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QUE INJUSTICIA SINO LA RELATIVIDAD
Que injusticia sino el absolutismoQue injusticia sino evadir la verdad
Aduciendo que todo depende
Que injusticia sino…
Sino el destierro
Sino el asesino
Sino la impunidad
Sino la guerra
Sino el refugio, el exilio
Sino la masacre, el fusil, el silencio
Sino la empresa
Sino estados unidos y su democracia
Sino “la lucidez” diles Saramago-
Que injusticia sino el canto en “bellavista”
Sino los derechos humanos en Bojayá
Sino los Paeces en Naya
Sino los Embera Chamí en Cristiania
Sino los Nukak-makü en Amazonas,
Que injusticia sino el “Alabao”
Sino los bohíos Wayuu
Sino el espanto Araucano,
Que injusticia sino el hambre
Sino la mina, sino San Francisco
Sino el Sur de Bolívar
Sino apartado
Sino esta ciudad
Sino esta cuadra, estos vecinos
Sino este escritorio, estas palabras
Y aun has de decir que todo es relativo
Que depende del sueño o del azar
O habrás de citarme a Platón
Al Aquinate, a San Agustín
O prefieres a Kelsen, Marx a Rawls, a Dworkin
mejor la tendera que pasa
ese hombre que mira esperando la moneda
ese canto de ultratumba
o prefieres volverte a Habermas o Alexy
dime si crees que todo depende
como llamar entonces a Pinochet
como llamar la guerra en Irak
en Afganistán, en “tierra santa”
como el acribillamiento de los Zapatistas,
si todo depende
como llamarle a “la justicia infinita”
a “la operación orión”
como llamarle a un “poema antirrobo”
si todo es relativo,
como llamarle a la muerte de Neruda
a la de Víctor Jara, a la de Ghandi
a la de García Lorca
a la de Miguel Hernández y Machado
como llamarle a la pobreza
a la riqueza del norte
al mero silencio de los cañones
si todo depende, como llamarle a mi poema
como callar
como injusticia…
sino los “desgajados”, los “destechados”
sino el negro incinerado
sino el voto en blanco
como llamarle a este llanto
asmático si todo depende.
ksa
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NOVARTE-ANDO
Les ha visto en el caminoapiñados como rebaños,
abrazados a la muerte que les ofrece su frió
de un cementerio abierto.
Les he visto ciegos con sombras en los tejados,
como aves esqueléticas volando sobre las miradas,
rameras de los citadinos,
la memoria escurrida de banderas rojas,
la memoria tiene sus paredes sucias de un
silencio que aturde el horizonte.
He visto las arenas del mar con su coraza de escamas
cuando cantan a los que han desaparecido,
con puñales que se han vuelto añicos
en nuestro propio espejo.
Les he visto sonreír
en el hades de un caracol
que ronda en un giro sordo,
volver a mirar con los ojos vacíos
hacia tras, donde las raíces de sus cabezas han
Guardado con autocorrección su colorido, sus historias.
Los hemos visto descalzos en el silencio de una tarde,
en una espera que el tiempo no repara.
Les hemos entregado sus espadas, sus botas y se han llevado nuestros colores en pequeñas bóvedas oscuras.
Somos nosotros en el camino abrazados como rebaños,
somos nosotros los que abrimos nuestras manos
a una verdad que es evidente.
Nos hemos visto ciegos sin espabilar,
nos hemos visto frente al gatillo enorme
que apuntala nuestra espalda.
Hemos permanecido
mirando el amanecer
con cadenas atadas a nuestra impotencia.
La rabia no cesa,
hemos entregado
nuestro cuerpo ya también enmudecido,
sentenciado al sepelio de estos días fecales,
de ráfaga y fusil atrincherado en nuestro propio oído.
¡Abrid los ojos! bien abiertos
Ya no están tras un muro,
Ya están entre nosotros
las sombras minúsculas que alguna vez
le entregamos la espada,
que ahora nos persigue.
tayu
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