Friday, 30 de July de 2010


 
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Los y Las Jóvenes de Medellín En medio de la encrucijada del Conflicto Urbano
Por: RJ

 EL CONTEXTO EN LOS BARRIOS DE MEDELLIN

VISTO POR LOS Y LAS JOVENES DE LA RED JUVENIL.

DOCUMENTO N. 2jovenes_circulo

 

 

La Red Juvenil desde el equipo de Fortalecimiento del Colectivo, viene acompañando a jóvenes especialmente en cuatro sectores, tres en la ciudad de Medellín y uno en la región del Oriente Antioqueño, específicamente  en el Municipio de La Unión.

 

Como asunto característico de todas estas zonas está por mencionar que el contexto no es  diferente, por lo tanto hablar de una zona o barrio en particular de Medellín es el mismo contexto al hablar de cualquier barrio de la ciudad; pues el proceso de militarización es un asunto sistemático y general.

 

Estos procesos barriales se caracterizan por estar ubicados  en zonas marginadas, que han padecido la violencia sistemática que se impone desde las lógicas de una sociedad militarizada, variable común también en el resto del país; aunado a esto se encuentran los altos niveles de  pobreza como un punto común, causada además, por la falta de empleo, salud, desplazamiento interno[1], educación, vivienda, libertad de expresión y movilidad. Como si fuera poco, a pesar de la cacareada desmovilización del paramilitarismo en la ciudad, la periferia sigue siendo afectada por este, así se siga insistiendo desde la oficialidad en que se trata es de  bandas nuevas; aún continúan algunas prácticas después de la supuesta desmovilización, tales como: el cobro de la vigilancia que se presta en el barrio, cosa que es común para la población ya que si se niega a dicha “colaboración” como la llaman, se puede ser víctimas de los supuestos vigilantes; el robo de sus pertenencias personales y/o del hogar;  agresiones a miembros de la familia, y la permanente intimidación; todo ello para justificar la vigilancia.

 

Otra práctica es el manejo de lugares para el expendio y consumo de drogas ilícitas, conocidas comúnmente por la población como “plazas”, que siguen aliadas a ciertas instituciones que deben ejercer represión contra estos lugares, tales como la policía, la fiscalía y otros entes estatales. Incluso en algunos lugares destinados para la seguridad ciudadana, como los CAI (centros de atención inmediata) no cumplen su papel sino que por el contrario agudizan más el conflicto urbano de los y las jóvenes. Es paradójico que en algunas de las llamadas plazas en las cuales los consumidores pueden entrar sin ningún problema a comprar la droga, al abandonar el lugar son detenidos por la policía para quitarles la droga comprada, en la mayoría de los casos la dosis personal, terminando todo ello en chantaje.

 

Esta droga “incautada” es luego devuelta a los expendedores del lugar. Aunque esta medida no es generalizada, a estos lugares no se les hace un seguimiento para tomar medidas represivas cuando el mismo Estado manifiesta que el expendio y consumo de drogas es una problemática tan neurálgica para esta sociedad, hecho que muestra el discurso y una política de doble moral.

 

Otro lugar de conflicto para algunos de las y los jóvenes son los centros educativos, todo el tiempo se está imponiendo un pensamiento militarista y de reglas para un buen funcionamiento del país, esos centros apoyan las fuerzas militares para que los recluten. Los jóvenes también son atraídos al paramilitarismo bajo la promesa de dinero, reconocimiento y poder.

 

Quienes están en grados superiores, se tienen que estar cuidando de no movilizarse por donde hay fuerza pública o conflicto entre grupos armados, además, de que quienes están en Universidad son estigmatizados y hostigados por el hecho de ser estudiantes de una universidad pública.

 

En sí el contexto que se presenta a continuación hace una descripción breve de algunos  barrios y  municipios, ello con la finalidad de hacer especial énfasis en la necesidad de desarrollar otras alternativas de organización diferentes a la violenta.

 

 

La cotidinianidad del conflicto riñe con la costumbre en Zamora.

 

Los y las integrantes de grupo que acompaña en este sector la RED JUVENIL, se han hecho visibles  un poco más y se ha ganado un reconocimiento por el trabajo que se ha realizado desde los y las jóvenes con la comunidad; pero las condiciones del barrio no han cambiado mucho,  ya que los “pelaos” como los nombran los integrantes del grupo  se rotan la vigilancia del sector.

