Por: RJ
Vivimos en ciudades y campos altamente militarizados. Para dar razón de esta afirmación la cual no se entrelaza con la “Democracia”, nombraremos varios acontecimientos o fenómenos que vemos con profunda preocupación; por un lado, más de 100.000 hombres jóvenes van a las filas de la fuerza pública como soldados profesionales, bachilleres y regulares, a zonas de guerra rurales en donde el conflicto armado interno es una realidad inocultable1.
Por otro lado en Colombia, en sus campos, en las cabeceras de los municipios y en las urbes, se practican por parte del ejército varios ejercicios ilegales a la hora de reclutar a los jóvenes a la institución militar, pues hay una estrategia de reclutamiento forzado, y otra de persuasión por parte de otros grupos armados: bandas criminales, oficinas, grupos de desmovilizados, paramilitares y guerrilleros.
Sumándole a esta oferta, la conscripción en trabajos o empleos los cuales tienen que ver exclusivamente con lo armado, las recompensas que ofrece el gobierno por los “cabecillas” de éstos grupos, las recompensas a los militares por “guerrilleros” caídos en combate, y, un paseo de tres días para muchos hombres reclutados ilegalmente o simplemente seducidos por el sueño de ser “menos pobres”, con el fin de asesinar a los pobladores en nombre de los “resultados” de la seguridad democrática2.
Las recompensas o incentivos, el reclutamiento ilegal por parte de todos los actores armados, incluyendo a las fuerzas militares, más las muertes o las ejecuciones extrajudiciales cometidas por los soldados – en alianza muchas veces con los paramilitares- en nombre de los gobiernos de turno contra los habitantes, nos demuestra que no son injurias ni calumnias las acusaciones contra el gobierno, más bien estos hechos visibilizan que en esta nación no existe “Democracia”, ni “Dignidad” ni “Libertad”. Estas acciones nos hacen creer firmemente que el culpable es el Estado.
El Estado Comunitario para ricos, terratenientes, desmovilizados y trasnacionales. Una forma de gobierno en la cual los pobres, los campesinos, indígenas y jóvenes o el tercer Estado, se mueren todos los días y por montones, debido a un status quo burgomaestre y militarizado. Un país en donde las acciones de la fuerza pública son secreto de Estado.
Esta capsula se construye como un grito, una denuncia y exigencia, la cual quiere hacer visible que a los jóvenes en esta “Democracia” y en este Estado sólo nos tiene reservados como cuerpos para la muerte, carne de cañon y “resultados”. Que es necesario medidas reales e inmediatas y formas de prevención del reclutamiento ilegal, el cual cada vez se recrudece más, y crea nuevas estrategias para seguir alimentando el conflicto armado, pues; creemos que hacen falta más derechos, más libertades, más oportunidades y menos estigmatizaciones.
1Deducimos que en Colombia más de cien mil jóvenes prestan el Servivio Militar Obligatotio (SMO), a través del fallo de la Corte Constitucional sobre la negativa de enviar a soldados si preparación a las zonas de combate, por parte de las fuerzas militares.
2Estamos hablando de que 900 denuncias, de más de mil que se han hecho sobre las ejecuciones extrajudiciales son casos que se estan investigando porque hay fuertes indicios de los asesinatos cometidos por la fuerza pública.
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