuna 10, muy
central, de mucha vigilancia, cobran vacunas pero no se sabría identificar que grupo es, duerme mucha gente de la calle
y pasan en la mañana a sacarlos, pasan muchos robos otra vez, pues cuando los
paracos controlaban se había dizque mermado.
Vivo en Boston y allí es lo mismo
de siempre: casas de reinsertados, cobro de la vacuna como en bello, pero de
una manera no tan directa. Con lo policial hay un control exacerbado,
constantemente se mantienen por ahí, pasa
una motocicleta de policía cada 5
minutos.
En el Barrio Prado Controla misma
gente legitima mucho la violencia, pues el modelo los tiene sumergidos y todo
lo resuelven por la fuerza.... todos los que roban tienen el mismo discurso,
que son reinsertados de la corporación y que como uno es el jíbaro, debe
de dejarse quitar lo que tiene...
el centro tiene cierto control
parecido al de las comunas pero con sus formas particulares, por ejemplo la
placita de flores la controlan los Triana.
Yo vivo en los Sauces, en la
comuna 8, en los límites con Santa Elena, en la montaña de los curas. Allá
viven muchos obreros o sea que a las
diez ya no hay bus. Vivo rodeado de los curas y de una planta de energía
de EPM. Por mi casa hay un grupo armado que se llaman V.J y siempre fueron del
cacique nutibara.... no cobran vacuna, pero ellos son los justicieros, la
mayoría de ellos trabajan, son por ahí 50 y nunca han dejado de existir. Hay
relaciones entre la policía y los
paramilitares. En la “y” los policías hacen retenes. Si alguien va diferente si
le hacen algo los “muchachos que ejercen el control.
Vivo en
Cataluña, al lado queda el barrio Pablo Escobar.... y eso es una zona de
“paracos”, hay un CAI y cerca está el batallón, pero mantengo en buenos aires, en este ultimo barrio hay
muchos inquilinatos (hoteles de baja calidad que se pagan al diario) y
jíbariaderos (lugares de expendio de drogas), además hay un CAI móvil en la
esquina.
Villatina es un barrio que tiene
muchos grupos juveniles, cerca a la zona residencial esta la base militar. Son
súper amigos de los pelados que controlan el barrio los militares. Allá esta el
comandante Manrique que ha hecho muchas cagadas en el barrio. La novia del comandante es hija de la señora que tiene
la plaza, y las drogas que recupera se
las da a ellos. La gente adulta llama a la policía para controlar las
esquinas, pero el comandante llama a los
pelados para que se vayan, sube la patrulla y luego ellos vuelven a aparecer, sin controlar nada. A él se le ha denunciado cuatro veces: por las
relaciones con la plaza y por brutalidad
policial con los jóvenes son los otros
tres casos. La policía hace retenes a los
carros y motos para embalar a la gente que ellos necesitan legalizar, con el
fin de mostrar resultados.
De Caicedo es de donde se saca
mucha de la droga para el centro, utilizan mucho a niñas y niños para llevar
las drogas, bajando cargadas y cargados. Toda la gente de Caicedo lo sabe ...
Vivo en el Raizal, allá esta la
banda de la 30, son paramilitares reinsertados. Entregaron algunas armas.
También esta la banda de la 80, la oficina, en estas dos están las mayores
plazas. Hay otra plaza llamada la linda. Los pelados de las bandas lavan los
buses y manejan las plazas. Las águilas
negras andan en camionetas con cascos y vidrios polarizados, andan uniformados
todo de negro, de botas militares y capucha. Esta también la estación de
policía de San Blas, el parque Gaitán, el batallón de la cruz y el de Girardot cerca a
Villahermosa. La policía cada rato pasan por la cancha a reclutar, la cancha es también el trabadero, y a mi me ha tocado verlos a ellos fumando la
bareta que le quitan a los pelados. Hace el batallón Girardot muchas batidas,
en la cancha hacen filar por ahí cada
tres meses a los jóvenes
Vivo en la comuna 5, Castilla. En
los 90s era un barrio constituido por bandas vinculados a la terraza, pero
después de la llegada del paramilitarismo la mayoría se vinculan a esta figura.
Cobro de vacunas, vigilancia nocturna y manejo de las plazas. Los jóvenes ven
en los grupos armados la posibilidad de reconocimiento, poder y ascenso
económico. Las bandas son las que autorizan el ajusticiamiento de las personas.
La mayoría de los integrantes de bandas son jóvenes. En castilla hay mucho
parche de jóvenes pero no articulados. Nadie quiere hablar de un punto en
común, todos están jalonando cosas distintas y esto poco aporta a las
necesidades de un contexto tan adverso. “Cada uno con su idea”.
El Municipio de Bello no es tan bello como se cree.
Un joven hace el siguiente relato
sobre su municipio.
“Yo vivo en un sector clase media, proclive
a lo popular, pero allá se volvió más
consumo... la relación que yo tengo con el municipio es poca, solo habito
allá....
En los años 80's se crearon grupos de sicariato, los mas
organizados..... en los 90's este municipio se
volvió paramilitar en los barrios
populares... el contexto de militarización en Bello esta por la corriente de
los paramilitares. El control es mucho más fuerte que en otras zonas o
municipios, pues los entes públicos han sido
financiados por paramilitares, por ejemplo Hugo Quintero (el dueño de la
empresa de transporte) a financiado a tres alcaldes y al congreso al señor
oscar Suárez.
Con respecto a la militarización está el
batallón en Niquia, el batallón que hay en el cerro quitasol de Hugo Quintero que
es ilegal, y con respecto a la paramilitarización, podemos decir que el
transporte es manejado por la mafia, también
que en el parque de Bello hay mucho control, sin embargo, no se sabe o
no sé como identificar a los actores que lo ejercen. Lo que sé es que el
control y la vacuna de la policía delegó en los pillos y las bandas la seguridad
hace mucho tiempo y ya todos lo vemos como algo muy normal”.
El Municipio de La Unión. La militarización se
sale del Valle del Aburrá.
Los municipios del departamento
comenzando por Medellín y continuando en las regiones siguen siendo un blanco para el reclutamiento
forzado, y por este motivo no cambia el contexto, la militarización, el
reclutamiento forzado ilegal por el Estado, y la coaptación de los espacios de los jóvenes,
siguen generando inconformidades de
ellos y ellas frente a las
políticas de control establecidas.
Además de lo anterior hay una
practica reiterada constante reclutamiento ilegal de la fuerza pública, no solo
en los municipios sino también de espacios públicos en la ciudad, por ejemplo,
en la entrada al puente del metro en la Terminal de transporte, casi que podríamos decir
que a diario se llevan a jóvenes sin importar si están estudiando o trabajando,
lo mismo pasa en las estaciones del Metro, el Estadio, los eventos publicos,
los parque de los pueblos, etc.
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