 

Una de las situaciones más notorias es que pasan  los domingos por cada   casa reclamando 1000 pesos por lo que ellos consideran   vigilancia y hacen festivales  y actividades con el fin de recolectar fondos para mandarle al “jefe” que esta en la cárcel.

 

Al parecer la cotidianidad del barrio es de costumbre, es decir, la gente no ve nada malo en lo que estas personas hacen, pero los jóvenes del grupo juvenil ya tienen una mirada un poco mas critica de las situaciones que militarizan la vida cotidiana.

 

Uno de los jóvenes del sector hace el siguiente relato:

 

Vivo en el Playón, allá están los Trianas, tiene sus sitios para consumir vicios, muchos pelados que crecieron conmigo ya están en el grupo armado, uno de ellos le dieron una papeletas de perico y lo cogieron. En el 2000 unos que se llamaban los “sanduches” con otra banda se daban mucha bala, y cuando se metían  los policías  eso era mucho peor. Jugando fútbol fácilmente se armaban meras plomaseras.  Ahora por donde yo vivo hay dos bandas, los Trianas y los de cañada negra y ambos no se pueden ver,  la gente de los barrios no se pueden movilizar  libremente por los territorios. La policía casi no va por allá.  Con el metrocable llegaron más tombos (policías) y todo es más controlado. Los jóvenes dicen que pereza a otros tipos de organización y participación distinta a la violencia, prefieren quedarse en las esquinas sin hacer nada.

 

 

Moravia, un nuevo centro en donde los habitantes viven secuestrados en su propio Barrio.

 

Es un sector del nuevo centro de Medellín, que desde la mirada de la administración  Municipal es una zona de interés económico y estético para los proyecto de mejoramiento de la ciudad, y esto conlleva al desaparecimiento de la zona residencial por todos los medios posibles, pues las viviendas no contrastan con la imagen de una ciudad de progreso. Moravia son unos vecinos no deseados por la lógica de progreso de esta ciudad ya que se les trata como delincuentes o en el peor de los casos como basura.

 

A este traslado se le suma el control militar y paramilitar, que se hace evidente en la manipulación de los expendios de drogas o “plazas”,  ya que en este barrio son muy comunes por el punto estratégico de la zona; mientras tanto los jóvenes tienen que vivir diariamente en un ambiente de miedo por los actores armados.

 

Los momentos de más presión militar son aquellos en los que se  programan eventos “sociales”, ya que allí llegan habitantes de los barrios más pudientes y turistas. Esto hace que a la hora de dichas programaciones a los habitantes que quieren salir del sector de Moravia se les practíca la llamada “raquetiada”, que es una minuciosa requisa. De allí que los muchachos cuando cuentan sobre su realidad dicen que al barrio es fácil entrar lo difícil es salir de este por el sector de Sevilla, que es por donde se encuentran el Parque Explora, el Parque de los Deseos, el jardín Botánico y el Parque Norte.

 

Así ve su Barrio uno de los jóvenes del sector:

 

“Yo vivo en Moravia en la comuna 4. Allí Tienen influencia  los paracos que se reinsertaron pero nunca dejaron las armas. Últimamente han salido muchos distribuidores de droga, teniendo la policía alianza con las plazas, pues  se la quitan a los compradores.... dicen que se la vuelven a pasar los policías a los paracos. Hay mucha policía porque cerca queda el parque explora y otros policías como los boinas verdes (entrenados por militares que han estado en la escuela de las américas); haciendo requisas y pidiendo papeles. Los jóvenes se insertan en los grupos armados, los ponen en la plaza a vender o los mantienen  de carritos (se nombran carritos a jóvenes que hacen tareas de inteligencia o llevan mensajes de un mando a otro)”.

 

Bello Oriente, ¿A QUIEN PROTEGE EL MILITARISMO?

 

El barrio comienza desde donde se ubica la base militar hasta la Terminal de buses, dejándose ver que la presencia militar es solo por donde pasa el tubo de agua de las empresas públicas, y  el dominio o control paramilitar es desde la Terminal hacia los límites con el barrio La Cruz.   

