Por: RJ
Somos
Acreedores de algo que nos imponen y quita nuestros Recursos Naturales y los
Derechos de los Pueblos
En
la ciudad de Medellín, entre el 23 y el 29 de marzo se celebró la Asamblea de Gobernadores
del BID, un espacio en el que se reúnen
los negociantes más grandes de América Latina, los ministros de economía y presidentes de bancos
centrales, provenientes de los 48 países miembros.
Además se celebró la 24° Reunión de la Corporación Interamericana
de Inversiones, el órgano paralelo del BID, dedicado a apoyar pequeñas y
medianas empresas, así como el encuentro regular del Fondo Multilateral de
Inversiones, orientado a las micro empresas. Como si fuera poco, en ese
encuentro se formalizará el ingreso de China como nuevo miembro no prestatario; la
intención de los países no prestatarios es la de negociar e hipotecar nuestras vidas y la de
nuestros hijos, pues su influencia política y financiera trasciende la de los
gobiernos nacionales y locales en las decisiones.
La
influencia de estos países sobre los países acreedores - o llamados deudores- se expresa para
nuestro caso, en que el banco es la fuente principal de financiamiento
multilateral para Colombia, con una participación del 41 por ciento del total
de la deuda con organismos internacionales y con el 9,5 por ciento de la deuda
pública total del país;
y segundo porque contribuyo -y forzó- en la preparación y elaboración de
los documentos que son la “Carta de
Navegación” de nuestro país y
Latinoamérica, dándole rienda suelta a todo el modelo económico neoliberal y
abriendo al país a la inversión privada y extranjera (entiéndase
multinacionales) que se van a apoderar de nuestros recursos naturales a través
de su explotación, por medio de los macroproyectos viales y energéticos.
Esos
documentos son: “Visión Colombia II Centenario” construido durante el año 2005
en cabeza de Uribe y la “Agenda Interna para la productividad y
competitividad”, por la que se puede
entender la privatización de las empresas y de los recursos, como el
resultado del crecimiento económico. En el caso Latinoamericano -el documento
del que parten los planes nacionales mencionados- es la Iniciativa de
Integración de la Infraestructura Regional
Suramericana (IIRSA), o mejor, un continente conectado por vías, hidro vías y
puertos secos sin importar las secuelas ambientales de estas obras llenas de
concreto sobre el agua y la tierra que aseguran la vida humana.
“IIRSA: la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional
de Sudamerica (IIRSA) es el primer acuerdo formal entre los doce países
suramericanos. Actualmente, IIRSA tiene una cartera de 514 proyectos, con un
total de US$ 69.000 millones de inversión. Esta megaproyecto está considerado
el plan más ambicioso de modernización productiva en la historia del
sub-continente. El BID es uno de los principales protagonistas de la IIRSA. Sin embargo, el
banco constató en su informe de evaluación de 2008 que IIRSA no es
económicamente viable. Esta conclusión muestra aún más el carácter discutible
de IIRSA, y nos hace cuestionar quienes tendrán que asumir los costos por su no
viabilidad económica. Según el coordinador de la CAOI Miguel Palacín,
IIRSA fue concebida con un objetivo central: facilitar el saqueo de los bienes
naturales y el transporte de mercancías para las empresas transnacionales. Sin
duda alguna será la población suramericana quien sufrirá las consecuencias
económicas, ambientales, y sociales agravadas por IIRSA”.
Dicen
que todos somos anfitriones de estos eventos, pero las organizaciones de
jóvenes, indígenas, afros y campesinos, las gentes del común ni siquiera saben que le deben a un banco por el
resto de su vida, debido a que el desarrollo que existe no es para ellos, no
pasa por sus miradas, pero si por sus bolsillos; no les llegó el slogan de
oportunidades para las mayorías que promueve el banco interamericano, ni para los barrios periféricos de la ciudad, ni
para las veredas lejanas en el campo, tocándoles únicamente a estos, los “pobres”,
la inequidad de tener unos muchos y otros poco, la desigualdad expresada en los
toques de queda, la represión, las amenazas y el trato que hacen de la
población de Medellín como si fueran ladrones-; y la injusticia, tocándoles
pagar los préstamos realizados a través de los impuestos y el
alza de las tarifas de los servicios públicos.
