Por: RJ
MEDELLIN: CIUDAD BLINDADA PARA LA GUERRA
Los jóvenes de la Red hablan de su ciudad.
Se ha iniciado un nuevo año, el 2009 llega sin cambios estructurales para la guerra, con el conflicto armado en las mismas condiciones, con más muertes violentas en Medellín, con el enfrenamiento entre las bandas, con más pobreza, más desempleo, más campañas para el control social; las cifras sobre Medellín hablan maravillas, sin embargo, los barrios dicen otras cosas; los jóvenes sin empleo ni posibilidades de trabajo o estudio, los grupos armados enfrentados, las bandas mandando y reclutando, el ejército arbitrariamente controlando los barrios.
Medellín y el área metropolitana inician un nuevo año sin respuestas a los principales problemas sociales. Lo peor es que lo hacen con una política más de control, más policía, más ejercito.
En estos documentos sobre contexto que publicamos en el mes mayo, narrados y construidos desde la red juvenil, queremos dar cuenta de cómo los jóvenes vemos nuestro entorno en dos sectores de Medellín, la comuna 3 y la comuna 13; así mismo queremos hacer una mención especial al Municipio de Bello, que se ha caracterizado históricamente por su control violento, del que poco se ha dicho algo.
En fin queremos desde estas lecturas de la realidad dar cuenta de un panorama social en el que habitan los jóvenes y las comunidades que se organizan, unos barrios y un conflicto que tiende cada vez más a formas y comportamientos violentos y sin razón.
EL CONTROL ARMADO EN BELLO
El Municipio de Bello, hace parte del Área Metropolitana de Medellín; esta ciudad con más de cuatrocientos mil habitantes se sumerge en un escenario de control armado mucho mas complejo que el de Medellín, es por esto que en este documento queremos hacer una especial mención a este municipio y dejar sentado algún precedente sobre esta historia de control armado; la información que se presenta fue tomada de un conversatorio con varios jóvenes del Municipio y de quienes la identidad se reserva.
Desde los altos que le dan la salida a Bello por Sanmartín hacia las veredas de la China y la Unión, y luego a San Pedro, haciendo un barrido hacia el oriente casi hasta tomarse el barrio el Mirador y bajando hasta el puente de la 49, en donde es la entrada a Bellanita, está el combo de pachelly, que además controla la Gabriela, la Meseta y Niquía. Desde Bellanita y la vereda Tierradentro, se maneja casi la ciudad, allí está el poder de los Quintero, también llamado el Patrón, con más de 100 hombres armados.
Terminando el Barrio La Cumbre, comienza el poder de los del Barrio Mesa, socios de la gente de Pachelly, hasta donde terminan las plazas casi llegando al parque. Hacia el costado izquierdo del Barrio Mesa, pasando por la vereda Hato Viejo, el sector del norte del Parque principal de Bello y casi hasta el Barrio Santana, está anquilosado el poder de la banda los chatas, con la excepción de la Meseta, la vereda Potrerito, el barrio Santa Ana y sus nuevas Urbanizaciones, que es controlada por los paramilitares. El Parque de Bello es controlado completamente por este mismo grupo, pero es una zona de convivencia, pues allí llegan todos los actores armados a disfrutar de la fiesta.
Como íbamos en el Barrio Mesa, hacia el costado izquierdo, están las bandolas del Congolo, luego la de la Selva, mas arriba la del Mirador, y hacia el frente la de Andalucía, estas no son bandas como las conocidas en Bello, son pequeños combos, que le venden servicios a las otras. Pasando un poco del Parque de Bello hacia el oriente se encuentra la banda del Barrio Prado que controla todas las plazas del Barrio prado y el tapón, un pequeño callejón metido en las riberas de la quebrada la García, luego siguen los combos de Niquía y el sector del éxito, combos que trabajan para la banda de Pachelly, que además controla parte de Machado en los alrededores de la cárcel de Bellavista y un importante sector del Municipio de Copacabana.