 

La pobreza y la miseria es un factor supremamente marcado en el barrio, al igual que en Zamora (Bello) y Moravia. La presencia del Estado se nota con una base militar que tiene influencia en la parte estratégica donde están los recursos naturales y en la mitad del barrio, en el sector del palomar; esta zona es una especie de lugar de tolerancia en la que se visualiza la lucha entre los intereses de las instituciones, lo cual se refleja en la sobre oferta institucional que se tiene, que muchas veces es solo para cumplir con proyectos pero no para generar procesos y hacer una real presencia Estatal. Al otro costado están los paramilitares con un control total desde la frontera con La Cruz ya que en este punto, dichos grupos sienten amenazados su territorio de dominio por otros mandos armados.

 

Un joven cuenta:

 

Yo vivo en Bello Oriente, en la comuna 3; en todo este sector y otros barrios cercanos como el barrio la cruz hay policía, hay un batallón y es netamente influenciado por los paramilitares; últimamente  hay grupos emergentes de águilas negras por la laguna y la cruz.

 

 

 

 

 

 

De corrido por Medellín, así hablan algunos jóvenes de su Barrio[2].

 

 

Vivo en la comuna 10, muy central, de mucha vigilancia, cobran vacunas pero no se sabría identificar  que grupo es, duerme mucha gente de la calle y pasan en la mañana a sacarlos, pasan muchos robos otra vez, pues cuando los paracos controlaban se había dizque mermado.

 

Vivo en Boston y allí es lo mismo de siempre: casas de reinsertados, cobro de la vacuna como en bello, pero de una manera no tan directa. Con lo policial hay un control exacerbado, constantemente se mantienen por ahí, pasa  una motocicleta de policía  cada 5 minutos. 

 

En el Barrio Prado Controla misma gente legitima mucho la violencia, pues el modelo los tiene sumergidos y todo lo resuelven por la fuerza.... todos los que roban tienen el mismo discurso, que son reinsertados de la corporación y que como uno es el jíbaro, debe de  dejarse quitar lo que tiene...

el centro tiene cierto control parecido al de las comunas pero con sus formas particulares, por ejemplo la placita de flores la controlan los Triana.

 

Yo vivo en los Sauces, en la comuna 8, en los límites con Santa Elena, en la montaña de los curas. Allá viven muchos obreros o sea que a las  diez ya no hay bus. Vivo rodeado de los curas y de una planta de energía de EPM. Por mi casa hay un grupo armado que se llaman V.J y siempre fueron del cacique nutibara.... no cobran vacuna, pero ellos son los justicieros, la mayoría de ellos trabajan, son por ahí 50 y nunca han dejado de existir. Hay relaciones entre la policía y  los paramilitares. En la “y” los policías hacen retenes. Si alguien va diferente si le hacen algo los “muchachos que ejercen el control.

 

Vivo en Cataluña, al lado queda el barrio Pablo Escobar.... y eso es una zona de “paracos”, hay un CAI y cerca está el batallón, pero mantengo en  buenos aires, en este ultimo barrio hay muchos inquilinatos (hoteles de baja calidad que se pagan al diario) y jíbariaderos (lugares de expendio de drogas), además hay un CAI móvil en la esquina.

 

Villatina es un barrio que tiene muchos grupos juveniles, cerca a la zona residencial esta la base militar. Son súper amigos de los pelados que controlan el barrio los militares. Allá esta el comandante Manrique que ha hecho muchas cagadas en el barrio. La novia  del comandante es hija de la señora que tiene la plaza, y las drogas que  recupera se las da a ellos. La gente adulta llama a la policía para controlar las esquinas,  pero el comandante llama a los pelados para que se vayan, sube la patrulla y luego ellos vuelven a  aparecer, sin controlar nada. A él se  le ha denunciado cuatro veces: por las relaciones con la  plaza y por brutalidad policial  con los jóvenes son los otros tres casos.  La policía hace retenes a los carros y motos para embalar a la gente que ellos necesitan legalizar, con el fin de mostrar resultados.

 

De Caicedo es de donde se saca mucha de la droga para el centro, utilizan mucho a niñas y niños para llevar las drogas, bajando cargadas y cargados. Toda la gente de Caicedo lo sabe ...