Cabe anotar que en 50 años de
existencia del BID le ha otorgado a Colombia más de 14.800 millones de dólares en préstamos y
proyectos de cooperación técnica no reembolsables. El primer crédito que le
otorgó el BID al país fue en abril de 1961 a una empresa pública
EPM. Además que ell principal sector en el que ha
participado el BID con créditos en nuestro país es el sector eléctrico de
Colombia, distribuido en 35 operaciones, para un total de 2.750 millones de dólares, que han
contribuido a financiar el 30 por ciento de la actual capacidad de generación,
apoyando la construcción de 11
centrales hidroeléctricas
Así
que como no somos anfitriones de ricos, banqueros prestamistas y de
negociantes, tampoco somos participes de
las oportunidades de la ciudad, mucho menos las empresas o gobiernos que hacen las deudas nos tienen
en cuenta. Por ejemplo EPM, que le debe
al Banco Interamericano de Desarrollo créditos de la Hidroeléctrica Porce
III y aspira financiar a Pescadero Ituango y Porce IV. En este evento se firmó
el crédito por 450 millones de dólares para el saneamiento de las aguas
residuales que para EPM y los políticos es uno más de los regalitos.
Ahora
bien, las
Ganancias de esta empresa en el año 2008 ascendieron el billón de pesos, y
pocas de estos dineros llegan directamente a las personas que pagan las
tarifas, o que no tienen los servicios públicos. Cual será el progreso para
todas y todos, será que si hay desarrollo con la instauración de obras civiles
o más pobreza, o mejor será que solo
interesa financiar obras, vías y represas, más que alimentación, salud y empleo.
Sin
embargo ¿realmente estos mega proyectos mejoran la vida de los habitantes de
las ciudades y los campos?. Una primera idea
es, que hay Agua potable y
Energía, pero sólo accede quien tiene
con qué pagarlos, no se nos puede olvidar que en Medellín los desconectados no
son un mito, hay mas de 200.000 hogares sin los servicios básicos. En sí, no
participamos en las visiones y los planes sobre nuestras tierras y vidas, pero
si pagamos la “ciudad servicios”, no sólo en la factura de los servicios
públicos, también con despojos, desplazamientos, muertes y procesos de atención social y de
reubicación deficientes en la instauración de las represas y las
hidroeléctricas.
El
caso concreto es la financiación de la Hidroeléctrica Porce
III otorgada por el BID en el año 2005, que
ascendió a US$ 200 millones, correspondiente al 39% de las obras
principales (presa, casa de máquinas y obras anexas) y al 23% del costo de los
equipos principales (turbinas y generadores). Luego se efectuó otro préstamo,
ya que el costo total ascendía a los mil quinientos millones de pesos, un costo
mucho más elevado del presupuestado.
Esto nos muestra que Porce III
solo tiene fines de lucro y venta
de energía, a costa de inundar el territorio del cañón del río Porce en el
nordeste antioqueño, sin importarle lo que les pase a las gentes y la calidad
de vida de los pobladores.
Este,
como todos los proyectos para el desarrollo planificados desde el gobierno
central y local, no son integrales, no ayudan a encontrar soluciones a la vida
miserable de los campesinos, ni tampoco a remediar catástrofes e impactos ambientales.
Lo que hacen actualmente EPM es negar el derecho a la indemnización merecida
por las familias en la valorización de sus parcelas y negocios. Además alteran
sus prácticas económicas, políticas y
sociales, sus usos en relación con la tierra y el agua, sin construir ninguna
propuesta para mantener la comunidad rural y la memoria colectiva, comprobándose
que el gobierno, EPM y el BID en sus planes de visión de Latinoamérica, Colombia y Antioquia
construyen planes y estrategias desde el escritorio y sin sus pobladores.
Hacemos
esta cápsula entonces con el fin de manifestar nuestra inconformidad con que
nos declaren anfitriones de lo que nunca podremos serlo, con la intención de
denunciar que con esos préstamos son más las injusticias, los retrocesos, las
ganancias de los ricos y las violaciones de derechos que un verdadero desarrollo, una verdadera
eliminación de la pobreza y la desigualdad.
También
pensamos que esa deuda externa y privada no es de nosotros, somos acreedores de
algo que nos imponen y quita nuestros recursos y nuestros derechos. Por último
creemos firmemente en que una mega - obra integral sería algo distinto a lo
hecho en represas, vías e hidroeléctricas, es un modelo que aporta
principalmente mas que al concreto, aporta a las familias para que logren
satisfacer las necesidades básicas y una vida digna duradera.
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