VUELTA A GIRALDO
POR:
LEONARDO JIMENEZ
VICTOR HUGO JIMENEZ
RED JUVENIL DE MEDELLIN
Llegamos a manglar, un caserío de carretera, típico de las rutas hacia
el mar. Nos dirigimos al país de los Giraldinos, nada más que en
motocicletas de los muchachos que cobran 2.500, sospechosos de ser los
del control y la disciplina de la sociedad, ya que para llegar al casco
urbano de Giraldo solo hay una ruta. Todos saben quien llega y quien se
va. Se respira una tensa calma controlada por el bunker policial con
mejor infraestructura del occidente de Antioquia. Sale Ortiz, el
policía comunitario dizque a darnos la bienvenida, a ubicarnos y a
preguntarnos que hacen dos foráneos acá, a quien buscan.
No, nosotros somos jóvenes que venimos a relacionarnos con los jóvenes
del liceo, ya que ellos están impulsando el trabajo de lo comunicativo;
-¿eso que es?, pregunta el militar... - eso es que los jóvenes además
de ser receptores de los medios, es decir sus consumidores, son
productores de medios de expresión, acción y también de acontecimientos
que hacen del medio -ya sea oído, impreso o gráfico- una herramienta
para decir lo que el y la joven piensan, su objeción; sirviéndole de
puente el medio para la interlocución con los mismos jóvenes, pero
también con los adultos, los profesores, la alcaldía y quien sabe que
mas. - Aaaaa.
Acá los pelaos están cerca de todo lo nuevo, lo occidental, son una
gran parte de la población, importantes, pues de ellos dependen las
alternativas que puedan encontrar en un pueblo sumido en el olvido del
silencio y el papel. Pocos tienen acento pueblerino, se conocen todos,
están en mil actividades: deporte, bandas de música, de vientos,
danzas, reinados, cine en el coliseo, el periódico del colegio.
Simpáticamente no hay salas de Internet, solo existe un lugar donde
prestan películas gratis, y los celulares tienen morros o cerros o
puntos donde entran las distintas señales. Pero además van a la
economía y a la ductilidad mas fácil... unos a recibir un sueldo por
vigilar a los hombres en vez de las estructuras, si, se van con los
muchachos de las motos, o mejor, se alían a su comando en esta
geografía abrupta a 1935 metros sobre el nivel del mar; facilidad,
economía, control y poder en un pueblo con muchas veredas alejadas y un
casco urbano ínfimo.
Otros ven la t.v , escuchan el radio y se crean las imágenes,
representaciones culturales de una fuerza policial, un ejército toda
justicia, patriotismo y fiereza, ese es el legado de recibir todo, de
conocer el mundo a través de un marco que te frita los sesos todas las
noches, con realytis que fomentan el boyerismo del conflicto como un
fetiche, leyes de justicia y paz para los asesinos ahora héroes de la
patria, pues ante la ausencia de estado que vivimos -gobierno no es
comando ni autoridad, ni muchos policías- , ellos se alzan en armas
para defender las tierras, que no son de ellos pero las usufructúan por
la fuerza, y hacen sus zonas de distensión, extinción y terror;
procesos de reinserción que son mas bien alianzas de legalización y
actuación conjunta; en fin acá como en todos los pueblos recónditos son
una unidad que acciona junta, unos verdes que se tiñen mas de sucio,
otros verdes que se pintan mas limpios. Pero igual jóvenes para la
guerra, carne de cañón para los pocos que deben y pretenden estar
vivos, guerra que no es nuestra y sin embargo plata para la guerra,
impuestos para la guerra, deudas con las potencias para financiar las
guerras y lo peor, guerras en las que accionamos pero no son nuestras,
guerras en las que luchamos por seguir vivos, como única meta, como
prefijo. Si no quieres que te alcance el blanco fijo, la Mayoría
ignorantes, no pensantes, actuantes de lo fáctico, realidad que pega
duro y no da espera, y si te sientas, plas, plas te quedas, inherte,
conforme y sumiso....
Más o menos esa es la intermitencia de los Giraldinos. Y más que menos.