 

Vivo en el Raizal, allá esta la banda de la 30, son paramilitares reinsertados. Entregaron algunas armas. También esta la banda de la 80, la oficina, en estas dos están las mayores plazas. Hay otra plaza llamada la linda. Los pelados de las bandas lavan los buses y manejan las plazas.  Las águilas negras andan en camionetas con cascos y vidrios polarizados, andan uniformados todo de negro, de botas militares y capucha. Esta también la estación de policía de San Blas, el parque Gaitán, el batallón  de la cruz y el de Girardot cerca a Villahermosa. La policía cada rato pasan por la cancha a reclutar,  la cancha es también el trabadero, y  a mi me ha tocado verlos a ellos fumando la bareta que le quitan a los pelados. Hace el batallón Girardot muchas batidas, en la cancha hacen filar por  ahí cada tres meses a los jóvenes

 

Vivo en la comuna 5, Castilla. En los 90s era un barrio constituido por bandas vinculados a la terraza, pero después de la llegada del paramilitarismo la mayoría se vinculan a esta figura. Cobro de vacunas, vigilancia nocturna y manejo de las plazas. Los jóvenes ven en los grupos armados la posibilidad de reconocimiento, poder y ascenso económico. Las bandas son las que autorizan el ajusticiamiento de las personas. La mayoría de los integrantes de bandas son jóvenes. En castilla hay mucho parche de jóvenes pero no articulados. Nadie quiere hablar de un punto en común, todos están jalonando cosas distintas y esto poco aporta a las necesidades de un contexto tan adverso. “Cada uno con su idea”.

 

 

El Municipio de Bello no es tan bello como se cree.

 

Un joven hace el siguiente relato sobre su municipio.

 

“Yo vivo en un sector clase media, proclive a lo popular,  pero allá se volvió más consumo... la relación que yo tengo con el municipio es poca, solo habito allá....

 

En los años 80's  se crearon grupos de sicariato, los mas organizados..... en los 90's este municipio se  volvió paramilitar  en los barrios populares... el contexto de militarización en Bello esta por la corriente de los paramilitares. El control es mucho más fuerte que en otras zonas o municipios, pues los entes públicos han sido  financiados por paramilitares, por ejemplo Hugo Quintero (el dueño de la empresa de transporte) a financiado a tres alcaldes y al congreso al señor oscar Suárez.

 

Con respecto a la militarización está el batallón en Niquia, el batallón que hay en el cerro quitasol de Hugo Quintero que es ilegal, y con respecto a la paramilitarización, podemos decir que el transporte es manejado por la mafia, también  que en el parque de Bello hay mucho control, sin embargo, no se sabe o no sé como identificar a los actores que lo ejercen. Lo que sé es que el control y la vacuna de la policía delegó en los pillos y las bandas la seguridad hace mucho tiempo y ya todos lo vemos como algo muy normal”.

 

 

El Municipio de La Unión. La militarización se sale del Valle del Aburrá.

 

Los municipios del departamento comenzando por Medellín y continuando en las regiones  siguen siendo un blanco para el reclutamiento forzado, y por este motivo no cambia el contexto, la militarización, el reclutamiento forzado ilegal por el Estado, y la  coaptación de los espacios de los jóvenes, siguen generando inconformidades de  ellos y ellas  frente a las políticas de control establecidas. 

 

Además de lo anterior hay una practica reiterada constante reclutamiento ilegal de la fuerza pública, no solo en los municipios sino también de espacios públicos en la ciudad, por ejemplo, en la entrada al puente del metro en la Terminal de transporte, casi que podríamos decir que a diario se llevan a jóvenes sin importar si están estudiando o trabajando, lo mismo pasa en las estaciones del Metro, el Estadio, los eventos publicos, los parque de los pueblos, etc.

 

 

 

 

 

 

 



[1]    Se refiere al desplazamiento dentro de la misma ciudad, o sea de un barrio a otro.

[2] A continuación se trascriben algunos extractos de las historias narradas por varios jóvenes sobre sus barrios; narraciones realizadas en el marco de la primera Asamblea Local de objetores por conciencia realizada en el mes de octubre en Medellín.

 
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