En el sector del Barrio Machado, mantienen el control varios combos financiados por Paramilitares que se encuentran recluidos en la cárcel de Bellavista; hacia el sur, en donde sigue Santa Rita, está la banda de los Triana, mas hacia arriba por el Pinar están los paras reinsertados del bloque cacique nutibara; si el recorrido es hacia el otro lado, en la periferias de la zona Noroccidental, en los barrios de París, Maruchenga, Barrio Nuevo, Los Aures, el control es de los paramilitares, y algunos sectores bajo el dominio de las llamadas convivir que extienden su control desde el Barrio Doce de Octubre y Pedregal de Medellín.
Y en el sector de la entrada de Bello que limita con Medellín en lo que comprenden los barrios de La Florida, Cabañas, Cabañitas, Barrio Obrero; los combos locales que pertenecen a pequeños lideres de la oficina de Envigado controlan las calles; es de esta manera como un Municipio con mas de 400 mil habitantes, se somete al control de actores armados.
Ahora, ¿Cómo se configura esta estructura armada? Las calles tienen pequeños combos de jovencitos entre los 14 y los 20 años de edad; combos que varían en tener entre los 10 y los 25 integrantes, y los cuales se distribuyen mas o menos cada tres o cuatro cuadras; por lo general estos pequeños combos agrupados, conforman las Bandas; las cuales tienen sedes llamadas oficinas,: casas, escuelas o establecimientos públicos ya bien identificados y conocidos desde donde operan; por lo general, en Bello aparentemente tienen autonomía, pero se encuentran adscritas a alguna estructura de mayor poder, la mayoría trabajan con la oficina de envigado y de manera directa con Don Berna, o con alguno de sus sucesores sea alias Valenciano, alias Sebastián, o directamente con alias Gancho que vive en el propio Municipio; un pequeño grupo queda del poder de los Paramilitares que controlan la zona centro de Bello, son procedentes en su mayoría de Urabá; los de Bellanita se encuentran asociados a los Castaño y se mantienen todavía con pequeños reductos de estructuras de Macaco, aunque con poder muy reducido ahora.
No existe en el municipio de Bello una cuadra que no este controlada por un actor armado. Una casa que no pague por la vigilancia, un negocio que no pague impuesto a estos grupos y mucho menos un líder político que se haya atrevido a desafiar o desconocer tal estructura de poder.
Una pregunta que complementa es ¿Como operan estas estructuras de delincuencia organizada? Estos grupos ya no se configuran como los de los años ochentas en los que las actividades de delincuencia común como robos callejeros, atracos a casas y negocios era lo mas normal y corriente, ahora a variado a organizaciones armadas financiadas por grandes estructuras, dentro de lo que están los bloques de narcotráfico, de negocios ilícitos, e incluso de elites políticas, en definitiva estructuras asociadas a paramilitares.
Entre las actividades económicas que tienen se encuentran el cobro por la vigilancia a todas las casas, a los negocios y cualquier establecimiento económico; el control sobre la venta de drogas, la administración de las plazas, la venta de licores, los pagadiarios y las apuestas; en unos casos las bandas son las propietarias de los negocios y en otros, obligan a los tenderos a comprarles su licor, el cual es fabricado en pequeñas casas y de manera artesanal; los trabajos para los llamados caciques, el cumplimiento de las ordenes que mandan desde arriba, los delitos relacionados especialmente con la privación de la libertad e incluso los contactos con elites políticas.
Con este panorama la pregunta que queda es ¿Cómo ha hecho este municipio por mantener una estructura armada como la que se describe? Varios son los factores por mencionar:
□ La presencia de bandas ha sido una constante histórica en el Municipio, lo que ha terminado por consolidar grupos históricamente posicionados en las zonas, por lo cual se han logrado consolidar unas jurisdicciones, la cuales son respetadas por las demás bandas, incluso, por la misma administración municipal que ha sido incapaz de intervenirlas, además que es una presencia asumida casi de manera natural.
□ Los llamados acuerdos mencionados por los mismos habitantes del Municipio, consistentes en la creación de mesas de dialogo en las cuales la administración Municipal se ha sentado con los principales lideres de bandas ha construir acuerdos de convivencia, los cuales van desde acuerdos de no agresión, hasta permisos, por ejemplo, para que las bandas cobren una cuota por la vigilancia, a cambio del compromiso de no robar motos en el Municipio, de no matar en algunas fechas; en conclusión, por parte de la administración ha existido una notable tolerancia frente a este control de los barrios.
□ La legitimación de la comunidad frente a la presencia de actores armados, debido a que los integrantes de las bandas son habitantes del mismo barrio; pues la misma comunidad acude a ellos por su eficiencia frente a la solución de los problemas, ya que las bandas representan una manera clara, concreta y rápida de resolver las problemáticas.
Estos aspectos han hecho que las bandas hayan consolidado una tradición de delincuencia organizada, que se ve con cierta normalidad, razón por la cual no se presenta ningún tipo de control frente a la presencia de estas bandas, todo los Bellanitas saben, todo mundo los conoce, pero poco se habla y poco se cuestiona.
Estas bandas han logrado consolidar un poder de bajo perfil tal que mantienen el control permanente, aliados con otras estructuras armadas como la misma policía. En la misma idea del control armado con caciques políticos, han consolidado un blindaje coordinado que ha permitido que no hayan confrontaciones entre las bandas, que se alíen para hacer proyectos conjuntos, que se respeten los acuerdos, y claro está, que permitan los políticos continuar con el poder institucional.
El poder institucional es reducido, por un lado por la escaza presencia en los Barrios, por otro, por la inoperancia de los funcionarios públicos, así como también, por el papel de la fuerza publica que en los barrios es casi nula e ineficiente.
Bello, se convierte en un caso sui generis en este sentido; hoy todas estas bandas hacen parte de estructuras paramilitares, pero de acabarse este fenómeno, esas bandas continuaran mientras no se haga una intervención integral y coordinada, pues mientras la elites continúen demandando la violencia y las personas sumidas en una cultura igual, estas bandas continuaran.
Por estos días, esta en boga de la gente la persecución contra la banda de Pachelly, que controla casi medio municipio después de la caída de la banda de Bellanita, sin embargo, la historia delincuencial en Bello rebosa todos los limites; es necesario entonces, nombrar esta situación y sobre todo, buscar alternativas culturales que apunten a romper con esa costumbre de violencia que se ha convertido en un aspecto natural.
Para concluir, la violencia es un condicionamiento cultural, no es un aspecto natural al ser humano; y es necesario comprender esto, para saber que es indispensable romper ese espiral de violencia organizada que se teje en Bello y el valle de Aburrá, pues no es un problema del paramilitarismo, ni una estrategia insurgente y mucho menos contrainsurgente, en Bello y Medellín se trata de estructuras armadas con fines económicos y de control social, que se alían con lo que necesitan para lograrlo, o con quien sea, así mismo están dispuestos a arrasar con todo obstáculo que encuentren en el camino.
Es exactamente por esta razón que nadie lo cuestiona, nadie lo nombra, y lo peor nadie reconoce, pues la delincuencia se ha tomado la institucionalidad, no en el sentido de gobernar el Municipio, aunque lo haya intentado, sino en el sentido de que se trata de coadministraciones y el control es tal, que este tipo de delincuencia, suple el Estado en los barrios, administra justicia e incluso determina lo que ha de ser de la administración; pues además, tienen un gran caudal electoral.
Es mucho lo que en Colombia se ha estudiado y propuesto alrededor del conflicto armado, pero la delincuencia organizada de la forma como se da en Bello, y por supuesto en el Área Metropolitana de Medellín, trascienden a esto; poco se ha estudiado de este fenómeno, poco se dice y lo peor, poco se interviene, mientras tanto los jóvenes continúan enfilándose en estos grupos y continúan cayendo muertos; es indispensable entonces, una apuesta por la transformación cultural de una ciudad que la sigue reclamando.
|